Una ciudad donde todos caminan con miedo: en las esquinas manda el crimen callejero, detrás de las verjas pacta la corrupción elegante. Cuando la justicia tiembla, la delincuencia gobierna.
— MAAP · Ideas Cómplices
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez (#MAAP)
Ideas Cómplices | Crimen & Pecado
Criminólogo, Periodista, Lingüista, Perito Forense Experto en Análisis de Imagen y de Contenido, Bombero, Músico.
No se puede negar la gravedad de la situación: cuando el crimen organizado compra voluntades o amenaza vidas, el sistema judicial pierde su esencia y la sociedad queda indefensa.
Como criminólogo forense y analista etnolingüístico, he recorrido los barrios donde la ley se confunde con la supervivencia y el silencio se convierte en estrategia. En ese entorno, muchos no delinquen por maldad, sino por miedo; otros, por codicia; y algunos, porque el sistema mismo los ha dejado sin alternativas.
Sin embargo, reconocer el fenómeno no basta. El Estado debe actuar con estrategias integrales que fortalezcan la seguridad de jueces, fiscales y testigos. No hay certeza del castigo cuando quien debe aplicar la ley teme por su vida o la de su familia.
La justicia requiere garantías reales: independencia financiera, protección institucional y equipos de inteligencia judicial capaces de anticipar y neutralizar las amenazas del crimen organizado.
La impunidad no absuelve: contagia. Donde el crimen no recibe castigo, la ley pierde su voz y el miedo ocupa su lugar. Sin certeza del castigo, la sociedad aprende que robar es rentable, mentir es estrategia y matar es negocio. La impunidad convierte a los jueces en silencio, a las cárceles en depósitos de pobres y al poder en refugio de delincuentes. Un solo fallo vendido arruina mil esfuerzos honestos. Cuando la ley deja de corregir, el delito educa.
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La justicia no puede limitarse a castigar al delincuente que nace en riesgo social, marcado por la pobreza y el conflicto permanente con la ley. Esa es solo una cara del crimen. La otra, más silenciosa y dañina, es la delincuencia de cuello blanco: quienes desde las alturas del poder político y económico manipulan recursos públicos, corrompen instituciones y compran impunidad.
Pero también debe haber un compromiso moral. La corrupción no se combate solo con leyes, sino con valores. Un juez con miedo es víctima; un juez que se vende, es cómplice. Por eso, el Estado debe blindar el patrimonio, la integridad y la dignidad de quienes administran justicia.
La Biblia enseña que el castigo tiene una finalidad preventiva: “para que lo vean todos, teman y se aparten del mal”. Esa máxima, de profunda sabiduría jurídica, no promueve el miedo sino la conciencia social. La condena, cuando es justa, no destruye: protege. El escarmiento público del corrupto tiene valor pedagógico, porque reafirma que el crimen no paga.
Cuando la impunidad gobierna, la justicia es solo un mueble vacío: los jueces elevan el martillo sobre los pobres, mientras la delincuencia organizada de cuello blanco se ríe frente a las celdas, intacta, intocable y victoriosa. En el país real, la miseria paga cárcel y la corrupción -con traje y tarjeta dorada- cobra intereses. Así se arruina una nación: el crimen es ley y la pobreza es delito.
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Deuteronomio 21:18-21 (RVR1960)
> 18 Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiendo sido castigado, no les obedeciere; 19 entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo traerán a los ancianos de la ciudad y a la puerta del lugar donde viva; 20 y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde; no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho. 21 Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá, y temerá.
Contexto teológico y jurídico (resumen muy breve):
1. El pasaje está dentro del código de santidad legislativa, donde el objetivo no era la muerte en sí, sino preservar el orden comunitario en una sociedad tribal basada en la honra y la responsabilidad familiar.
2. La expresión “oírán y temerán” es fórmula jurídica de efecto preventivo o escarmiento social, muy similar a lo que hoy en criminología se entiende como prevención general negativa.
3. La gravedad no era “rebeldía adolescente”, sino rebelión civil, asociada a borrachera pública, violencia, desprecio total al orden familiar y comunitario.
4. Históricamente, los rabinos interpretaron que el requisito era tan difícil de cumplir que prácticamente no se ejecutó — se convirtió más en principio pedagógico.
La justicia es la frontera moral de toda nación. Si se desdibuja, el país cae en la anomia: en el reino de la intimidación, donde el delincuente manda y el juez calla. Panamá necesita volver a creer en su justicia; y para ello, el derecho debe ser más fuerte que el miedo.
Miqueas 3:11 — «Sus jueces juzgan por soborno, sus sacerdotes enseñan por paga y sus profetas adivinan por dinero…».
También en Deuteronomio 16:19 se advierte: «No tomes soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo».
La ley debe alcanzar a ambos extremos: al joven que delinque por sobrevivencia y al alto funcionario que delinque por codicia. Solo cuando el castigo es equitativo, el escarmiento social educa y previene.
De seguir estos principios indudablemente la criminalidad se disminuirá comenzando desde los tribunales de justicia:
• La independencia judicial no se decreta: se protege. Un magistrado vulnerable al soborno o a la amenaza condena al país a la impunidad.
• Salario digno y seguridad real son política anticorrupción. Cuando el juez no teme a la bala ni necesita la bolsa, la ley recupera su voz.
• Proteger al juez es proteger al ciudadano. Cada fallo justo fortalece el contrato social y reduce el poder de la criminalidad organizada.
• La certeza del castigo inicia donde termina el miedo. Sin respaldo institucional, el crimen educa y el Estado se convierte en cómplice.
La justicia necesita acuerdos, no ejércitos. Si no aprendemos a convivir como sociedad, si dejamos crecer en nosotros esas emociones malignas -codicia, envidia, vanidad y egolatría- terminaremos construyendo cárceles invisibles en nuestros propios hogares. El crimen callejero y el crimen de las élites nacen de la misma raíz: un corazón sin límites. Sin justicia, la ciudad entera vive presa.
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez MAAP / Criminólogo, Periodista, Lingüista, Perito Forense Experto en Análisis de Imagen y de Contenido, Bombero y Músico
Introducción
Estados Unidos no combate la droga: combate soberanías.
La Doctrina del Garrote — Theodore Roosevelt (1904)
Durante dos siglos, la potencia del norte ha sostenido su política exterior sobre un principio silencioso pero feroz: la doctrina precede a la bala. Las guerras no nacen en el campo de batalla, nacen en el discurso, en la palabra, en la construcción simbólica que transforma un interés económico en una cruzada moral.
La actual narrativa del “narcoterrorismo”, utilizada para justificar acciones militares en el Caribe, es solo el capítulo más reciente de una historia mucho más profunda: la fabricación del enemigo externo para ocultar el vacío interno.
Los barcos atacados no van a reducir el consumo de drogas en Estados Unidos. No lo hicieron los 40 años de guerra en Colombia, ni la invasión a Panamá, ni Afganistán, ni Irak. Porque el problema no está en la oferta, sino en la demanda.
Si no hay quien consuma, no hay quien produzca. El mercado nace en el deseo del consumidor, no en la tierra del campesino.
Estados Unidos es el mayor consumidor de drogas del planeta, y esa adicción está conectada a su historia política: guerras inútiles, padres sin hijos, veteranos abandonados, y una economía que convierte el dolor en químico.
Mientras el sistema sacrifica a sus jóvenes en guerras comerciales, sus padres consumen para escapar de la realidad. El imperio no necesita cocaína colombiana: necesita anestesia emocional.
Y para justificar esa anestesia colectiva, necesita enemigos externos. Ahí entra la doctrina.
1. La mentira fundacional
Doctrina Monroe (1823): Libertad disfrazada de propiedad
En 1823, el presidente James Monroe declaró ante el Congreso una frase que cambiaría la historia del hemisferio:
> “América para los Americanos”.
La frase parecería democrática si no escondiera la apropiación de un continente.
En clave diplomática, significaba:
Europa no puede colonizar aquí, porque el territorio es propiedad estratégica de Estados Unidos.
Monroe transformó América Latina en patio trasero, no para protegerla, sino para dominarla. Esa doctrina, presentada como libertad, fue el acto más sofisticado de colonización simbólica: convirtió a los pueblos en espacio de maniobra geopolítica.
En realidad, la Doctrina Monroe no defendía a América Latina: la desarmó moralmente.
Fue la primera gran mentira imperial: la libertad como disfraz de propiedad.
De Monroe a Trump: cómo la libertad se convirtió en garrote y las percepciones en bombas.
Doctrina Monroe
«Una doctrina disfrazada de libertad convirtió un continente en propiedad.» (MAAP)
La libertad fue el argumento moral; la apropiación fue el resultado real.
2. La mano dura
Ochenta años después, Theodore Roosevelt no escondió las intenciones. Tomó la Doctrina Monroe y la transformó en instrumento militar explícito: “Speak softly and carry a big stick.”
Habla suave y lleva un garrote grande.
No hubo poesía: hubo invasiones. Cuba, Filipinas, Panamá. El imperialismo ya no se disimulaba bajo discursos de libertad; se aplicaba con barcos, cañones y compañías transnacionales.
El patrón se consolidó:
– Estados Unidos no enfrenta potencias,
– Estados Unidos castiga débiles.
– Un imperio no necesita tener razón, solo necesita tener garrote.
La Doctrina Roosevelt fue el puente entre la mentira diplomática y la acción militar. Lo que Monroe disfrazó, Roosevelt golpeó.
3. La mentira moderna
Bush (2001): La Guerra Preventiva — “Preemptive Strike”
«La guerra preventiva convierte percepciones en bombas.»
Tras el 11 de septiembre, Estados Unidos inauguró la época de la percepción como arma. Ya no necesitaba pruebas: necesitaba sospechas.
La Guerra Preventiva autoriza lo inaceptable: matar antes de que exista una amenaza real.
Así cayeron Afganistán e Irak, bajo una justificación que nunca se comprobó: armas de destrucción masiva. La guerra se vendió mediáticamente como acto de protección, pero fue un negocio de trillones para contratistas militares.
A. Aquí no se bombardeó el terrorismo: se bombardeó la percepción colectiva.
B. La mente humana se convirtió en el campo de batalla.
C. El miedo fue el arma. Y la narrativa fue el misil.
Las bombas no cayeron sobre pruebas, cayeron sobre hipótesis.
4. La máscara actual
Trump (2016–2025): Narcoterrorismo como categoría total
Donald Trump aprendió de Roosevelt y Bush que una palabra puede autorizar una guerra.
La construcción semiótica de narcoterrorismo es una obra maestra del miedo:
– narco = amenaza moral
– terrorismo = amenaza existencial
Esta fórmula unida, crea el enemigo absoluto, al que se puede atacar sin declarar guerra formal, sin rendir cuentas y violando soberanías.
Trump no necesita pruebas. Necesita percepción y cámara.
Así, las lanchas atacadas en el Caribe no buscan droga; buscan legitimar la intervención militar en Latinoamérica bajo la figura del terrorismo.
Y como todo imperio: no ataca a China, Rusia o Arabia Saudita. Ataca a Venezuela, Haití, Honduras.
Porque el garrote solo se usa contra débiles.
«El imperio solo castiga a quienes no pueden defenderse.» (MAAP)
El imperio no golpea al fuerte, golpea al que no puede responder.
5. La verdad incómoda
El narco no está afuera – está adentro
La guerra contra las drogas es una contradicción estructural:
Estados Unidos no es víctima del narcotráfico;
Estados Unidos es el mercado del narcotráfico.
