Muchos adinerados de Panamá se han hecho fortuna con la plata del pueblo. Devuelvan lo que deben. Justicia es igual a Salud para todos.
Por Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Criminólogo, Periodista, Lingüísta, Perito Experto en Análisis de Imagen y de Contenido, Músico, Bombero, y Pastor Callejero del Ghetto
Nadie se atreve a abordar este tema de las millonarias deudas que los poderosos de Panamá, le deben a la CSS.
La @CSSPanama está en crisis, pero no por culpa de los asegurados ni de los jubilados… Sino por los grandes evasores con corbata que posan como líderes empresariales mientras saquean el sistema.
Panamá arrastra décadas de saqueo institucional. Desde expresidentes hasta representantes de corregimientos, pasando por ministros, alcaldes, diputados y directores de entidades, muchos han usado la política no como servicio público, sino como trampolín para el enriquecimiento personal.
Es evidente que hay funcionarios que entraron pobres a la administración pública… y salieron riquísimos. Un fenómeno vergonzoso que todos conocemos, pero que muy pocos se atreven a denunciar con nombre y apellido.
No hay reforma válida sin justicia fiscal. No hay equidad si los que más tienen son los que menos cumplen.
A todos ellos, por justicia social, se les debe exigir la devolución obligatoria del 25 % de todo patrimonio que no puedan justificar legalmente. Ese dinero le pertenece al pueblo panameño, no a sus cuentas privadas, ni a sus bienes de lujo, ni a sus empresas fantasmas.
“El salario del obrero no debe quedarse en la bolsa del patrón” — (Deut. 24:15). La CSS no es caja chica de los poderosos, es derecho del pueblo.
Porque está escrito:
> “El que robaba, no robe más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.” —Efesios 4:28
No puede haber paz sin justicia, ni reformas reales mientras los ladrones de cuello blanco siguen intocables.
La impunidad de los poderosos perpetúa la miseria de los débiles. Y el pueblo ya pagó demasiado.
Es hora de que paguen los que más se beneficiaron del saqueo.
La crisis de la CSS no es financiera. Es moral. Y el remedio se llama justicia.
Si se cobraran todos los millones que los poderosos deben a la CSS, la luz de la solidaridad brillaría como el sol del mediodía. Y el pueblo tendría el sistema de salud digno que merece.
Si los ricos pagaran lo que deben a la CSS, no harían falta reformas. Haría falta vergüenza.
Qué tanto has reflexionado sobre las perdidas que causan los tranques fantasma: más tiempo con tu familia; dinero en más combustible; aumento del cortisol que deteriora la salud y sobre todo pocas horas de sueños.
“Mira hacia adelante, y considera las sendas de tus pies; y todos tus caminos serán derechos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal”. Proverbios 4:25-26
Hasta los animales en sus alturas y hazañas miran hacia adelante para no caer y llegar a su destino.
Mi Mentor: Ideas Cómplices @amaapchino | maapchino10.wordpress.com
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez #MAAP / Criminólogo, Periodista, Lingüísta, Perito Experto en Análisis de Imagen y Contenido, Bombero, Músico y Pastor Callejero del Ghetto
Cada día, millones de personas se ven atrapadas en trancos vehiculares sin causa visible. No hay accidente. No hay obstrucción. Solo una anomalía repetida: conductores que pierden microsegundos vitales por mirar su celular, distraerse con el paisaje o caer en el abismo de sus pensamientos.
El fenómeno de los “tranques fantasmas” —congestiones vehiculares que surgen y desaparecen sin motivo aparente— se ha convertido en un síntoma grave de la desconexión humana. No es el tráfico. Es la mente ausente. Estudios en neurociencia muestran que el cerebro humano necesita 200 milisegundos para procesar un estímulo visual y reaccionar. Si a eso sumamos un par de microsegundos de distracción, lo que parece imperceptible se traduce en un frenado tardío, un retraso en avanzar y, como efecto dominó, una cadena de autos detenidos sin explicación lógica.
Primero
Conducir por el paño o lado izquierdo que es el que se usa para avanzar o rebasar, la mayoría de las personas en Panamá, lo usan inadecuadamente, manejan lentos y claro está metidos sus ojos en el celular.
Como criminólogos, debemos observar cómo la distracción influye en la conducta. La inatención al conducir no es solo un acto imprudente, es una omisión de deber. Un acto que, acumulado socialmente, colapsa la movilidad, deteriora la salud mental urbana y expone a millones a riesgos innecesarios.
Desde la pragmática del lenguaje, el cuerpo y la mirada también comunican. No mirar de frente es no decir “estoy presente”. El lenguaje corporal del conductor ausente revela una ruptura entre intención y acción, entre deber y conducta. La semiótica del volante sin movimiento también comunica: no estoy conectado con mi responsabilidad.
