
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Periodista-Criminólogo-Lingüista
El cobarde nunca se defenderá, ni tan siquiera abrirá la boca, ni argüirá un argumento en su favor, siempre tendrá una excusa para huir, cual perro en toda situación que requiera equilibrio en el manejo de las emociones, para dar la cara y enfrentar las amenazas o riesgos latentes con sabiduría e idalguía.

El origen de la palabra cobardía se remonta al idioma francés ‘couard’, vocablo que sufre una transformación del francés medieval ‘coart’ usado para referirse a la cola de un animal (este término procedía del latín vulgar ‘coda’ y a su vez de latín clásico ‘cauda’) que quiere decir cola.

Antiguamente, cuando un animal (como el perro o el lobo) tenían miedo y se asustaban, una de las cosas que más hacían era esconder la cola (rabo) entre las patas. De allí, el concepto utilizado para designar a un cobarde: canino que se mete la cola entre las patas.
La Biblia respecto a quienes no entrarán al Reino de los Cielos cita primeramente a los «perros» es decir a los cobardes. Ver Apocalipsis 22:15
«Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, y los disolutos, y los homicidas, y los idólatras, y cualquiera que ama y hace mentira».
También la cobardía es una palabra derivada del hebreo 4816. ךְרמ mórek; tal vez de 7401; suavidad, i.e. (fig.) temor:—cobardía. 7401. ךְכר racác; raíz prim.; suavizar (intr. o trans.), usado fig.:—conmover, desmayar, enervar, enternecer, suavizar.

Quienes demuestran constantemente un espíritu de enervación, temor, de pusilaminidad o de desmayo emocional ante cualquier situación, es porque no tienen el valor, la firmeza, carácter e integridad del estado anímico o la valentía para enfrentarse ante un peligro o riesgo sino pregúnteselo al profeta Jonás.
De ahí que cuando alguien se muestra pusilánime y está falto de valor se dice que hace lo mismo que los perros o sea los cobarde – en relación a la cola- que prefiere metersela entre las piernas a defenderse.

El apóstol Pablo le dice a Timoteo, su hijo en el espíritu, en relación a como dar testimonio ante el mundo de su fe en Jesucristo de lo que Dios nos dotó para ser valientes de verdad y no perros:
«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio». 2 Timoteo 1:7

Ya lo dice Marcos Aurelio Álvarez Pérez en su poema: «Las grandes victorias las logran los hombres de espíritu valiente, capaces de arrojarse al peligro, si éste representa para ellos el éxito. Los que sintiendo temor por el mañana lo aceptan con serenidad y lo viven con sus altas y bajas dando siempre gracias a Dios».

Por lo tanto, para triunfar en la vida hay que dejar de lado la cobardía y el miedo y atreverse a dar la cara sin tantas excusas y actuar, porque la victoria es del valiente que confía en Dios.