A. Sin consumidores, no hay carteles.
B. Sin demanda, no hay producción.
C. El productor aparece siempre después del adicto.
D. La cocaína no inventó al consumidor.
E. El consumidor inventó a la cocaína.
La cadena real es: dolor → vacío → consumo → mercado → cartel. No es al revés.
La “guerra contra las drogas” es, en términos criminológicos, una distracción moral para no reconocer la epidemia interna: soledad, abandono, suicidios, estrés económico, falta de identidad, familias rotas.
6. El dolor como industria
Padres drogados, hijos muertos
En las últimas décadas:
EE.UU. ha perdido más vidas por sobredosis que en Vietnam, Irak y Afganistán combinados.
La droga no es fuga del sistema. Es el lubricante emocional que lo mantiene de pie.
Miles de jóvenes regresan de la guerra sin tratamiento psicológico.
Padres consumen para soportar el duelo.
Fentanilo es la morfina social del imperio.
Si Estados Unidos enfrentara su dolor interno, tendría que cerrar su industria militar, que es la que se alimenta de guerras preventivas. Por eso prefiere inventar enemigos externos, antes que mirarse al espejo.
7. Cierre
De Monroe a Trump: la secuencia lógica del imperio
Lo que hoy vemos en el Caribe no empezó con barcos, empezó con palabras pronunciadas hace 200 años.
La historia no debe leerse por eventos, sino por doctrinas:
– Monroe (1823): libertad como disfraz → propiedad.
– Roosevelt (1904): propiedad como garrote → invasión.
– Bush (2001): miedo como arma → percepción.
– Trump (2020): percepción como enemigo → narcoterrorismo
La guerra preventiva no es guerra contra drogas: es guerra contra soberanías laterales.
Mientras Estados Unidos no sane su dolor, seguirá bombardeando sus fantasmas fuera de su territorio, culpando a pueblos pobres de un vacío que nace en la propia alma norteamericana.
La droga en Estados Unidos no viene de Venezuela: viene de su historia.
Y esa historia se llama: > Doctrina Monroe.
8. Mi posición personal frente a dictaduras y caudillos
Mi crítica al intervencionismo de Estados Unidos no implica, de ninguna manera, simpatía por la dictadura de Nicolás Maduro ni por ningún proyecto autoritario en América Latina. No creo en caudillos iluminados ni en utopías que justifican la miseria, la censura, la persecución y el encarcelamiento de quienes piensan distinto.
Mi postura no es un ejercicio intelectual: nace de mi biografía.
A los 22 años fui parte de la lucha estudiantil contra el militarismo panameño. Viví la censura, el cierre de medios, las amenazas veladas y las calles llenas de miedo. Vi cómo un país entero era secuestrado por un hombre y su círculo. Lo enfrenté como estudiante de la Universidad de Panamá, con papelitos, volantes, llamadas clandestinas y una prensa que sobrevivía boca a boca, mientras los periódicos eran cerrados por la dictadura.
De esa experiencia nació mi tesis universitaria: “La prensa escrita alternativa en la transición a la democracia”. Porque en aquel tiempo, la comunicación fue resistencia. Y porque aprendí que sin libertad de prensa no hay libertad de conciencia.
“Mi legado nace después de la invasión de 1989: un testimonio para la memoria colectiva y una advertencia a quienes hoy se llaman democráticos, sin haber mirado de frente a un dóberman ni llevar en su piel el recuerdo de un perdigón.” (Ideas Cómplices — #MAAP)
Por eso no creo en dictaduras, vengan de derecha o de izquierda. No creo en la idolatría política, ni en la concentración del poder, ni en el culto al líder que exige obediencia. El que siembra debe cosechar lo sembrado, sin privilegios, sin impunidad, sin discursos que esconden hambre y exilio detrás de banderas que no alimentan.
Mi rechazo al narcoimperialismo de Washington no me obliga a aplaudir el autoritarismo de Caracas. No luché contra Noriega para callar ante Maduro. No enfrenté la censura para tolerar la propaganda. La libertad no es ideología: es ética.
Creo en un continente donde el que trabaja pueda vivir. Donde nadie mande sobre todos. Donde los pueblos no sean patio trasero ni experimento político. Donde no existan dictadores con uniforme militar ni con retórica revolucionaria.
No soy de extrema derecha ni de extrema izquierda. Soy de la responsabilidad ética: el que siembra poco, cosecha poco; el que siembra mucho, cosecha mucho. Sin garrote, sin exilio, sin miedo.
Ese es mi compromiso: una crítica frontal al imperio que oprime desde fuera y a los tiranos que oprimen desde dentro. La democracia no se importa, se conquista. Y yo ya la conocí en la calle, en la universidad, en la noche clandestina donde la palabra era un acto de valor.
EE.UU. llama “narcoterrorista” a quien produce, pero nunca se reconoce culturalmente adicto a su propia violencia.
9. Llamado a la conciencia global
La paz no se construye sobre bombas ni sobre discursos. Se construye sobre justicia. (MAAP)
Ningún continente conocerá la tranquilidad mientras la riqueza se acumule arriba y la pobreza se pudra abajo. Ninguna bandera libertará a los pueblos si está hecha con manos esclavas. Ningún imperio traerá dignidad a tierras que no siente suyas. Ningún caudillo salvará a las familias que le temen.
El mundo habla de democracia, pero tolera la desigualdad que la destruye. Habla de libertad, pero comercia con la pobreza. Habla de derechos humanos, pero calla ante los exilios internos de millones de personas que viven sin agua, sin educación, sin pan y sin futuro. Y así, la democracia se convierte en un discurso vacío: palabras sin alimento.
La verdadera lucha de este siglo no es entre derecha e izquierda. Es entre quienes tienen demasiado y quienes no tienen nada. Entre quienes negocian con la vida y quienes solo la sobreviven. Entre la codicia que produce guerras y la esperanza que produce pan.
Si el mundo quiere paz, debe luchar primero contra la miseria. Si quiere seguridad, debe combatir antes la injusticia. Si quiere libertad, debe liberar a los pobres de su pobreza.
La raíz de toda violencia no está en las fronteras, está en la mesa vacía. La semilla de todo narcotráfico no está en la selva, está en el hambre. La fuente de todo terrorismo no está en los discursos, está en la desesperación.
La codicia política es el origen de la corrupción que reina en el planeta. Codicia en los palacios, codicia en los partidos, codicia en las corporaciones, codicia en los líderes que venden el dolor como ideología. Esa codicia destruye al hombre y convierte a las naciones en negocios privados.
Las organizaciones que hablan de democracia deben recordar que la democracia no es un salón diplomático: es un pan compartido. No es un congreso lleno de trajes importados: es un niño que aprende a leer sin pagar sobornos. No es una moneda que gira en bolsa: es un enfermo que recibe medicina sin humillación.
La prosperidad no se logra ocupando territorios ajenos, ni celebrando dictaduras propias. La libertad no se consigue por decretos. La paz no se pacta con la fuerza, se pacta con la dignidad.
Si queremos caminar libremente por el mundo, debemos empezar limpiando el suelo donde pisamos: el suelo de la miseria. Si queremos seguridad, debemos sembrar oportunidades para quienes no tienen nada que perder. Si queremos prosperidad, debemos sembrar justicia social.
El que siembra poco, cosecha poco. El que siembra mucho, cosecha mucho.
Los pueblos han sembrado sangre durante siglos. Es hora de que cosechen vida.
Y este continente —América Latina— tiene derecho a su cosecha.
Toda intervención nace de un dolor no resuelto. El imperio necesita inventar enemigos externos para evitar mirarse al espejo de su propia adicción: la violencia. Cada ataque a un país latinoamericano oculta una batalla perdida dentro de su propia sociedad, donde la sobredosis es guerra civil silenciosa. (MAAP)
La democracia real no se hereda: se conquista todos los días, con dignidad, sin imperios que manden ni dictadores que gobiernen. Esa es mi lucha, esa fue mi historia, y ese será mi mensaje.
Bibliografía
Español
García, María Elena. Imperio y Libertad. Siglo XXI Editores, 2017.
Escobar, José. La invención de América como propiedad. UNAM, 2021.
Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina. Siglo XXI.
Arendt, Hannah. Sobre la violencia. Paidós.
Inglés
Williams, William Appleman. The Tragedy of American Diplomacy. California Press, 1959.
Cuando la emoción rompe la coherencia y revela la verdadera intención
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez/ Criminólogo, Periodista, Lingüista, Perito Forense Experto en Análisis de Imagen y de Contenido, Bombero, Músico Saxofonista, Pastor Callejero del Ghetto
> “La incoherencia textual es la sombra lingüística de una mente en conflicto.” -;Ideas Cómplices, #MAAP
Segunda entrega del artículo: «EL Sindrome de la Hermana Mayor», un análisis sobre conductas de imposición emocional, control afectivo y superioridad moral dentro de dinámicas familiares: una guía para quienes han sido minimizados, apagados o heridos por la palabra y mensajes tóxicos.
“Cuando el texto se fragmenta, el alma también está fragmentada. Ningún mensaje es realmente inocuo: cada palabra enviada en partes, cada silencio intermedio y cada frase ambigua revela más del emisor que del contenido mismo. La intencionalidad comunicativa se filtra en los cortes, en las pausas y en lo que deliberadamente no se dice. Quien envía textos fragmentados suele enviar también emociones fragmentadas: incertidumbre, resentimiento, manipulación o necesidad de control. Por eso, antes de interpretar un mensaje, lee el patrón completo… porque el modo de escribir expone el estado interior de quien escribe.”
Este artículo analiza un caso real y reciente: un mensaje enviado por WhatsApp como “aclaración inocente”, pero cuya estructura discursiva revela ansiedad, proyección, rasgos paranoides y, sobre todo, una intencionalidad comunicativa inconsciente de invalidar al otro.
Luego de cuatro años ostomizado (desde 2021) y utilizando bolsa, recientemente me reconstruyeron el colon y repararon una hernia ventral en la que todos mis órganos habían quedado adheridos por múltiples adherencias. Después de esa cirugía, sufrí un derrame —o colección— de materia fecal, lo que obligó a que me volvieran a abrir aun teniendo los puntos de la primera intervención, realizada apenas 14 días antes, para limpiarme y evitar que desarrollara una septicemia.
Dos meses después, el 23 de noviembre de 2025, regresé al hospital por un nuevo orificio interno en el colon que produjo otro derrame fecal de 8 cc. En esta ocasión, lograron controlarlo con antibióticos, evitando así otra cirugía invasiva.
Apenas dos días después de estar en casa en proceso de recuperación, recibí un mensaje cargado del “Síndrome de la Hermana Mayor”: un enlace acompañado de comentarios que, como siempre, buscaban minimizar mi situación y colocar lo mío por debajo de lo suyo.
“No respondas ni envíes mensajes con mala intención —aunque parezcan inocuos— porque desconoces el estado emocional del destinatario, especialmente cuando existe una historia previa de crisis entre pares.”
En todas las familias, oficinas o centros educativos hay personas que se adjudican el derecho de corregir, juzgar, advertir y “educar” desde una posición de superioridad afectiva. No piden permiso: irrumpen. No dialogan: dictan. No acompañan: señalan.
“El daño silencioso empieza donde la palabra ya no respeta fronteras.”
Este fenómeno tiene nombre y forma parte de un patrón repetido: El síndrome de la voz que siempre quiere tener la razón, incluso cuando no existe coherencia en lo que dice.
1. El Mensaje Desordenado: un síntoma, no un accidente
Cuando una persona responde con un texto saturado de ideas inconexas, explicaciones innecesarias, saltos temáticos y defensa anticipada, estamos ante un cuadro clásico de cognición desorganizada por carga emocional.