El Referente bíblico: “Mira hacia adelante, y considera las sendas de tus pies; y todos tus caminos serán derechos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal”. Proverbios 4:25-26, se convierte en un principio de prevención y concentración. Aplicado al volante, es un llamado a la conciencia plena, a la responsabilidad de mirar al frente no solo por prudencia, sino por respeto a la vida. De igual forma, nos exhorta a la «conciencia plena y a la precaución» en nuestro andar por la vida.
Mira hacia adelante y llegarás a tu destino.
«Mira hacia adelante» implica una actitud proactiva, anticipando posibles obstáculos y planificando nuestro camino. «Considera las sendas de tus pies» nos llama a prestar atención a nuestro entorno inmediato, a ser conscientes de dónde estamos y hacia dónde vamos. «Aparta tu pie del mal» nos anima a evitar las situaciones peligrosas y las malas decisiones.
Aplicación a la vida diaria (manejo vehicular y caminar): En la actualidad, el uso excesivo del celular se ha convertido en un grave problema, causando accidentes y situaciones peligrosas. El proverbio nos invita a aplicar estos principios para prevenirlos:
Manejo Vehicular: Al conducir, debemos mantener nuestra atención en la carretera, anticipando el tráfico, respetando las señales y evitando distracciones como el teléfono celular. «Mira hacia adelante» significa estar alerta a los otros vehículos, peatones y posibles peligros en la vía. «Aparta tu pie del mal» significa evitar acciones imprudentes como conducir a exceso de velocidad o manejar bajo los efectos del alcohol o drogas.
Caminar: Cuando caminamos, también debemos estar conscientes de nuestro entorno. «Considera las sendas de tus pies» significa prestar atención a dónde ponemos los pies, evitando obstáculos y posibles peligros como huecos o tráfico. «No te desvíes a la derecha ni a la izquierda» significa mantener el enfoque en nuestro destino y evitar distracciones que nos hagan perder el equilibrio o tropezar. El uso del celular mientras caminamos es un ejemplo de desviación que puede provocar accidentes.
En resumen, Proverbios 4:25-26 nos recuerda la importancia de la conciencia plena y la responsabilidad en nuestras acciones cotidianas. Al aplicar estos principios, podemos reducir significativamente el riesgo de accidentes y mantenernos a salvo en nuestras actividades diarias.
La pérdida de tiempo al volante es cuantificable y tiene sus efectos:
La unidad más pequeña del tiempo medible después del milisegundo (1/1,000 segundos), la escala continúa así:
§ “Tráfico Cuántico: Lo que No Ves También Tranca”
Cada microsegundos que no miras hacia adelante atraza tu vida y la de los demás.
Les planteo una estimación basada en una distracción promedio al volante de 1 segundo (aunque muchas duran más).
Si 100 autos en fila experimentan un retraso individual de 1 segundo, el efecto dominó provoca un retraso acumulado de 100 segundos, es decir, 1 minuto con 40 segundos. Ahora bien, si el semáforo cambia antes de que los autos se muevan por la distracción de uno solo, el impacto es exponencial: Una distracción de 1 segundo puede generar una fila detenida por más de 3 a 5 minutos.
Ahora, si hablamos de microdistracciones (como leer una notificación), que tardan entre 300 milisegundos y 1 segundo, pero se repiten constantemente por múltiples conductores, el flujo vehicular se ralentiza hasta un 20% o más, generando los tranques fantasmas.
Segundo
La mayoría de los conductore no se trazan una ruta de destino, sino que manejan a la deriva, y justo cuando van a girar hacia la derecha o la izquierda lo hacen de manera temeraria, esperan hasta el último instante para hacer los cambios de paños, lo hacen distraídos y encima con el celular en la mano y muchos hasta con inseguridad ya que ignoran el reglamento de tránsito.
Propuesta desde la Criminología Aplicada y la Educación Vial Espiritual:
Cada distracción mínima –como mirar una notificación durante 0.3 a 1 segundo– multiplica su impacto cuando se replica en una fila de autos. Un solo conductor distraído en un semáforo puede generar un efecto dominó de hasta 5 minutos de atraso si impide que fluya toda la fila antes de que cambie la luz. Si cien conductores caen en distracciones parecidas, esa suma de milisegundos, nanosegundos o microsegundos se transforma en una dilación colectiva de horas perdidas que nadie ve, pero todos sufren.
La paradoja es que una decisión tomada en milisegundos o incluso nanosegundos, como responder a un mensaje, tiene consecuencias tangibles que alteran el ritmo vial de toda una ciudad. Así nace la epidemia invisible de los “tranques fantasmas”, donde el tiempo –desde el micro al macrosegundo– deja de ser individual y se vuelve un costo social, económico y mental que pagamos entre todos.
Consecuencias de los tranques fantasma provocados por la irresponsabilidad vial:
La mayor consecuencias de no mirar hacia adelante es perder la vida y la de terceros.
