Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Periodista~Criminológo
La vanidad es una mentira de la mente que genera violencia, pues ella manifiesta la rivalidad que existe entre los egos de los seres humanos que viven alejados del conocimiento y el temor de Dios.

Dios en su Palabra dice que la vanidad deviene de la idolatría que practican como costumbres los pueblos. La idolatría (Imago) es el dios que se crea cada persona dentro de su interior para reemplazar a su creador, ya sea a través de su propia auto imagen (narcisismo patológico) o la imagen de un ser que se tiene idealizado dentro de su interior, a quien se le atribuyen cualidades mitológicas y místicas.

La vanidad es una fantasía de la mente
La vanidad nace de la codicia y de los deseos desordenados que reinan en el corazón del hombre: orgullos, soberbia, idolatrías, envidias, lujurias, guías, etc.

Todos esos componentes de la vanidad se hacen palpables en cada actividad socioeconómica de la raza humana.

Los impios de la tierra solo piensan en ganancias desonestas para aumentar su caudal y vivir por encima de todos, máxime si aparentan una falsa Piedad:
“Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros… que tendrán apariencia de piedad, pero negaran la eficacia de ella; a éstos evita” (2 Ti. 3:2,5). El Señor nos advirtió de falsos maestros que “por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas” (2ªPdr 2:3), de aquellos “que se lanzaron por lucro en el error de Balaam” (Jud.11). Desgraciadamente somos testigos de muchos falsos pastores y líderes religiosos que viven vidas opulentas como resultado de “su ministerio”, que “toman la piedad como fuente de ganancia” (1ªTim. 6:5).