No es casualidad. No es torpeza. Es una forma de comunicación que delata: a. Ansiedad b. Culpa anticipada c. Proyección emocional d. Pensamiento paranoide e. Necesidad compulsiva de justificar conductas f. Sensación interna de amenaza g. Miedo al juicio externo h. Incapacidad de validar emocionalmente al otro
Quien escribe así no está dialogando; está sobreviviendo a su propio caos interior.
2. La intencionalidad comunicativa: lo que se dice sin decirlo
Aunque la persona insista: > “No te lo envié como indirecta…”
La semántica profunda del discurso sí revela intención. ¿Cómo se identifica esa intención detrás del texto?
a. Presuposiciones: Cuando alguien se defiende antes de ser acusado, está reconociendo que había motivo de duda sobre su acción.
b. Incongruencias discursivas: Un mensaje que se justifica demasiado carga culpa no resuelta.
c. Negación desoptimizada (paradoja): Mientras más se niega algo, más se afirma en el inconsciente.
d. Proyección El problema propio se proyecta en el otro: “Yo no soy así… pero déjame describir exactamente lo que yo misma hago.”
e. Desplazamiento de responsabilidad En lugar de validar el dolor del otro, reorienta el discurso hacia sí misma.
“La intención se esconde entre líneas, pero nunca desaparece.”
“Quien no te valida, te controla.”
3. El síndrome de la superioridad moral disfrazada
Este tipo de comunicadores tóxicos operan con un patrón sencillo: 1. Envía un mensaje hiriente disfrazado de “reflexión” o “enseñanza”.
2. Cuando el receptor expresa incomodidad, se victimizan.
3. Cambian el foco hacia sus problemas personales.
4. Invalida el dolor del otro diciendo: > “Lo mío es peor.”
5. Finalizan con un remate de paranoia o exageración para desviar la atención.
Este patrón es destructivo y agotador: Es emocionalmente injusto y desigual. El que recibe este tipo de mensajes siente que nunca tiene derecho a sentirse herido, porque siempre habrá alguien “peor que él”.
1. Esto no es amor. 2. Esto es control afectivo.
4. Cuando la familia se vuelve el primer territorio de violencia emocional
“Transformar el golpe en sabiduría es el triunfo del espíritu.”
Muchos lectores han vivido esto: Te minimizan. Justifican lo que dijeron. Se ponen como víctimas. Te culpan por sentirte mal. Cambian el tema antes de asumir responsabilidad. Construyen conspiraciones o exageraciones para escapar del debate real.
Este fenómeno no se limita a la familia. También ocurre en: laborales, comunidades de fe, ambientes escolares grupos profesionales, amistades tóxicas.
5. El análisis lingüístico profundo: semántica y pragmática: La lingüística explica claramente:
La persona se expresa sin cohesión ni coherencia mental, está dominada por un desborde de sus emociones e instintos negativos que forman por parte de sus heridas emocionales y las pretende derramar sobre su víctima interlocutora.
a. Ruptura de la cohesión: Saltos temáticos constantes indican que la mente no tiene un hilo conductor.
b. Falta de coherencia global: La persona no logra organizar significado, porque está dominada por emoción, no por razón.
c. Pragmática distorsionada: La intención real del mensaje no coincide con la intención declarada.
d. Semántica profunda: Revela el verdadero propósito: defensa, culpa, control, miedo y necesidad de superioridad.
6. Recomendaciones para quien recibe estos ataques emocionales
1. No pelear con la emoción desorganizada: El caos emocional nunca se ordena en una discusión.
2. Poner límites claros: El silencio también es una forma de higiene mental.
3. No asumir la culpa ajena: La manipulación emocional busca que usted se sienta mal por reaccionar.
4. No competir en sufrimientos: Cada dolor es legítimo; no caiga en la trampa comparativa.
5. Escribir para ordenar la cognición propia: El acto de redactar ayuda a procesar y objetivar la situación.
6. Buscar apoyo emocional saludable: Personas equilibradas generan diálogos equilibrados.
7. Conclusión: Ordenar la mente para no desordenar la vida
“Toda comunicación revela más de lo que dice: detrás de cada mensaje hay una intención, un orden —o un desorden— que delata el estado emocional y la verdadera motivación del emisor.”
La comunicación desordenada revela lo que la boca no puede admitir: miedo, culpa, ansiedad y necesidad de validación.
“Piensa y analiza antes de enviar cualquier mensaje, especialmente cuando existe un tema pendiente con la otra persona. Incluso un texto simple o aparentemente inocuo puede sacarse de contexto, detonar un conflicto y romper por completo la comunicación.”
Cuando recibimos mensajes así, tenemos dos caminos:
1. Responder desde la herida o convertir la herida en contenido que ilumine a otros.
2. Usted eligió lo segundo. Eso es grandeza.
Conclusión Editorial – Ideas Cómplices | #MAAP
“Antes de enviar cualquier mensaje, detén el impulso y analiza tu intención. La comunicación humana es frágil: un asunto pendiente, una emoción mal gestionada o una interpretación sesgada pueden convertir un texto aparentemente inocuo en el inicio de un conflicto innecesario. Bajo tensión, las palabras se amplifican, los tonos se distorsionan y los silencios pesan más que las frases. Por eso, cada mensaje debe construirse con claridad, prudencia y responsabilidad emocional. Lo que decimos —y cómo lo decimos— puede abrir caminos de reconciliación o levantar muros definitivos. Cuidar nuestra comunicación es, al final, cuidar nuestros vínculos.
Y GENERA LA VIOLENCIA Y LA CRIMINALIDAD COMO CONDUCTA DELICTIVA
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez – MAAP / Criminólogo / Periodista / Lingüista / Perito Forense Experto en Análisis de Imagen y Contenido
Feliz Día del Criminólogo 16 de noviembre de 2025
Hoy, 16 de noviembre, Día del Criminólogo, levantamos la voz no para celebrar, sino para recordar lo que muchos prefieren ignorar: la criminalidad que hiere a nuestros países no nació en los barrios, sino en las élites que han convertido el poder en un botín.
La violencia que se condena en las calles es apenas la sombra del crimen organizado que opera en los palacios, donde la codicia política ha fabricado pobreza extrema, desigualdad, impunidad y miseria multidimensional.
Mientras los discursos oficiales maquillan la realidad y los medios venden la ilusión de naciones prósperas, millones de familias sobreviven entre ruinas, abandono y frustración —las verdaderas raíces del delito.
Y es allí donde la criminología cobra sentido: en desentrañar la Tríada del Crimen —ira, miedo y frustración—, el Iter Criminis, los factores sociales (endógenos y exógenos) que moldean la conducta y el daño profundo que dejan las estructuras corruptas que gobiernan y negocian el futuro de los pueblos.
Hoy, más que nunca, el criminólogo no es solo analista del delito, sino testigo del saqueo político, investigador de la verdad incómoda y defensor de un pueblo que paga los platos rotos del crimen que otros planifican desde arriba.
Rol del Criminólogo como Científico de la Conducta
El criminólogo es un científico social especializado en estudiar el comportamiento delictivo, sus causas y sus manifestaciones. Su misión es analizar los patrones de la delincuencia, comprender las motivaciones profundas y los factores psicológicos, sociales, económicos y culturales que llevan a una persona a transgredir la norma penal.
Desde la prevención del delito hasta la formulación de políticas públicas, el criminólogo aborda la violencia y el acto delictivo con una mirada interdisciplinaria: psicología, sociología, derecho, antropología y análisis estadístico. Su labor es tanto teórica como aplicada, combinando el estudio del comportamiento humano con estrategias reales de intervención, rehabilitación y reducción del delito.
“Cuando la corrupción política y empresarial se convierte en sistema, la sociedad deja de avanzar y empieza a degradarse: los pueblos pagan con miseria lo que las élites cobran en privilegios. La codicia de unos pocos está empujando al mundo hacia un futuro donde la desigualdad será la forma más cruel de violencia.” MAAP
Rol del Criminalista en la Escena del Crimen
El criminalista, en cambio, es el especialista técnico que trabaja sobre la materialidad del delito y la evidencia física encontrada en la escena. Su función es recolectar, documentar, analizar y preservar indicios: huellas, restos biológicos, armas, fluidos, patrones de sangre, trayectoria balística y cualquier elemento que funcione como prueba científica.
Su trabajo es fundamental para reconstruir los hechos y aportar evidencia objetiva que permita identificar a los responsables. Mientras el criminólogo estudia la mente y las causas del delito, el criminalista estudia la escena y los rastros dejados por él. Ambos roles son complementarios y esenciales para el entendimiento pleno del fenómeno criminal.
Violencia humana vs. delito criminológico
El delito, en cambio, no es un impulso momentáneo: es conducta planificada, sostenida, repetida y orientada, que construye un estilo de vida criminal.
«Si la codicia por acumular bienes y por eso se hurta y roba fuera exclusiva de los pobres no harian delincuentes de cuello blanco.» MAAP
Confundir violencia con delito es perder de vista las verdaderas raíces del mal.
La codicia política: la fábrica de la pobreza y del delito
La pobreza que hoy devora a tantos países no nace del destino, sino de la codicia política.
La pobreza que hoy devora a tantos países no nace del destino, sino de la codicia política.
Durante décadas nos entretuvieron con el cuento de “izquierda vs. derecha”, pero la realidad es más cruda: cuando el poder se convierte en botín, ambos extremos terminan pareciéndose demasiado.
«Lo más doloroso no es lo que vive el pueblo, sino lo que evidencia: una clase política que por décadas ha actuado como una logia, repartiendo el Estado como botín y robando los recursos que pertenecen a todos. La miseria no es casualidad: es el resultado de gobiernos que devoran a su propio pueblo con la codicia como arma». MAAP
Gobernantes que comen caviar mientras sus pueblos comen miseria; élites que se protegen entre sí como una logia; redes de corrupción que roban salud, educación, seguridad, empleo y futuro. Luego culpan al ciudadano por la violencia, cuando la primera violencia comenzó arriba, con el saqueo sistemático del Estado. Sus efectos es la desestructuración de la esencia más sustancial de cada sociedad: LA FAMILIA:
1. De familias sin ingreso, padres ausentes, madres solas, entornos hostiles y barrios desgarrados nacen niños en riesgo social que crecen en conflicto con la ley. 2. De la frustración nace la violencia. 3. Del abandono nace el delito. 4. Y del delito, los mismos políticos fabrican después el discurso del “país inseguro”, olvidando que el primer secuestro fue cometido por ellos: secuestrar el bienestar de la nación.
Por eso es tan difícil erradicar la Tríada del Crimen: ira, miedo, frustración, y todas las condiciones endógenas y exógenas que acompañan al ser humano.
Hoy existen extremos ideológicos, sí. Pero también existe algo más brutal: la extrema pobreza creada por ambos.
Los pueblos siguen pagando la cena que otros se sirven.
“La violencia nace de las pasiones humanas, de la Tríada del Crimen: ira, miedo y frustración.” — MAAP
La escena del crimen político
Lo más doloroso no es lo que comen los pobres, ni las muertes que padecen, sino lo que simboliza: gobiernos que devoran a su propio pueblo con la codicia como cuchillo.
La pobreza no es un accidente: es una herida abierta por décadas de corrupción de izquierda y derecha. El crimen empieza arriba, cuando se roba el futuro de una nación.
La imagen de líderes banqueteando mientras el pueblo se desmorona no es nueva: está en la Biblia, en los tratados criminológicos y en la historia universal.