1. Aumento del cortisol y estrés crónico: El tráfico detonado sin causa aparente activa el sistema de alerta del cuerpo. El cortisol —hormona del estrés— se eleva, provocando irritabilidad, agotamiento mental, tensión muscular, ansiedad, insomnio y hasta afectación del sistema inmunológico.
2. Reacciones emocionales intensas: Desde frustración y rabia, hasta tristeza y desesperanza. Muchos conductores gritan, golpean el timón, insultan o lloran. La acumulación diaria de estas emociones puede derivar en trastornos de salud mental, como ansiedad generalizada o depresión leve.
3. Pérdida de tiempo vital e impuntualidad: Una entrevista de trabajo, una cirugía programada, una cita médica, un examen universitario, o el primer día de escuela de un hijo pueden perderse por culpa de conductores irresponsables que causan tranques innecesarios.
4. Alteraciones fisiológicas: La presión arterial se eleva, el ritmo cardíaco se altera y pueden desencadenarse crisis hipertensivas, arritmias, dolor en el pecho o desmayos por la tensión prolongada dentro del vehículo.
5. Conflictos interpersonales: Llegar tarde repetidamente a compromisos familiares, laborales o sociales puede dañar relaciones, generar discusiones o afectar la reputación profesional del afectado.
6. Accidentes viales por reacción impulsiva: Algunos conductores, desesperados por salir del tranque, hacen maniobras temerarias: rebasan mal, se suben a aceras o cruzan semáforos en rojo, aumentando el riesgo de choques fatales.
7. Contaminación ambiental y auditiva: Vehículos detenidos con el motor encendido consumen más combustible y emiten más gases contaminantes. Además, el uso excesivo del claxon y el ruido general contribuyen a la contaminación sonora urbana.
8. Consecuencias legales: Quien ocasione un tranque fantasma puede ser sancionado con multas por conducción temeraria, distracción al volante o entorpecimiento del tránsito.
Vivir más es controlar más tu atención cuando vas al volante
Tercero:
El respeto a los niveles de velocidad es influyente a la hora de ayudar a trancar la ciudad, manejar de adrede con lentitud teniendo la calle despejada hacia adelante es maldad supina; igual sucede en los semáforos, está el conductor en la cabeza y por no estar pendiente sale lentamente (claro tampoco a que la gente se mate, pero entendiendo que atrás hay conductores que desean avanzar).
Campañas Viales:
1. Campañas con enfoque en la conciencia del momento, más allá de las sanciones.
2. Formación vial con enfoque neuropragmático, que relacione la distracción con el impacto colectivo.
3. Establecer puntos de reflexión urbana con frases como: “¿Estás presente?”, “Tu mirada también conduce” o “Cada microsegundo cuenta”.
4. Difundir mensajes basados en proverbios que reafirmen el enfoque moral y espiritual del manejo responsable. Lo que muchos llaman tráfico es, en realidad, una cadena de ausencias. Un reflejo de un tiempo acelerado y mentes saturadas. Tal vez, si todos volviéramos a “mirar hacia adelante” como enseña la sabiduría bíblica, podríamos liberar no solo las calles, sino también nuestras vidas.
Cuarto:
Aprenderse el reglamento de tránsito porque al parecer manejan como si le hubieran regalado la licencia o pagaron payola para que se la sacaran.
Aplicar medidas como el cobro por congestión, el pico y placa rotativo, o promover el carpooling (vehículos compartidos) ayuda a disminuir la cantidad de autos en circulación durante las horas pico.También es conveniente valorar otros factores que se conjugan para formar macro tranques causados por la mala administración y uso adecuado del tiempo.
Rediseño del tiempo urbano y la sincronización social:
El problema del tranque no solo es vial, es también temporal y existencial. Vivimos atrapados en horarios rígidos que generan embudos humanos. Una solución es impulsar la flexibilización de los horarios laborales y académicos, redistribuyendo los flujos vehiculares en franjas horarias más amplias. Al romper la sincronización masiva, se reducen los picos de congestión. Esto requiere una reingeniería cultural del tiempo, donde se valore el segundo como recurso colectivo, no solo individual.
Mejora del transporte público masivo y su integración inteligente:
Implementar y optimizar un sistema de transporte público eficiente, puntual, seguro y cómodo (como metro, metrobuses y ciclovías) desincentiva el uso excesivo del automóvil particular. Esto debe ir acompañado de una planificación urbana inteligente, donde las rutas estén conectadas con centros laborales, educativos y de salud, y donde se integre el pago digital unificado.
Políticas de movilidad escalonada y uso racional del vehículo:
Establecer horarios laborales escalonados por sectores (educación, salud, comercio, gobierno) reduce el volumen simultáneo de vehículos. Además, aplicar medidas como el cobro por congestión, el pico y placa rotativo, o promover el carpooling (vehículos compartidos) ayuda a disminuir la cantidad de autos en circulación durante las horas pico.