«La miseria no nació sola: fue fabricada por la codicia de quienes gobiernan y negocian el país como si fuera una herencia privada. Mientras ellos acumulan privilegios, el pueblo recoge los desechos de su corrupción. La pobreza no es un accidente: es una decisión política.» MAAP
El hambre del pueblo siempre ha sido la firma criminal de la codicia política. Lo que nos obliga a ver lo que la política esconde: que ningún país se derrumba por la criminalidad del pueblo, sino por la criminalidad del poder.
La corrupción es un crimen sin ideología: es un sistema, una logia, un pacto silencioso donde las élites se reparten el Estado, mientras el ciudadano es reducido a súbdito.
Desde la criminología, la pobreza extrema no cae del cielo: nace de familias sin ingreso, frustraciones acumuladas, tejido social perforado y décadas de saqueo institucional.
El delito que luego se condena en los barrios, primero se planificó en los palacios.
Desde la teología, la Escritura lo dijo sin rodeos:
“La raíz de todos los males es el amor al dinero.” No el dinero en sí, sino la codicia desmedida por dominarlo todo.
En un mundo polarizado entre “extrema derecha” y “extrema izquierda”, se olvida lo esencial: cuando el poder se vuelve un botín, ambos extremos producen el mismo daño.
«Mientras los medios venden a Panamá como el “Dubai de América”, solo muestran los rascacielos y el brillo que seduce al turista. Pero jamás enseñan la otra mitad del país: la que vive entre ruinas, miseria y abandono. Un país partido en dos… donde la riqueza se exhibe, y la pobreza se esconde como si no existiera.» MAAPCuidado, el amor al dinero destruye la vida propia y la de otros.
Y desde Crimen & Pecado, la lectura más cruda: cuando un político roba, no solo roba dinero; roba destino, futuro, seguridad, libertad y esperanza. Ese es el verdadero secuestro de una nación.
Este Día del Criminólogo no es celebración, sino advertencia: un país no se derrumba por la criminalidad del pueblo, sino por la criminalidad del poder.
Mientras los extremos ideológicos sigan ciegos a su propia podredumbre, existirá algo peor: la extrema pobreza fabricada por ambos.
La pobreza no nace del pueblo: nace del poder que roba. La codicia política destruye la estructura más sagrada de una nación: la familia.
Cuando el Estado se vuelve botín, la sociedad completa se derrumba.
Amor al dinero = raíz del crimen
La raíz del crimen no está en la calle: está en el corazón codicioso del hombre.
El amor al dinero destruye familias, deforma conciencias y convierte a muchos en criminales que viven del delito y para el delito.
El delincuente de la pobreza vs. el delincuente de élite: dos orígenes, un mismo daño
1. El delincuente que nace en la pobreza
El infractor que surge desde la extrema pobreza suele ser producto de factores endógenos (personalidad, impulsividad, trauma, frustración, estructuras emocionales dañadas) y exógenos (escasez económica, entornos violentos, abandono, falta de educación, riesgo social, presión de pandillas y ausencia del Estado). No delinque por codicia, sino por supervivencia, impulsividad, entorno y carencias estructurales. Lo empuja la vida, no la estrategia. Su delito es reactivo, desordenado, emocional y crudo: un reflejo del abandono social.
2. El delincuente de cuello blanco
El criminal de élite, pese a tener estudios, estabilidad, oportunidades, viajes, universidad, privilegio y apellido, comete delitos no por necesidad, sino por ambición planificada. Su crimen es estratégico, sofisticado, clínicamente ejecutado desde oficinas, ministerios, bancos y partidos políticos. Su delito no es reactivo: es corporativo.
Su motivación no es la carencia: es la codicia. Y su impacto es el más devastador: roba salud, educación, economía, seguridad, futuro y bienestar colectivo. El delincuente pobre afecta a pocos; el delincuente de élite afecta a toda la nación.
El delincuente pobre de la pandilla comte delitos para sobrevivir, mientras que, el delincuente de cuello blanco desde su puesto de poder e influencia, escondido detrás de un bufete de abogados roba por codicia, es un ruin.
El delito en las calles es apenas la consecuencia visible de un cáncer más antiguo: la corrupción que, desde arriba, ha desmantelado el Estado, secuestrado los recursos públicos y condenado a generaciones enteras a la ira, el miedo y la frustración —la Tríada del Crimen que alimenta el ciclo de violencia.
Mientras la riqueza se concentra en pocos y la pobreza se multiplica en muchos, la criminología recuerda una verdad incómoda: la desigualdad es una forma de violencia, y la miseria, una escena del crimen que se repite cada día.
Hoy, 16 de noviembre, no celebramos un título. Recordamos una misión.
Somos criminólogos para desentrañar lo que otros ocultan, para analizar lo que otros manipulan y para señalar lo que otros temen: que detrás de cada niño sin futuro, cada barrio abandonado, cada víctima sin justicia y cada país fracturado, hay decisiones políticas, no destinos inevitables.
La criminología no es solo ciencia es; 1. Conciencia. 2. Es memoria. 3. Es resistencia.
Porque mientras exista pobreza extrema generada por la codicia, mientras exista impunidad protegida por élites, y mientras el poder siga devorando a los pueblos, el criminólogo seguirá siendo la voz que denuncia, estudia y explica el crimen que comienza donde termina la justicia.
Frase Bíblica para el cierre
“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero.” — 1 Timoteo 6:10
Una verdad que atraviesa siglos, sistemas y gobiernos: no es la pobreza la que corrompe, es la codicia de quienes gobiernan.
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Criminólogo – Periodista – Lingüísta – Perito Forense Experto en Análisis de Imagen y de Contenido – Bombero – Músico
“Curioso: cuando la gente necesita un favor, mi WhatsApp es línea directa. Pero cuando soy yo quien necesita, mágicamente ‘estaban ocupados’. Ocupados… sí, en el mismo celular desde donde me dejaron en visto. La contradicción humana: exigen atención inmediata, pero ofrecen silencio.
No es falta de tiempo: es falta de reciprocidad. Los dispositivos nunca se apartan de la mano… pero las prioridades sí. Y allí se revela la verdad.
“El silencio selectivo del WhatsApp: cuando solo importa lo que les conviene” #MAAP
La reciprocidad en la comunicación revela, con una precisión implacable, el verdadero grado de relación que existe: o es simple interés para mantener un contacto y exprimirlo cuando lo necesitan, o es aprecio sincero que se sostiene incluso cuando no están pidiendo nada.
Y así en medio del campo santo, descubro la ironía más brutal: los muertos aún contestan más que los vivos.”
No estaban ocupados: estaban ocupándome… cuando les convenía. Pero cuando fui yo quien necesitó, mágicamente desaparecieron. Tremenda miseria humana revelada en las redes sociales.
«Vivimos en una sociedad hermosa: ciudades limpias, pueblos turísticos, paisajes que encantan la mirada…
Pero en su interior habitan personas a las que ya nada les importa, que reaccionan hipócritamente cuando la ira y la violencia estallan.» – Marcos Aurelio Álvarez Pérez (#MAAP)
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Criminólogo, Periodista, Lingüísta, Perito Forense Experto en Análisis de Imagen, Músico, Bombero profesional, Pastor Callejero del Ghetto #MAAP | Ideas Cómplices @amaapchino
La Ira, Frustración, Miedo, Celos, Envidia, y Problemas Psicoemocional no resueltos; Falta de Empatía y Remordimientos: Detonante Invisible del Crimen”
Durante los últimos cinco años, Panamá ha registrado una serie de homicidios con un patrón inquietantemente similar: las víctimas son privadas de libertad, asesinadas y sus vehículos aparecen incendiados en parajes solitarios. Estos casos —algunos ocurridos en provincias como Los Santos y Panamá Oeste— no parecen hechos aislados, sino manifestaciones recurrentes de una misma lógica criminal.
El modo de operar, la secuencia y la carga emocional detrás de cada escena revelan una firma conductual que trasciende el crimen común: una venganza ritualizada, ejecutada por un asesino con torcedura emocional, donde cada acto parece más un ajuste simbólico que un simple homicidio.
En este contexto, el presente análisis examina la posibilidad de que estemos frente a un asesino serial con motivaciones emocionales y moralizantes, cuya conducta responde a una “torcedura” psicológica y moral que lo lleva a proyectar en sus víctimas los símbolos de un daño personal no resuelto.
A continuación, se desarrolla el perfil criminológico de este tipo de agresor: traumas en su crecimiento (infancia), su naturaleza, patrón repetido, firma criminal y los elementos que permiten identificar su huella digital, emocional y simbólica.
«La conducta del adulto se revela desde la infancia, tal como enseña Proverbios 20:11. El verdadero problema no es el niño que se desvía, sino el sistema que no lo ve: escuelas sin diagnóstico, instituciones sin seguimiento y un Estado ausente que deja crecer la herida. Cuando esos niños viven en riesgo social o en conflicto con la ley, la omisión se convierte en complicidad.»
El asesino no nace del mal puro, sino del abandono prolongado. Fue niño antes de ser monstruo, y la indiferencia fue su primera maestra.” – Marcos Aurelio Álvarez Pérez (#MAAP)
«Detrás de cada mirada rota hay un niño observando desde el pasado. El adulto solo carga el rostro; la herida sigue teniendo la edad del trauma.» – Marcos Aurelio Álvarez Pérez (#MAAP)
Detrás de cada asesino serial hay una infancia que gritó en silencio. Muchos de ellos fueron niños golpeados, humillados o ignorados por un sistema que jamás los diagnosticó ni trató sus heridas emocionales. Crecieron aparentando normalidad, pero dentro de ellos se incubaba una torcedura moral y psicológica: un desajuste entre el dolor no resuelto y la necesidad de castigar al mundo que los quebró. Hoy, esa omisión colectiva se traduce en crímenes que estremecen a la sociedad que alguna vez los desatendió.
La siembra del maltrato
“Al ser humano que hoy humillas o maltratas, mañana herirá tu vida, tu entorno familiar y la esencia misma de la sociedad, con la conmoción que provocan sus actos criminales.”
– Marcos Aurelio Álvarez Pérez (#MAAP)
«El niño que hoy es maltratado, mañana será el reflejo más oscuro de la sociedad que lo ignoró. Nadie se libra del eco de su propio daño.» – Marcos Aurelio Álvarez Pérez (#MAAP)
La génesis de la torcedura moral:
La torcedura moral y emocional no aparece de la nada: se gesta lentamente en la infancia, cuando la mente aún está aprendiendo a interpretar el dolor, la frustración y la pérdida. Un niño que crece en un entorno de humillación, abuso o indiferencia desarrolla mecanismos de defensa que distorsionan su percepción de la realidad. Lo que debió ser empatía se convierte en resentimiento; lo que debió ser afecto, en control. Así nace una grieta en la conciencia, una herida invisible que se alimenta del rechazo y la carencia afectiva.
De la emoción al síntoma:
En el terreno biológico y emocional, la violencia vivida o presenciada en la infancia altera los circuitos del miedo y del placer. El cerebro aprende a asociar la agresión con el poder y el dominio, y a confundir la sumisión con el amor. Este desequilibrio neuroemocional genera una personalidad fragmentada: por fuera, el individuo puede parecer funcional, incluso carismático; pero por dentro, arrastra un caos que se disfraza de normalidad. Su deseo de control es, en realidad, un intento de restaurar la dignidad perdida.
“La torcedura moral nace en la infancia, cuando el alma aprende a defenderse del dolor transformándolo en venganza. El niño humillado no desaparece: se esconde dentro del adulto, esperando el momento en que alguien le recuerde su herida. Entonces, lo que parecía normalidad se quiebra… y el pasado.
– Marcos Aurelio Álvarez Pérez (#MAAP)
La infancia que regresa:
Cuando ese niño herido se convierte en adulto, la herida busca escenarios para manifestarse. Las relaciones afectivas, laborales o sexuales actúan como espejos que le devuelven la imagen de su pasado. Basta un gesto de desprecio, una burla o una traición para reactivar el trauma original. En ese instante, la mente no distingue el presente del recuerdo: actúa con la furia de quien vuelve a ser humillado. El crimen, entonces, se convierte en una forma de equilibrio; una falsa justicia interior que intenta reparar el agravio inicial.
El ciclo que se repite:
La torcedura moral es, por tanto, la cristalización de una infancia que nunca sanó. Es el intento inconsciente de un alma rota por devolver el golpe que nunca pudo defender. En el asesino serial, esta fractura se ritualiza: cada víctima representa al verdugo original, y cada crimen, una venganza contra la impotencia infantil. Lo trágico es que en su mente la reparación nunca llega – solo el eco de un dolor que se repite con precisión obsesiva, bajo la máscara del castigo y la purificación.
«El payaso detrás del niño no siempre busca entretener: a veces representa la burla que marcó su infancia. De esa risa forzada nacerá, años después, la sombra que la sociedad llama asesino.» – Marcos Aurelio Álvarez Pérez (#MAAP)
Características del Asesino con torcedura emocional y su accionar criminal
1. Naturaleza Hay una profunda torcedura por ciertas circunstancias. Las víctimas servirán como representaciones de alguien o algo que el agresor juzga y castiga.
2. Patrón Repetido Asfixia: controlar la respiración, dominar la vida de la víctima. Desmembramiento: despedazar el símbolo, quebrar lo que representa. Incendio del vehículo: borrar la historia, purificar la escena.
3. Firma Criminal Secuencia de una conducta que el agresor repite para satisfacer una necesidad emocional.
– Masculino adulto (25-45 años), con capacidad de planeación.
– Descenso de la vida más frecuente en víctimas de homicidio.
– Asociado a jóvenes vinculados a servicios sexuales.
4. Deseo moralizante: castigar la transgresión.
– Investigación Requerida
– Análisis de cronología y patrón de casos previos similares.
– Conexión entre las víctimas. Evidencia (accesos digitales, mensajes, frases digitales).
“La torcedura moral: génesis de la distorsión en la mente criminal”
– Analiza cómo se deforma la conciencia moral y se consolida el quiebre empático que antecede al crimen serial o ritualizado.
1. “Torcedura” en el contexto criminológico
El término “torcedura” (en inglés se usa “twist” o “distortion”) no se refiere a una deformidad física, sino psicológica y moral. Designa un quiebre interno en la estructura de la personalidad, una desviación progresiva de la empatía, la moral y la percepción de la realidad.
En criminología conductual:
Es una torcedura cognitivo-afectiva, donde el individuo racionaliza la violencia como algo legítimo o necesario.
Esa distorsión lo lleva a reconfigurar su sistema de valores: lo que antes era un límite moral (matar, mutilar, quemar) pasa a ser un “acto justificado” dentro de su lógica.
En muchos asesinos seriales, esta torcedura se origina en experiencias tempranas de abuso, rechazo, humillación o pérdida, que más tarde se reactivan ante estímulos similares en las víctimas.
En resumen: la “torcedura” es una fractura moral y empática que reconfigura la conciencia del asesino, llevándolo a actuar bajo una ética propia y distorsionada.
2. Circunstancias asociadas a la “naturaleza” del asesino serial
«El niño que nunca sanó creció entre carencias biológicas, heridas psicológicas y un entorno social que no supo contenerlo. Cada golpe, cada silencio, cada humillación moldeó al adulto que hoy la sociedad teme… porque el monstruo que juzga fue, alguna vez, su propia creación.» – Marcos Aurelio Álvarez Pérez (#MAAP)
Cuando se habla de la naturaleza del asesino serial, nos referimos al conjunto de factores internos y externos que alimentan su compulsión homicida.Estos son los contextos más comunes:
a) Motivacionales (internos)
Sentimiento de venganza o humillación (quiere castigar un arquetipo de persona).
Fantasías violentas recurrentes que sirven como mecanismo de compensación emocional.
Trastornos de personalidad antisocial, narcisista o límite.
Conductas sexuales desviadas o moralmente compensatorias (“purificación”, “castigo moral”).
b) Circunstanciales (externos)
Oportunidad para actuar sin vigilancia (zonas oscuras, víctimas vulnerables).
– Ambiente permisivo o desorganizado socialmente.
– Acceso a medios de coerción o transporte (vehículos, herramientas).
La combinación de estos factores crea lo que en criminología se llama una tormenta criminógena: el punto donde la frustración interna coincide con la oportunidad externa.
3. Ejemplos de “accesos digitales, mensajes, frases digitales” como evidencia
En la era digital, los asesinos seriales dejan huellas conductuales electrónicas que reflejan su pensamiento y patrón de caza. Algunos ejemplos:
a) Accesos digitales
Geolocalizaciones repetidas en zonas donde desaparecieron víctimas (historial GPS, Waze, Google Maps).
– Cuentas falsas o perfiles duplicados en redes sociales o apps de citas/servicios.
– Búsquedas específicas en navegadores: “formas de deshacerse de ADN”, “cuánto tarda en quemarse un carro”, “cómo evitar rastros forenses”.
b) Mensajes o frases digitales
Conversaciones en WhatsApp, Telegram o Messenger con lenguaje posesivo o amenazante (“si no eres mía, no serás de nadie”).
– Mensajes previos al crimen con contenido emocional intenso (“quiero verte una última vez”).
– Frases que revelan planificación o manipulación (“ya llegué al lugar, ven solo”).
– Publicaciones o comentarios en redes con contenido moralizante, punitivo o de autopercepción de justicia (“la gente inmoral merece su destino”).
Estas expresiones digitales permiten vincular la mente del agresor con el acto, mostrando su proceso de preparación, motivación y descarga emocional.
4. Análisis de la “conexión entre las víctimas”
Determinar si las víctimas están conectadas no es solo cuestión de coincidencias geográficas o de perfil. Se realiza un análisis comparativo multivariable que abarca:
a) Conexión geográfica
– Lugares de desaparición, hallazgo y residencia.
– Rutas comunes de desplazamiento (trabajo, escuela, apps de transporte).
– Superposición de zonas de confort criminal (mapa geoperfilado del agresor).
b) Conexión conductual
– Rutinas similares: actividades nocturnas, uso de redes o apps específicas.
– Vínculos con un mismo grupo o entorno (laboral, sexual, académico).
– Reacciones similares frente a un tipo de relación o persona.
c) Conexión simbólica
Rasgos físicos o psicológicos parecidos (edad, vestimenta, rol social).
– Cada víctima representa el mismo “tipo simbólico” que el agresor necesita eliminar.
– En la mente del asesino, todas son “una sola víctima” replicada.
d) Conexión temporal
1. «Intervalos regulares o estacionales entre homicidios.
– Fechas con significado personal (aniversarios, rupturas, eventos que reactivan trauma).
2. “El precio de ostentar lo que no se tiene”
3. “Cuando la carencia se vuelve homicida”
4. “Crímenes nacidos de la envidia y la humillación”
5. “Señales del crimen: lo que el cuerpo calla”.
“Aun el niño es conocido por sus hechos, si su conducta fuere limpia y recta.” Proverbios 20:11
Bibliografía de referencia
1. Análisis criminológico de los asesinos en serie — Alberto Pintado Alcázar. Editorial Dykinson, 2018. (Enfoque teórico-empírico sobre asesinos seriales, motivaciones, modus operandi, fase de fantasía y perfilación)
2. Asesinos seriales: el nacimiento criminal y su comportamiento — Brian Escobar Baltazar. Edición en español. (Concectando factores de trauma infantil, desarrollo emocional y comportamiento homicida)
3. Jack el Destripador y otros asesinos en serie — Ariadna Bielba. (Aunque más histórico-criminal, útil para entender patrones repetidos, firmas criminales y construcción de mito)
4. Las hijas de Juárez: un auténtico relato de asesinatos en serie al sur de la frontera — Teresa Rodríguez (y coautoras). Editorial Atria/Primero Sueño Press. 2007. (Para una mirada sobre crímenes seriales, violencia sistemática e implicación social)
5. El gran libro de los asesinos en serie — (Varios autores, compilación en español). Casa del Libro / True Crime. (Buena para consulta rápida de casos, perfiles y contextos)
6. Mentes que se pudren en el infierno — César Álcala Giménez da Costa. (Explora la psicopatología, trauma, estructura de personalidad destructiva; aunque menos específico de “asesino serial”, se conecta con la torcedura emocional)
7. Incidencia de la infancia en los asesinos en serie (Germán, R.; Universidad de la República, Uruguay, 2022). Explora cómo la infancia influye en la formación de asesinos en serie desde perspectivas psicoanalíticas, criminológicas y psicológicas.
8. Correlación entre el trauma infantil y la predisposición a asesinos en serie (Casas Parada, J.C.; 2021). Estudio que analiza si el abuso infantil se relaciona con motivaciones homicidas posteriores y el desarrollo de la conducta de asesinato en serie.
9. Asesinos en serie: un comparativo plurifactorial entre tres criminales colombianos (Ávila-Navarrete V.C.; Buitrago Bonilla L.T.; Alarcón Ávila D.S.; Universidad Católica Luis Amigó, Colombia, 2024). Analiza los factores biopsicosociales en casos de asesinos en serie latinoamericanos, combinando aspectos motivacionales, familiares y conductuales.
«En la escena del crimen nunca está toda la verdad; solo fragmentos de una mente rota. Los indicios hablan del acto, pero los detonantes revelan al ser humano detrás: ira, miedo, celos, envidia, frustración, abandono y deseo de control. Allí, entre el fuego y el silencio, el crimen deja de ser un hecho… y se convierte en espejo de la condición humana.» – Marcos Aurelio Álvarez Pérez (#MAAP)
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Criminólogo / Periodista / Lingüista / Perito Forense Experto en Análisis de Imagen y Contenido
En criminología, los patrones no mienten.
Su crimen no es azar: es la ejecución de un símbolo.
Cuando en varios casos se repiten asfixia, desmembramiento y quema de vehículo, no estamos ante delincuencia común ni ajuste de cuentas. Estamos ante una firma criminal: una secuencia emocional que el agresor necesita repetir.
El asesino serial por venganza no busca dinero, busca equilibrio interno. Cada víctima representa algo o alguien que él siente que debe castigar.
La asfixia implica dominio total sobre la víctima. Es una muerte de contacto, cercana, silenciosa. Controlar el aire del otro es ejercer poder absoluto; es castigo y posesión en un mismo acto.
El desmembramiento no siempre responde a ocultar, sino a borrar identidad. Fragmentar el cuerpo es fragmentar el símbolo. Para el agresor, es su forma de anular la existencia de aquello que lo hiere.
La quema del vehículo cumple doble función: Elimina evidencia… y envía un mensaje. El fuego representa purificación, destrucción del pasado y cierre de ciclo. Quemar el auto es “borrar lo que te representaba”.
Si este patrón se repite —asfixia, manipulación post mortem, quema— hablamos de una firma organizada con motivación moralizante. No mata por placer, sino para castigar. No destruye por furia, sino por control.
Las víctimas suelen compartir rasgos conductuales: jóvenes, sociables, usuarios de plataformas digitales o de servicios sexuales.
El agresor proyecta sobre ellos una culpa simbólica. Los “elige” porque encajan en su patrón de venganza.
Estos casos exigen análisis forense interdisciplinario: psicología criminal, perfilación geográfica, y trazas de fuego.