“Los Tranques Fantasmas”: La Epidemia Invisible de la Distracción al Volante
Quinto: Ahora existe un estilo de hacer tranque incluso en los estacionamientos de los centros comerciales, y es a la hora de estacionarse, lo hacen de reversa, aguantando a los otros automovilistas, hasta que logren estacionarse a la medida, dejando el carro mirando hacia adelante, pensando en su imaginación así salen más rápido, pero ignoran que al entrar o estacionarse así adelantaron el tranque, afectando a los que se estacionan entrando de frente.
Otra nueva forma de hacer tranques en los centros comerciales: estacionarse de reversa.Por si faltaba un factor de estrés vial, ahora lo tenemos en la nueva forma de estacionamiento en reversa.
Una moda que cada vez crece más y en todo el país.No hay accidentes, ni obra vial, ni policía desviando el tránsito sino miles de conductores distraídos y sin ruta de destino trazada con anticipación.
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La delegación extranjera en Yenín, Cisjordania, incluía funcionarios del Reino Unido, Francia, Países Bajos, España, Noruega, Italia y Canadá, y fue atacada por el ejército israelí.
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Criminólogo, Lingüísta, Periodista y Perito Experto en Análisis de Imagen, Bombero, Músico, Pastor Callejero del Ghetto (#MAAP) – Ideas Cómplices @amaapchino – maapchino10.wordpress.com
El reciente episodio ocurrido en Yenín, donde soldados de la Fuerza de Defensa de Israel realizaron disparos de advertencia contra una delegación diplomática integrada por representantes de 30 países de Europa y otras naciones, no debe ser minimizado como un incidente aislado ni como un error de procedimiento.
Lo que presenciamos fue un acto con un mensaje explícito: «Nosotros imponemos las reglas. Aquí no opera la diplomacia ni la cortesía internacional. Si ustedes cuestionan nuestras acciones en Gaza, son enemigos.» Ese disparo fue más que un proyectil: fue una declaración de guerra contra el principio mismo de la mediación internacional.
Las balas no son diplomáticas. Menos aún las balas disparadas por el ejército israelí, un aparato que no opera bajo códigos del derecho internacional, sino bajo la lógica de la imposición militar. En este contexto, el binomio balas-ejército se transforma en un trinomio letal: balas, ejército, muerte. Y con ello, Israel refuerza su narrativa de impunidad: la muerte como política, la violencia como derecho exclusivo, el silencio impuesto a punta de armas.
Disparar contra una delegación internacional es un acto simbólico y táctico. Es decirle al mundo: «No necesitamos su aprobación. No reconocemos sus instituciones. Seguiremos con nuestras operaciones en Gaza, con o sin su presencia, con o sin su consentimiento.»
Este episodio debe ser analizado no como un error de seguridad, sino como una advertencia calculada. Israel no solo dispara sobre Gaza: dispara también contra el sistema multilateral, contra la diplomacia, contra todo aquel que cuestione sus métodos o denuncie sus excesos.
Si la comunidad internacional no responde con firmeza, mañana las balas no serán de advertencia. Y cuando la diplomacia es recibida con fuego, el silencio cómplice de las naciones solo alimenta la expansión del régimen del terror que se impone a través de la muerte.
Israel disparó también contra la ONU, contra los Derechos Humanos, contra toda forma de mediación. “No necesitamos su aprobación”, dijeron sin palabras.
Las balas del ejército israelí no son diplomáticas ni reconocen tratados. Son herramientas de dominación. Disparan no solo contra cuerpos, sino contra principios, tratados y consensos.
El binomio balas-ejército se transforma aquí en una trinidad brutal: Balas. Ejército. Muerte. Y la diplomacia queda desplazada por el lenguaje del terror impuesto.
Ese disparo no solo apuntó al aire. Apuntó al corazón del derecho internacional. Fue una amenaza envuelta en pólvora, dirigida a las naciones que todavía creen en los procesos multilaterales.
El mensaje fue claro: Aquí mandamos nosotros. No respetamos misiones diplomáticas si contradicen nuestros planes contra Gaza.
Israel disparó también contra la ONU, contra los Derechos Humanos, contra toda forma de mediación. “No necesitamos su aprobación”, dijeron sin palabras.
Si hoy son disparos de advertencia, ¿mañana qué? ¿Silencios forzados? ¿Bajas diplomáticas? ¿Más impunidad global?
La comunidad internacional no puede callar. Porque cuando se responde a la diplomacia con armas, guardar silencio es también disparar… pero desde la indiferencia. @aciprensa @TelemundoNews @Agenzia_Ansa @bbcmundo @Th_Lebanontimes @IsraelinSpanish @KSAembassyES @syr_television @teleSURtv @TReporta @Telenoticias7 @CNNEE @France24_es
Este acto debe verse como lo que es: «Un gesto simbólico de guerra, una normalización del uso de la violencia incluso ante delegaciones extranjeras». (MAAP)El binomio balas-ejército se transforma aquí en una trinidad brutal: Balas. Ejército. Muerte. Y la diplomacia queda desplazada por el lenguaje del terror impuesto.