Bibliografía Científica – Crimen Pasional Serial:
1. La Firma del Fuego y el Control Turvey, B. E. (2023). Criminal Profiling: An Introduction to Behavioral Evidence Analysis (6th ed.). San Diego, CA: Academic Press. Ressler, R. K., Burgess, A.
2. W.,&Douglas, J. E. (1988). Sexual Homicide: Patterns and Motives. Lexington Books.
3. Douglas, J. E.,&Olshaker, M. (1999). The Anatomy of Motive. New York: Scribner.
4. Meloy, J. R. (2002). The Psychology of Stalking: Clinical and Forensic Perspectives (2nd ed.). Academic Press.
5. Meloy, J. R.,&Sheridan, L. (2008). Stalking, Threatening, and Attacking Public Figures. Oxford University Press.
6. Canter, D. V.,&Alison, L. J. (Eds.). (2000). Profiling in Policy and Practice: Identification and Prediction in Criminal Investigations. Ashgate.
7. Baumeister, R. F. (1997). Evil: Inside Human Cruelty and Violence. W. H. Freeman.
8. Blair, R. J. R., Mitchell, D. G. V.,&Blair, K. S. (2005). The Psychopath: Emotion and the Brain. Blackwell Publishing.
9. Raine, A. (2013). The Anatomy of Violence: The Biological Roots of Crime. Pantheon Books.
10. Geller, S. E. (2001). Fire and Human Behavior (2nd ed.). Taylor&Francis. Kocsis, R. N. (Ed.). (2009). Applied Criminal Psychology: A Guide to Forensic Behavioral Sciences.
11. Charles C. Thomas Publisher. Palermo, G. B.,&Knudten, R. D. (1994).
12. Murder as a Fine Art: From the Renaissance to the Present.Praeger. Garrido Genovés, V. (2006). El Psicópata: Un camaleón en la sociedad actual. Madrid: Editorial Ariel.
13. Barroso, R. (2017). Criminalidad Pasional y Violencia Emocional. México: Editorial Porrúa.
En todo crimen pasional serial, la emoción es el detonante, y el fuego… la firma del agresor.
«…Desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, tus palabras fueron oídas; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días…» — Daniel 10:12-13
«Y un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios; y vino también Satanás entre ellos.» Job 1:6
«Y salió un espíritu… y dijo: Yo seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas.» 1 Reyes 22:22
Hay batallas en tu vida que no tienen lógica humana, pero sí propósito eterno. Dios escucha tu oración al primer clamor…pero la respuesta no siempre llega al primer minuto.
¿Por qué? Porque la fe no es vapor: es sustancia (Hebreos 11:1). Y una sustancia que invade territorio, provoca guerra.
En el cielo, antes que la bendición sea tuya en la tierra, debe ser defendida en lo invisible. Hay enemigos designados para estorbar, retrasar, sembrar duda, apagar tu fuerza… pero no para vencerte.
Observa algo poderoso:
✳ Satanás no actúa por cuenta propia ✳ Los espíritus caídos deben presentarse y pedir permiso ✳ Aún el mal trabaja para que el bien se cumpla
El retraso no es rechazo. Es simplemente la evidencia de que el cielo está en movimiento a tu favor.
Miguel no batalló 21 días porque estaba perdiendo… batalló porque lo tuyo vale en el mundo espiritual.
La gente te juzga por lo que ve: Dios te defiende por lo que decretó.
Tú ves días difíciles… pero el cielo ve profecías madurando.
Entonces, no preguntes: ¿Por qué tarda la respuesta?
Pregunta: ¿Qué cosa grande está por manifestarse que el infierno quiere impedir?
“Entre la herida y la ciencia: cómo los colorantes sintéticos y la inflamación revelan el lenguaje oculto del cuerpo humano.”
“Cuando el intestino enferma de lo que come y la mente despierta de lo que calla.” #MAAP
Así quedó mi abdomen el 27 de julio de 2021: una línea de vida marcada por la cirugía y un ostoma que me permitió seguir respirando. Con el tiempo, la hernia ventral fue creciendo, desplazando mis órganos y transformando el cuerpo en un mapa del dolor… pero también de la resistencia.
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Criminólogo, Periodista, Lingüísta, Perito Forense Experto en Análisis de Imagen, Músico, Bombero profesional, Pastor Callejero del Ghetto #MAAP | Ideas Cómplices @amaapchino
Hace cuatro años fui ostomizado, un 27 de julio de 2021. El diagnóstico formal decía “diverticulitis severa con perforaciones”, pero detrás de esa etiqueta médica había algo más profundo: una inflamación intestinal crónica causada por alergias no diagnosticadas al gluten, a la lactosa, a los colorantes e incluso al yodo. Aquella historia no fue solo médica; fue espiritual, científica y emocional. Y fue mi cuerpo el que la narró.
Aquel 27 de julio de 2021 comenzó mi verdadera batalla por la vida. No fue solo una cirugía: fue un renacer entre bisturís, drenajes y oraciones. El diagnóstico decía “diverticulitis aguda abscedada con microperforaciones”, pero la historia decía: Dios aún no había terminado conmigo.
Cuatro años después, el 29 de julio de 2025, la historia volvió a escribirse sobre la misma cicatriz. Me sometí a una cirugía que debía ser una reparación definitiva, pero terminó abriendo un nuevo capítulo de resistencia. Tras el alta médica el 5 de agosto, mi cuerpo colapsó al día siguiente: me tranqué por completo, sin poder evacuar ni orinar. El 7 de agosto fui reingresado y el 12 me intervinieron nuevamente de urgencia. Había ocurrido un derrame de contenido fecal. Morí un poco y renací en la misma mesa de operaciones.
Después de la cirugía del 29 de julio, volví a ver el sol el 5 de agosto, creyendo que todo había terminado, sin imaginar que la verdadera batalla apenas comenzaba. A veces la vida te da el alta médica, pero no el alta del destino.Tomografía contrastada de abdomen y pelvis del 11 de agosto de 2025
En aquel quirófano, entre el dolor y la luz, volví a nacer. Cada puntada fue una oración, cada hilo, una promesa de vida. El cuerpo se remienda, pero el alma aprende a agradecer. — Marcos Aurelio Álvarez Pérez · Ideas Cómplices · #MAAP
En este proceso límite, debo dejar constancia de la experticia médica y humana del doctor Javier Díaz, cirujano que encabezó un equipo ejemplar integrado por médicos residentes, médicos internistas, personal de enfermería y equipo técnico, cuyo cuidado clínico y trato digno fueron determinantes para devolverme a una vida funcional. Fue el doctor Díaz quien, aquel 27 de julio de 2021, en la Caja de Seguro Social, tomó decisiones quirúrgicas cruciales que salvaron mi vida frente a un cuadro severo de diverticulitis complicada: un tumor gangrenado que había microperforado el colon y generado colecciones fecales. Su precisión médica, sumada al compromiso colectivo del equipo de salud, no solo contuvo una emergencia vital, sino que marcó el inicio de mi retorno a la normalidad física y humana.
Tras la cirugía de reparación del colon y el retiro de la hernia ventral el 29 de julio de 2025, la vida volvió a colocarse nuevamente en un punto crítico.
Alta médica: 19 de septiembre de 2025. Dos cirugías en menos de un mes —29 de julio y 12 de agosto— y un solo milagro: seguir vivo.
El 12 de agosto, ante un derrame masivo de contenido fecal, el doctor Javier Díaz volvió a intervenir con la misma solvencia, temple y claridad clínica que lo caracterizan. Junto a su equipo médico, actuó con precisión quirúrgica y coordinación multidisciplinaria para contener una emergencia que amenazaba nuevamente mi existencia. Una vez más, su experticia como cirujano y el compromiso del personal de salud fueron decisivos para arrancarme de la muerte y devolverme a la vida, confirmando que cuando el conocimiento médico se une a la vocación humana, la esperanza no es un discurso, sino un acto concreto.
Permanecí hospitalizado hasta el 19 de septiembre. Aquellos días fueron una frontera entre la vida y la nada, un espejo que me recordó que el cuerpo humano no es solo materia: es el escenario donde Dios y la ciencia se encuentran para sostenernos. Hoy entiendo que cada cicatriz, visible o interna, es un sacramento de la supervivencia.
44 días en cuidado semintensivo de la Especializada de la CSS. Luego 21 días en sala de observación para ver cómo evolucionaba mi digestión y la función del colon finalmente reconectado.De la camilla al espejo: dos cirugías, un solo propósito. Sobreviví al derrame fecal, a la anestesia, y a mí mismo. Dios y la ciencia me devolvieron de donde nadie suele regresar.Dormía con los ojos de Dios sobre mí. El cuerpo rendido, el espíritu despierto. Hay sueños que son cirugías del alma.
Mi cuerpo ha hecho lo que toda mi vida hizo siempre: sobrevivir en silencio, resistir sin espectáculo, sanar sin aplausos.
Reingreso y microperforación
Después de mi salida hospitalaria del 19 de septiembre de 2025 —cuando pensábamos que lo peor había pasado— mi cuerpo volvió a hablar con el lenguaje que nadie quiere escuchar: el dolor. Dos meses después, el 23 de noviembre, sufrí una nueva microperforación intestinal. Una fuga de apenas 8 cc de material fecal hacia la cavidad abdominal, una cifra que para la estadística médica puede parecer pequeña, pero que para un organismo operado, adherido y fatigado por cirugías previas, representa una amenaza silenciosa. No había fiebre, no había signos de obstrucción, solo un dolor en los cuadrantes superiores y una hernia paraestomal que reducía, como si el cuerpo intentara esconder la gravedad del daño. Esa noche comprendí que la inflamación intestinal no es un evento: es una biografía. El intestino recuerda, se defiende, se inflama y, cuando algo se rompe adentro, la mente también se desordena.
“Aquí está el hombre en la cama hospitalaria, pero el relato lo escribe él, no el dolor.” MAAP
Colecciones, antibióticos y la línea invisible entre vida y muerte
Gracias al trato amable, la comprensión y la confianza del cirujano Javier Díaz, a quien escribí el 23 de noviembre, acudí en ambulancia al hospital siguiendo su indicación inmediata. Desde ese primer contacto, el doctor manifestó su sospecha clínica de que podía tratarse de una brida u obstrucción intestinal. Aquella hipótesis, que ambos intuíamos pero nos resistíamos a aceptar, confirmó con el CAT realizado la noche del 24 de noviembre, donde la evidencia diagnóstica reveló con claridad lo que el criterio médico ya había anticipado.
La tomografía reveló lo se sospechaba medicamente y yo en mi propio cuerpo: una colección intrabdominal anfractuosa en fosa ilíaca derecha, extendiéndose hacia la excavación pélvica. Apenas 8 cc de contenido fecal, retenidos en una cavidad que ya conocía bisturíes y suturas de otras guerras: Hatmann en 2021, y en 2025 el desmantelamiento de la colostomía, varios lavados de cavidad, liberación de adherencias y reconstrucciones sucesivas.
“Hartmann en 2021” = cirugía radical para salvar la vida “el desmantelamiento” = romper el funcionamiento normal del intestino para evitar la muerte
Esta vez, el tratamiento fue intensivo pero no invasivo: ciprofloxacina y metronidazol intravenosos, un ejército químico que evitó el paso al quirófano. Seis días hospitalizado, sin fiebre, con laboratorios que mostraban la lucha —leucocitos a 13 el primer día, bajando a 7.9 al final— y una herida quirúrgica estable que, como yo, se negaba a infectarse de miedo. Salí el 30 de noviembre, estable, tolerando vía oral, caminando otra vez, como quien sale de una batalla silenciosa. Nadie imagina que ocho centímetros cúbicos pueden poner la vida en suspenso, pero los cirujanos lo saben: es en las fugas más pequeñas donde el cuerpo decide si vive o se rinde.
CAT del 24 de noviembre de 2025
En medicina, la microperforación se mide en centímetros cúbicos. En la vida, se mide en años de dolor, cicatrices y valentía. Yo aprendí que el intestino no solo procesa comida: procesa historia.
Crónica de un cuerpo que no se rindió.
1. El intestino como segundo cerebro:
El 80% de los neurotransmisores (como serotonina, dopamina, noradrenalina, acetilcolina, histamina y GABA) se producen o regulan desde el intestino. Cuando el intestino está inflamado, las neuronas no se conectan bien, y eso genera no solo síntomas digestivos, sino también ansiedad, depresión, niebla mental, insomnio y cambios en la conducta. Lo que comemos influye directamente en lo que sentimos y en cómo pensamos.
2. Alergias silenciosas, emociones ruidosas:
El sistema médico tradicional muchas veces no detecta las intolerancias alimentarias no celíacas, ni la sensibilidad acumulativa al yodo, conservantes, colorantes o pesticidas. Mi cuerpo lo decía claro: “esto me intoxica”. Pero los exámenes clínicos estándar no lo captaban.
3. La crisis que lo cambió todo:
Una noche mi abdomen estalló en dolor. Urgencias. Cirugía. Ostomía. Fue un punto de inflexión. Y lejos de ser una derrota, fue mi renacer. La bolsa externa fue una ventana hacia dentro: me obligó a observar cómo el cuerpo grita cuando ya no puede más.
Allí comencé a leer sobre inflamación intestinal, permeabilidad del intestino, microbiota, neuroquímica. Supe que mi serotonina no bajaba por un trauma infantil solamente… sino porque mis enterocitos estaban deteriorados por químicos que no debí consumir nunca.
La ostomía llegó como una medida de emergencia. Y lejos de ser una derrota, fue mi renacimiento. A partir de ahí comencé una investigación personal: cómo la inflamación intestinal bloqueaba mi producción de serotonina y me sumía en episodios profundos de ansiedad, tristeza y agotamiento.
Empecé a suplementar con GABA, a cambiar la dieta, a observar mis emociones como respuestas biológicas, no solo psicológicas. Durante años, los exámenes médicos convencionales decían que todo estaba “normal”. Sin embargo, mi cuerpo hablaba otro idioma: un leve picor tras ciertos alimentos, diarrea sin causa aparente, cansancio extremo, cambios de humor.
Después descubrí que era sensible a componentes como la tartrazina (E102), el BHT (E321), el yodo procesado y otros aditivos derivados del petróleo. Muchos de ellos están presentes en colorantes artificiales, cosméticos, productos de limpieza y suplementos —incluido el ácido fólico que dan a mujeres embarazadas, el cual puede contener tartrazina. 4. Lo que aprendí:
La tartrazina, un colorante sintético derivado del alquitrán de petróleo, se asocia con reacciones alérgicas, hiperactividad infantil, inflamación intestinal y alteraciones neurológicas en personas sensibles.
La inflamación interna no es solo una condición médica. Es un estado del cuerpo que afecta el alma y distorsiona la mente. El intestino está conectado al sistema nervioso, al inmunológico y al emocional.
Que el intestino no solo digiere alimentos, sino también emociones. Que una inflamación puede disfrazarse de depresión, ira, apatía o insomnio.
Una dieta consciente, sin alérgenos ni ultraprocesados, puede salvar tu mente, no solo tu estómago. Que no todo lo que dice la etiqueta es inocuo: «colorante natural» no siempre significa seguro. Que el GABA, la dopamina y otros neurotransmisores dependen del equilibrio intestinal.
Al dejar el gluten, los lácteos, los aditivos artificiales, la sal con yodo e incluso el berro abundante en yodo comencé a mejorar mi salud integral.
5. Una crítica amorosa al sistema de salud:
Muchos médicos no están preparados para abordar la salud intestinal desde una visión holística. Se recetan ansiolíticos o antidepresivos sin investigar primero cómo está el intestino. Yo mismo descubrí que mi ansiedad tenía causa física, no solo psicológica.
La tartrazina, derivada del alquitrán de petróleo, interfiere en la producción de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina. Su consumo frecuente puede alterar la conducta, favorecer episodios depresivos y agravar síntomas del espectro autista y de la hiperactividad.
Mi experiencia no solo fue biológica, también fue social y política. Dos años después de mi cirugía de colostomía, participé en una charla virtual con médicos desde Rosario, Argentina. Allí compartí mi hipótesis sobre el ácido fólico, la tartrazina y su posible relación con el autismo. De forma abrupta, una de las médicas presentes comenzó a insultarme y boicoteó la conversación. Las más de 60 personas conectadas abandonaron la sala virtual. Horas más tarde, aún procesaba la violencia simbólica de aquella reacción. No solo se me negó el derecho a expresar una experiencia vivida con base en observación clínica y personal, sino que también se puso en evidencia el profundo miedo que genera cuestionar las prácticas normalizadas por la industria médica y farmacéutica. La intolerancia al disenso revela algo más que un simple desacuerdo: es el reflejo de un sistema que protege sus intereses incluso a costa de silenciar testimonios incómodos.
Lo sucedido aquella tarde no fue un simple malentendido académico; fue una advertencia social: si te atreves a cuestionar la narrativa oficial, serás aislado. Pero mi propósito no es confrontar por confrontar, sino invitar a una reflexión urgente sobre las implicaciones éticas de lo que consumimos, de lo que se receta, y de los silencios médicos que permiten que aditivos como la tartrazina sigan circulando en productos destinados incluso a los más vulnerables: mujeres embarazadas, niños, pacientes crónicos.
Ácido fólico con tartrazina.
Tartrazina, ácido fólico y neurodesarrollo: una alerta desde la experiencia personal y la ciencia
Durante años fui donante regular de sangre hasta que un descenso abrupto de hemoglobina, cercano a los 11 g/dL, encendió las alarmas en el departamento de Hematología. En el intento de recuperar mis niveles, se me recetó ácido fólico, un suplemento común para tratar la anemia. Sin embargo, al leer detalladamente la etiqueta del medicamento, me topé con una advertencia que cambiaría mi vida: «No tomar este producto si es alérgico a la tartrazina». Ese descubrimiento coincidió con los episodios de shock anafiláctico que venía sufriendo sin explicación aparente —enrojecimiento intenso de la piel, cierre de la tráquea, dificultad respiratoria y prurito extremo en todo el cuerpo—. Fue allí cuando conecté los puntos: muchos medicamentos y alimentos procesados contienen este aditivo artificial derivado del petróleo, que en mi caso actuaba como un potente detonante.
No todo lo que da color da vida. La tartrazina invade el cuerpo silenciosamente, confundiendo al cerebro, robándole sus mensajeros químicos y tiñendo la conducta con sombras de depresión, hiperactividad y desconexión emocional.
Investigando más a fondo sobre la tartrazina (E102), comprendí su peligrosidad no solo en personas alérgicas, sino en su posible impacto sobre la salud neurológica de los fetos en desarrollo. Este colorante artificial, presente en múltiples productos farmacéuticos, vitaminas y alimentos, ha sido vinculado por diversos estudios científicos con alteraciones del sistema nervioso y cuadros neuroconductuales. En particular, preocupa su presencia en suplementos prenatales como el ácido fólico, que si bien es fundamental durante el embarazo, en dosis inadecuadas o combinaciones peligrosas —como aquellas con tartrazina— puede incidir en alteraciones del desarrollo fetal. Conversando con médicos internistas, confirmé que la dosis ideal de ácido fólico durante la gestación debe situarse entre los 0.4 mg y 0.8 mg diarios, no en cantidades de 1 o 2 gramos como erróneamente se ha suministrado en algunos casos. (USPSTF).
Todo esto me lleva a sostener una hipótesis preocupante: el uso indiscriminado de aditivos como la tartrazina podría ser uno de los factores invisibilizados en el aumento pandémico de diagnósticos de autismo y discapacidades cognitivas a nivel global. Aunque la investigación no prueba que los colorantes alimentarios causen directamente el trastorno del espectro autista, parece existir una relación que merece ser explorada más a fondo. (PubMed)
Derivados del petróleo usados en alimentos y su impacto
🧪Colorantes artificiales derivados del petróleo 1. Tartrazina (E102) Color: Amarillo intenso (amarillo #5 en EE.UU.) Derivado del benceno (petróleo). Relacionado con: alergias, hiperactividad, migrañas, alteraciones intestinales.
2. Amarillo ocaso FCF (Sunset Yellow, E110)
Derivado de la naftalina (petróleo). Riesgo de: urticaria, problemas digestivos, reacciones en personas asmáticas.
3. Rojo Allura AC (Red #40, E129) Derivado del alquitrán de hulla (coal tar).
Estudios han relacionado su consumo con inflamación del colon, déficit de atención, e hiperactividad.
4. Azul brillante FCF (Blue #1, E133) Pigmento sintético a partir de hidrocarburos.
Puede causar reacciones adversas gastrointestinales y sensibilidad en niños.
5. Verde S (Green #3, E143) También de origen petrolero. Estudios lo vinculan con tumores en animales de laboratorio.
🧪 Conservantes y saborizantes sintéticos
1. BHT (Butilhidroxitolueno, E321) Antioxidante sintético hecho del tolueno (derivado del petróleo). Presente en cereales, snacks, gomas de mascar. Ligado a disrupción endocrina y toxicidad intestinal en modelos animales.
2. BHA (Butilhidroxianisol, E320) También derivado del petróleo. Usado en alimentos procesados, papas fritas, cereales. Posible carcinógeno según el Instituto Nacional de Toxicología de EE.UU.
3. Propilgalato (E310) Derivado sintético de los hidrocarburos. Usado como conservante en grasas y aceites. Asociado con irritación intestinal y potencial alérgeno.
4. MSG (Glutamato monosódico) No es derivado del petróleo, pero muchas veces se potencia con compuestos sintéticos que vienen de la industria petroquímica. Contribuye a sobreestimulación de neurotransmisores y posibles efectos en intestino-cerebro.
📌 Estudios recientes y advertencias En EE.UU., estudios del Environmental Working Group (EWG) y la American Cancer Society han señalado una relación entre el consumo prolongado de colorantes derivados del petróleo y un aumento en la inflamación intestinal, lo que puede actuar como un precursor de cáncer colorrectal.
Europa ha comenzado a restringir o etiquetar obligatoriamente varios de estos aditivos.
En Estados Unidos, todavía están permitidos muchos de estos compuestos, especialmente en productos dirigidos a niños.
✅ Alternativas seguras: Colorantes naturales: cúrcuma (E100), betabel, espirulina, clorofila, carmín (de la cochinilla), zanahoria, achiote.
Conservantes naturales: ácido ascórbico (vitamina C), extracto de romero, vinagre, sal marina no refinada.
Ácido fólico, tartrazina y el negocio de la enfermedad: una experiencia personal con implicaciones éticas, médicas y sociales
Durante años fui un donante regular de sangre, convencido de que ese acto altruista salvaba vidas. Sin embargo, mi hemoglobina comenzó a descender sin razón aparente, llegando a niveles de 11 y en muchos casos hasta 9, lo que provocó mi exclusión como donante. Los médicos me recetaron ácido fólico para recuperar el nivel de hierro en sangre, sin advertirme que este suplemento podía contener tartrazina, un colorante artificial derivado del petróleo.