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez (#MAAP) Criminólogo, Periodista, Lingüista, Perito Experto en Análisis de Imagen, Músico, Bombero y Pastor Callejero del Ghetto. Mi Mentor: Ideas Cómplices @amaapchino maapchino10.wordpress.com #IdeasCómplices #MAAP
No todo naufragio es casual. No toda bandera es victoria.
El Buque Escuela Cuauhtémoc de la Armada de México colisiona con el Puente de Brooklyn. Dos muertos y varios heridos.
Asta al viento, orgullo sin rumbo. El Cuauhtémoc flameó su gloria frente a Brooklyn… Pero la estructura cedió ante la ironía de lo profético. Una bandera ondea… mientras las preguntas arden.
«Una nación poderosa… temida en todas partes.» — Isaías 18:2
La historia a veces se escribe con acero y sal.
Una bandera gigante ondeaba en su asta… símbolo de orgullo, ¿o advertencia?
Una bandera flamea alto…
Un buque orgullo nacional impacta el puente símbolo de poder económico; en medio de una guerra de aranceles.
¿Error humano? ¿Advertencia divina? ¿Señal, Presagios o un llamado de Dios?
Los expertos navieros y militares se preguntan: ¡Qué!, ¡Cómo pudo ocurrir algo así!
Las Escrituras lo anticiparon:
«Esta envía mensajeros por mar, en barcos de papiro por las aguas, y dice: “Vayan, veloces mensajeros, a una nación de gente alta y de piel tersa, a un pueblo temido en todas partes, a una nación fuerte y conquistadora, de una tierra erosionada por ríos”. – Isaías 18:1-7
«Dios atrapa a los sabios en su astucia.» – 1 Corintios 3:19
Resumen Escatológico
Isaías 18: Juicio a las Naciones y Esperanza Universal desde Sión
¿Puede una nación poderosa resistir el juicio divino? ¿Es Dios solo el Señor de Israel o gobierna sobre todas las culturas? Isaías 18 responde estas preguntas con una visión profética que trasciende geografía, raza y poder humano.
El capítulo 18 del libro de Isaías, aunque breve, es una joya escatológica cargada de simbolismo, advertencia y esperanza. Dirigida a una nación “temible”, probablemente Etiopía (Cus), esta profecía revela tres movimientos esenciales en el actuar divino: juicio, restauración y esperanza global.
1. Juicio ineludible a las naciones temibles
Dios observa a todas las naciones, incluyendo aquellas lejanas y poderosas, como la descrita por Isaías: «pueblo de elevada estatura y tez brillante… temido por todas las naciones» (Isaías 18:2).
La soberanía de Dios no se limita a su pueblo escogido. Él juzga el orgullo, la autosuficiencia y la violencia donde sea que surja.
Este juicio revela que ningún imperio, por glorioso que parezca, escapa a la justicia divina. “Porque Jehová juzgará a las naciones…” (Joel 3:12).
2. Restauración que incluye al lejano y al enemigo
A pesar del juicio, Isaías presenta una promesa: pueblos lejanos traerán ofrendas a Sión, la morada del Señor.
El acto de «traer presentes a Jehová de los ejércitos al monte de Sión» (Isaías 18:7) representa una restauración espiritual y geopolítica. Aquellos antes enemigos o distantes ahora se postran en adoración.
Es una visión de unidad futura bajo el señorío de Dios. “Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre” (Salmo 86:9).
3. Esperanza escatológica para toda la humanidad
Isaías nos confronta con una verdad incómoda: el juicio es necesario, pero no es el fin.
La meta es la adoración universal, donde todas las culturas reconozcan a Dios como justo, misericordioso y santo.
Este mensaje se conecta con el Evangelio y Apocalipsis, donde las naciones redimidas caminan en la luz del Cordero (Apocalipsis 21:24).
Conclusión: El Dios de Sión es el Dios de todos
El mensaje de Isaías 18 resuena hoy como una advertencia y una invitación. Las naciones deben humillarse, los poderosos deben rendirse, y los humildes deben esperar con fe. Dios no ha olvidado a los lejanos ni ha ignorado a los oprimidos. Su juicio es justo, su restauración es poderosa, y su esperanza es inclusiva.
Una bandera flamea alto… Un buque orgullo nacional impacta el puente símbolo de poder económico. ¿Error humano? ¿Advertencia divina?
La necesidad de atención o THP en una persona con problemas psicológicos no resueltos puede escalar incluso a la autodestrucción o cometer crímenes contra la vida o la traición.