Una tarde, al leer la letra pequeña de la caja del ácido fólico, descubrí la advertencia: “No tomar este producto si es alérgico a la tartrazina”. Esa frase activó mi memoria. Por años había sufrido episodios de anafilaxia: enrojecimiento extremo de la piel, cierre de la tráquea, picazón generalizada, falta de respiración. Nadie los había relacionado con mis alimentos o medicamentos, pero ahora todo encajaba. Comencé a investigar profundamente sobre este aditivo conocido como E102, ampliamente utilizado en la industria alimentaria y farmacéutica.
Descubrí que la tartrazina está presente en muchos medicamentos, suplementos vitamínicos y productos dirigidos a mujeres embarazadas, como el ácido fólico. Diversos estudios alertan sobre su impacto en el sistema neurológico y conductual. Al conversar con médicos internistas, supe que el ácido fólico debería administrarse durante la gestación en dosis mínimas (0.4 a 0.8 mg), y no en unidades de gramos como algunas fórmulas comerciales lo hacen. La combinación de una dosis elevada con tartrazina podría ser un detonante de alteraciones en el neurodesarrollo fetal.
¿Existe una relación entre esta exposición química prenatal y el creciente número de casos de autismo? Aunque la ciencia aún no ha emitido una conclusión definitiva, hay suficientes señales de alerta para considerar que algunos factores ambientales y farmacológicos pueden estar contribuyendo al aumento exponencial de trastornos del espectro autista y otras discapacidades cognitivas. Esta posibilidad merece atención, reflexión ética e investigación profunda.
Lo sucedido aquella tarde no fue un simple malentendido académico; fue una advertencia social: si te atreves a cuestionar la narrativa oficial, serás aislado. Pero mi propósito no es confrontar por confrontar, sino invitar a una reflexión urgente sobre las implicaciones éticas de lo que consumimos, de lo que se receta, y de los silencios médicos que permiten que aditivos como la tartrazina sigan circulando en productos destinados incluso a los más vulnerables: mujeres embarazadas, niños, pacientes crónicos.
Mi cuerpo se convirtió en campo de batalla y también en evidencia. Lo que viví me enseñó que no basta con confiar ciegamente en lo que la etiqueta no dice, en lo que el médico no advierte, o en lo que la sociedad da por sentado. La medicina debería humanizarse, reconocer la bioindividualidad, y ser capaz de escuchar más allá de los protocolos. Porque cuando el lucro sustituye al cuidado, la enfermedad deja de ser una circunstancia para convertirse en negocio.
Desde mi testimonio como paciente, sobreviviente de anafilaxia y portador de ostomía, hago un llamado a revisar lo que estamos ingiriendo sin conciencia, lo que las futuras madres reciben como «suplemento» y lo que se permite en la industria alimentaria y farmacéutica sin regulaciones estrictas. La prevención del autismo, los trastornos del aprendizaje y otros cuadros neurológicos podría comenzar por mirar hacia lo invisible: los ingredientes, los aditivos y las dosis.
Un colorante asesino.
A) Acido fólico y la dosis diaria en el periodo de gestación de los bebés y el #autismo
Derivados del alquitrán de petróleo como la tartrazina, el benceno y otros colorantes sintéticos se filtran en alimentos, cosméticos y medicamentos, afectando el sistema nervioso, hormonal e intestinal. Un veneno legalizado en nombre del consumo.
1. Dosis recomendada de ácido fólico en embarazo. Las guías clínicas recomiendan 0.4–0.8 mg/día para quienes planean o pueden quedar embarazadas; 0.6 mg/día ya en embarazo. Dosis de 5 mg se reservan para altísimo riesgo (antecedente de defectos del tubo neural, ciertos fármacos, etc.).
2. Relación ácido fólico–autismo. Estudios observacionales han reportado que la suplementación periconcepcional se asocia con menor riesgo de trastorno del espectro autista (TEA) en algunos subgrupos; en general, no hay evidencia concluyente de que incluso dosis más altas aumenten el riesgo de TEA.
3. Tartrazina (E102/FD&C Yellow No.
4. Es un colorante sintético regulado; en la UE debe llevar la advertencia “puede afectar negativamente la actividad y atención en niños”. La evidencia humana liga mezclas de colorantes con síntomas tipo TDAH en algunos niños; en autismo, la evidencia es escasa.
5. Mecanismos biológicos hipotéticos. Se ha discutido el papel de ácido fólico no metabolizado en sangre con suplementación alta, pero no hay pruebas concluyentes de efectos adversos clínicos; y sobre tartrazina existen estudios en animales con estrés oxidativo/neuroconducta, que no equivalen a causalidad en humanos.
“El ácido fólico protege el desarrollo neurológico fetal y previene defectos del tubo neural.” Marcos Aurelio Álvarez Pérez
B) Hipótesis, formulada con precisión
Hipótesis #MAAP (doble factor):
En algunos contextos de mercado, la combinación de (1) suplementación gestacional con dosis elevadas de ácido fólico (p. ej., 5 mg/día) fuera de indicación de alto riesgo y (2) exposición concomitante a tartrazina presente como colorante/excipiente en ciertas presentaciones de ácido fólico o prenatales, podría incrementar el riesgo de alteraciones neurodel desarrollo (incluyendo TEA y otros trastornos del neurodesarrollo) en la descendencia, vía mecanismos de disrupción del metabolismo del folato, formación de ácido fólico no metabolizado, estrés oxidativo y/o inflamación neuroinmune, en subgrupos susceptibles (polimorfismos MTHFR, FRα-autoanticuerpos, etc.).
Predicciones falsables:
(P1) Lotes/productos con tartrazina y dosis ≥1–5 mg mostrarán mayor probabilidad de UFA en sangre materna (biomarcador intermedio).
(P2) En cohortes poblacionales, la exposición combinada (alta dosis + tartrazina) se asociará a mayor riesgo de TEA vs. baja dosis sin colorantes, tras ajustar confusores.
(P3) En modelos animales perinatales, folato alto + tartrazina producirá efectos sinérgicos en marcadores de estrés oxidativo/neurocomportamiento vs. cada factor solo.
C) Cómo probarla (plan de investigación)
1. Trazabilidad de productos y excipientes.
Análisis químico de tabletas/prenatales en el mercado (HPLC/LC-MS) para verificar tartrazina y cuantificar dosis reales.
Mapear etiquetado (con/sin colorantes) por marca y lote.
2. Estudios observacionales humanos.
Cohorte prospectiva (n>10,000): registrar dosis exacta de folato, marca/presentación, excipientes, dieta y confusores (edad, IMC, comorbilidades, medicación, nivel socioeconómico, exposición a ultraprocesados).
Análisis estadístico: modelos logísticos/Cox con interacción (dosis×tartrazina) y estratificación por susceptibilidad genética.
3. Modelos experimentales.
Ratón/ratona: dieta control vs. alta en folato, ± tartrazina en rango sub-ADI humano; evaluar neuroconducta, citocinas, ROS, metilación.
Organoides cerebrales: exposición crónica a UFA ± metabolitos de tartrazina; endpoints de sinaptogénesis y transcriptómica.
4. Ecología de mercado y tendencias.
Series temporales: penetración de prenatales con colorantes y cambios diagnósticos de TEA (controlando el gran confusor: ampliación de criterios diagnósticos).
Este artículo está basado en mi experiencia personal, con fines divulgativos y preventivos. Se invita a las autoridades de salud, investigadores, madres gestantes y profesionales médicos a investigar más profundamente los posibles efectos acumulativos de la tartrazina en la población más vulnerable: los niños en formación desde el vientre materno.
El alquitrán y la tartrazina son los colores del engaño moderno: tóxicos disfrazados de sabor, fragancia y bienestar. Envenenan lentamente la mente, el intestino y la conciencia de una humanidad adicta a lo artificial.
No solo se me negó el derecho a expresar una experiencia vivida con base en observación clínica y personal, sino que también se puso en evidencia el profundo miedo que genera cuestionar las prácticas normalizadas por la industria médica y farmacéutica.
Hoy puedo afirmar, sin exageración ni retórica, que mi vida quedó sostenida por manos humanas guiadas por un propósito mayor. A través del conocimiento, la disciplina y la vocación del doctor y amigo, Javier Díaz y de todo su equipo médico, Dios me concedió una segunda y luego una tercera oportunidad de vivir. Entendí entonces que la fe también se manifiesta en los quirófanos, en las guardias silenciosas, en la ciencia bien aplicada y en quienes no se rinden ante la gravedad del diagnóstico. Sobreviví no solo por un acto médico, sino por una conjunción de misericordia, responsabilidad profesional y amor por la vida.
Conclusión: No estoy diciendo que lo mío sea receta para todos. Pero sí afirmo: escucha tu cuerpo. Si sientes que algo no va bien, investiga. Haz preguntas. No te conformes con diagnósticos que no explican tu sufrimiento.
Y si tienes una ostomía, no la vivas como una desgracia. Puede ser el comienzo de tu despertar.
Esta es mi historia. Pero podría ser la de cualquiera. Y quizás sea tiempo de que dejemos de callar. Referencias científicas y médicas consultadas:
“Ácido fólico: entre la prevención y la conciencia científica”
1. EFSA (European Food Safety Authority). «Scientific Opinion on the re-evaluation of tartrazine (E 102) as a food additive». EFSA Journal 2009; 7(11):1331. DOI: 10.2903/j.efsa.2009.1331
2. Bamforth CW (2011). Coloring agents in food and their biological effects. Journal of Chemical Education, 88(9), 1260–1263. 3. James S.J., et al. (2004). «Metabolic biomarkers of increased oxidative stress and impaired methylation capacity in children with autism.» American Journal of Clinical Nutrition, 80(6), 1611–1617.
4. WHO/FAO. (2006). Vitamin and mineral requirements in human nutrition (2nd ed.). Capítulo sobre folato (ácido fólico) y su dosificación.
5. Walton K, Dorne JLCM, Renwick AG. (2004). «Uncertainty factors for chemical risk assessment: interspecies differences and human variability in the pharmacokinetics of drugs.» Food and Chemical Toxicology, 42(2), 397-421.
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez Pastor Callejero del Ghetto
“Y salió un espíritu y se puso delante de Jehová, y dijo: Yo seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas.” 1 Reyes 22:22
Incluso en el misterio del mal, la soberanía de Dios permanece intacta.
“Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.” Job 1:6
Incluso en el misterio del mal, la soberanía de Dios permanece intacta. Ningún espíritu —ni de luz ni de tinieblas— actúa fuera del consejo divino. Aun los caídos deben presentarse ante el Creador, rindiendo cuenta de sus movimientos, como piezas que, sin saberlo, ejecutan los propósitos eternos de Dios.
El relato del espíritu de mentira enviado a los profetas falsos del rey Acab revela una verdad incómoda y gloriosa: Dios gobierna sobre todo, incluso sobre la mentira, para que la verdad se cumpla. El mismo principio se manifiesta en el libro de Job, cuando Satanás comparece entre los hijos de Dios. Nada sucede fuera de la autorización del Altísimo.
Nada escapa a la voluntad de Dios: ni el error del hombre, ni la soberbia de los ángeles caídos, ni la corrupción del poder terrenal.
En el orden divino, el mal no crea: obedece. Su aparente autonomía es parte del gran tejido del plan eterno. La mentira, la prueba, el dolor o la caída no destruyen la obra de Dios; la revelan. La justicia divina no reacciona: se despliega.
Por eso, quien ama la verdad no teme al conflicto, porque entiende que no hay caos fuera del control de Dios. La obediencia no exige comprensión, sino confianza. Creer en Su Voluntad es aceptar que incluso los vientos contrarios empujan el barco hacia el puerto del propósito.
✍️ Ideas Cómplices — Marcos Aurelio Álvarez Pérez #MAAP @amaapchino Meditaciones Diarias | Serie: La Soberanía de Dios