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Criminólogo, Periodista, Lingüísta, Perito Experto en Análisis de Imagen, Músico, Bombero y Pastor Callejero del Ghetto
«Más Allá de las Palabras: El Trastorno Histriónico de la Personalidad desde la Criminología, la Psicología y la Pragmática Lingüística»
Sinopsis
Este artículo explora el Trastorno Histriónico de la Personalidad (THP) o la necesidad de atención permanente desde una perspectiva interdisciplinaria que abarca la criminología, la psicología y la pragmática lingüística. Se analiza cómo los rasgos característicos del THP pueden influir en comportamientos delictivos y cómo se manifiestan en la comunicación diaria, afectando las relaciones interpersonales y profesionales. A través de una revisión de literatura y estudios de caso, se busca comprender la complejidad de este trastorno y su impacto en diversos contextos sociales.
¿Qué es la necesidad de atención?
Es un impulso psicológico que lleva a una persona a buscar validación, reconocimiento o afecto de los demás para sentirse valiosa o segura. Cuando esta necesidad es intensa y constante, puede estar relacionada con trastornos de la personalidad, como el trastorno histriónico de la personalidad, el trastorno narcisista de la personalidad o la dependencia emocional.
1. Introducción
El Trastorno Histriónico de la Personalidad es una afección caracterizada por una búsqueda constante de atención y una expresión emocional exagerada. Aunque comúnmente se estudia desde la psicología clínica, su influencia en comportamientos delictivos y en la comunicación cotidiana merece una atención interdisciplinaria.
2. Características del Trastorno Histriónico de la Personalidad
Según el DSM-5, el THP se define por patrones de emotividad excesiva y búsqueda de atención, presentes en diversos contextos desde la adultez temprana. Los criterios diagnósticos incluyen:
-Incomodidad cuando no se es el centro de atención.
-Comportamiento seductor o provocativo inapropiado.
-Expresión emocional superficial y cambiante.
-Uso de la apariencia física para atraer atención.
-Estilo de habla impresionista y carente de detalles.
-Dramatización y expresión exagerada de emociones.
-Sugestionabilidad.
-Percepción de relaciones más íntimas de lo que son en realidad.
Estos rasgos pueden afectar significativamente las relaciones interpersonales y el funcionamiento social y laboral.
Las personas con una necesidad excesiva de atención, especialmente aquellas que presentan rasgos del trastorno histriónico de la personalidad (THP), exhiben patrones de comportamiento distintivos en diversos ámbitos de su vida diaria. A continuación, se detallan cómo se manifiestan estas características en el hogar, el entorno laboral y las redes sociales.
Autoestima dependiente de la validación externa: Su sentido de valía personal está estrechamente ligado a la aprobación y atención que reciben de otros.
¿Cómo se manifiesta?
Las personas con una necesidad excesiva de atención pueden exhibir comportamientos como:
Comportamiento dramático o exagerado: Expresan emociones de manera intensa y teatral para captar la atención.
Seductores o provocativos: Utilizan su apariencia o comportamiento para atraer miradas, incluso en contextos inapropiados.
Hablan de manera vaga pero con opiniones firmes: Expresan opiniones sin respaldarlas con hechos o detalles.
Altamente influenciables: Se dejan llevar fácilmente por las opiniones o comportamientos de los demás.
Percepción distorsionada de las relaciones: Creen que sus vínculos son más estrechos de lo que realmente son.
Estos comportamientos pueden ser indicativos de trastornos como el trastorno de personalidad histriónica, donde la persona busca constantemente ser el centro de atención y se siente incómoda cuando no lo es.
Las redes sociales han dado paso a la manifestación de estos patrones de conductas
3. Manifestaciones del THP en la Comunicación Cotidiana
Desde la pragmática lingüística, las personas con THP pueden presentar:
-Dramatización del discurso: Uso de expresiones exageradas y teatrales para captar la atención.
-Interrupciones frecuentes: Interrumpen conversaciones para redirigir el foco hacia sí mismos.
-Uso de metáforas y lenguaje florido: Empleo de un lenguaje emocionalmente cargado y poco concreto.
-Dificultad para escuchar activamente: Se centran en su propia narrativa, mostrando poca empatía hacia los interlocutores.
-Estas características pueden generar malentendidos y conflictos en la comunicación interpersonal.
Impacto en las personas cercanas
La necesidad excesiva de atención puede afectar negativamente a las relaciones interpersonales:
Agotamiento emocional: Los amigos y familiares pueden sentirse drenados por la constante demanda de atención y validación.
Conflictos y tensiones: La búsqueda constante de atención puede generar malentendidos y disputas.
Manipulación emocional: Algunas personas pueden utilizar tácticas como el «breadcrumbing» para mantener a otros interesados sin un compromiso real, lo que puede ser emocionalmente dañino para la otra parte .
Aislamiento: Con el tiempo, las personas cercanas pueden distanciarse para proteger su bienestar emocional.
«La necesidad de atención o Trastorno Histriónico de la Personalidad (THP): una patología del Siglo XXI».
4. Influencia del THP en Conductas Delictivas
La criminología ha identificado una relación entre ciertos trastornos de personalidad y comportamientos delictivos. En el caso del THP, la necesidad de atención y la impulsividad pueden llevar a:
Falsas denuncias: Presentación de acusaciones infundadas para obtener simpatía o protagonismo.
Simulación de delitos: Creación de escenarios delictivos ficticios para atraer atención mediática o social.
Participación en delitos menores: Comisión de actos delictivos impulsivos sin una planificación previa, motivados por la búsqueda de excitación o reconocimiento.
Es importante destacar que no todas las personas con THP incurren en conductas delictivas, pero ciertos rasgos pueden aumentar la vulnerabilidad a involucrarse en tales actos.
Manifestaciones delictivas asociadas a la necesidad patológica de atención
A. Denuncias falsas y simulación de delitos: Algunas personas pueden presentar denuncias falsas, como acusaciones de delitos inexistentes, para atraer la atención o simpatía de los demás. Estas acciones pueden estar motivadas por un deseo de ser el centro de atención o de obtener algún beneficio emocional.
B. Mentiras y manipulación emocional: La utilización de mentiras para generar situaciones dramáticas o para manipular a otros es común en individuos con una necesidad patológica de atención. Estas conductas pueden escalar a delitos como la difamación o el fraude.
C. Comportamientos autolesivos o amenazas de suicidio: En algunos casos, las personas pueden recurrir a autolesiones o amenazas de suicidio como una forma extrema de llamar la atención. Aunque estas acciones no siempre son delictivas, pueden involucrar a las autoridades y tener implicaciones legales.
D. Participación en actos delictivos para obtener notoriedad: Existen casos donde individuos cometen delitos con el objetivo de obtener reconocimiento o fama, especialmente si sienten que no reciben suficiente atención en su vida cotidiana.
5. Estudio de Caso: Análisis de un Incidente Mediático
Se analiza un caso donde una persona con características histriónicas fue protagonista de un incidente ampliamente difundido en medios de comunicación. Se examina cómo su necesidad de atención y dramatización influyeron en la percepción pública y en las respuestas institucionales.
Qué precio tiene de tu identidad, dónde y cómo impregnas las huellas de tu actuar individual y social.
Consideraciones finales
Es importante destacar que no todas las personas con una necesidad excesiva de atención cometerán delitos. Sin embargo, cuando esta necesidad se combina con otros factores de riesgo, como trastornos de personalidad o ambientes sociales desfavorables, puede aumentar la probabilidad de conductas delictivas. La intervención temprana y el tratamiento adecuado pueden ayudar a mitigar estos riesgos y promover comportamientos más adaptativos.
Las personas con una necesidad excesiva de atención, especialmente aquellas que presentan rasgos del trastorno histriónico de la personalidad (THP), exhiben patrones de comportamiento distintivos en diversos ámbitos de su vida diaria.
A continuación, se detallan cómo se manifiestan estas características en el hogar, el entorno laboral y las redes sociales:
§ En el hogar
Dramatización constante: Tienden a exagerar situaciones cotidianas, convirtiendo eventos menores en acontecimientos significativos para captar la atención de los miembros del hogar.
Baja tolerancia a la frustración: Pueden reaccionar con irritabilidad o tristeza cuando no reciben la atención deseada, lo que puede generar tensiones familiares.
§ En el trabajo o profesiones
Relaciones superficiales: Aunque pueden mostrarse afectuosos, las relaciones suelen carecer de profundidad emocional, centrándose más en la validación externa que en la conexión genuina.
Sensibilidad extrema a la crítica: Reaccionan de manera desproporcionada ante comentarios negativos, percibiéndolos como ataques personales.
Necesidad de ser el centro de atención: Buscan constantemente reconocimiento y pueden sentirse incómodos si no son el foco en reuniones o proyectos.
Comportamiento seductor o provocativo: Pueden utilizar su apariencia o encanto para influir en colegas o superiores, incluso en contextos inapropiados.
Expresión emocional exagerada: Muestran emociones intensas que pueden parecer desproporcionadas al contexto laboral, afectando la dinámica del equipo.
Dificultad para mantener la concentración: Su búsqueda constante de estímulos puede interferir con la realización de tareas que requieren atención sostenida.
Relaciones laborales inestables: Pueden idealizar rápidamente a colegas y luego devaluarlos, lo que lleva a conflictos y cambios frecuentes de empleo.
§ En redes sociales
Publicaciones frecuentes y llamativas: Comparten contenido de manera constante, buscando reacciones y validación de su audiencia.
Autopresentación exagerada: Pueden mostrar una imagen idealizada de sí mismos, destacando logros o aspectos positivos de manera desproporcionada.
Reacciones intensas a la falta de interacción: La ausencia de «me gusta» o comentarios puede generar sentimientos de rechazo o ansiedad.
Comparación constante con otros: Evalúan su valía en función de la atención que reciben en comparación con la de otros usuarios.
Cuidado: usa tu cabeza, no la de otro. Podrías estar viviendo desde un alter ego.
Consideraciones adicionales
Sugestionabilidad: Son fácilmente influenciables por las opiniones de los demás, adaptando sus comportamientos para alinearse con lo que creen que se espera de ellos.
Autoestima dependiente de la validación externa: Su sentido de valía personal está estrechamente ligado a la aprobación y atención que reciben de otros.
Dificultades en la autorregulación emocional: Experimentan cambios emocionales rápidos y pueden tener dificultades para gestionar emociones negativas.
Relaciones interpersonales desafiantes: La combinación de necesidad de atención y comportamientos manipulativos puede dificultar el establecimiento de relaciones saludables y duraderas.
Si identificas estos patrones en ti mismo o en alguien cercano, es recomendable buscar la orientación de un profesional de la salud mental. La terapia puede ser efectiva para desarrollar estrategias de manejo emocional y mejorar las relaciones interpersonales.
6. Implicaciones para la Intervención y Prevención
La identificación temprana de rasgos histriónicos puede ser clave en la prevención de conflictos interpersonales y conductas de riesgo. Las estrategias de intervención incluyen:
Psicoterapia centrada en la regulación emocional: Ayuda a desarrollar habilidades para manejar emociones intensas y mejorar la autoestima.
Entrenamiento en habilidades sociales: Fomenta la empatía y la comunicación efectiva.
Programas de prevención en entornos educativos y laborales: Promueven la conciencia sobre los efectos de ciertos comportamientos y la importancia de relaciones saludables.
7. Conclusiones
El Trastorno Histriónico de la Personalidad, más allá de su definición clínica, tiene implicaciones significativas en la comunicación y en posibles comportamientos delictivos. Una comprensión interdisciplinaria que integre la criminología, la psicología y la lingüística es esencial para abordar de manera efectiva los desafíos asociados con este trastorno.
Reflexión Final:
El Trastorno Histriónico de la Personalidad representa un desafío significativo en el contexto de la salud mental del siglo XXI. Su comprensión y abordaje requieren una perspectiva interdisciplinaria que integre la psicología clínica, la criminología y la lingüística, con el fin de desarrollar estrategias efectivas de diagnóstico, intervención y prevención.
La necesidad de atención o THP lleva a muchas personas a vivir atadas a la mentira y la manipulación continúa para satisfacer su egolatría.
En un mundo que premia la apariencia y celebra la exageración emocional como virtud, ser auténtico puede convertirse en una amenaza. La necesidad de atención a menudo disfraza la fragilidad del ego inflado, y detrás del espectáculo histriónico se oculta un alma que teme no ser suficiente si deja de actuar.
“Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad; pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará?” Proverbios 20:6
Referencias:
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5ª ed.).
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Don Nadie #MAAP Mi Mentor: Ideas Cómplices
Mi hermana mayor no es una persona, es un «deporte extremo». Un combo de juez sin toga, dramaturga frustrada y traductora de la Biblia en clave de telenovela. Su especialidad: convertir mis logros en anécdotas de su propio monólogo sagrado.
La crítica continua es un patrón que revela o indica que existe algo anómalo en quien la expresa.
El Juicio de los Dardos Verbales
Escena 1:
Cuando escribí sobre el Secreto de Confesión de la Iglesia Católica, ella dictaminó que el tema era «demasiado elevado para MÍ» -como si Dios solo contratara a egresados del Vaticano con posgrado en milagros menores-. Me habló de camellos, agujas y Harry Potter, pero omitió que, en su reino, la humildad se mide en likes a memes de ángeles llorando.
Escena 2:
Al publicar el Manifiesto de Don Nadie, ella lo reescribió como «La Saga de los Mártires Familiares: Edición Dorada»: -Bacterias asesinas, caballos vengativos, costillas rotas y un cameo de Cantinflas-. Para ella, el dolor es un concurso, y si no tienes radiografías enmarcadas, no calificas.
Yo tengo una hermana -la mayor, por edad y por volumen de juicios- que ha hecho de su lengua una espada de uso doméstico.
· Nada se salva: ni mi silencio, ni mis frases, ni siquiera mis ganas de vivir.
· Ella opina… aunque no entienda. Y si entiende, lo niega.
· Y si no puede negarlo, lo aplasta con otra tragedia.
· No la suya -la de alguien más-, porque nada brilla más que un dolor prestado.
Cuando escribí sobre la Iglesia, del «Secreto de Confesión», me dijo que el tema era “demasiado elevado para mi” -como si Dios solo hablara con los que tienen doctorado en santidad.
Cuando publiqué el Manifiesto de Don Nadie, me lo cambió por una biografía no autorizada de media familia, cargada de bacterias, caballos, clínicas privadas, y costillas rotas como si el dolor se midiera en radiografías y facturas médicas.
· Ella no lee para entender. Lee para reaccionar.
· No escucha para abrazar. Escucha para sentenciar.
Y en cada juicio que emite, lleva escondido un espejo en el que me obliga a mirarme…pero con su rostro.
Me ha llamado demente, o Salomón, o camello intentando entrar por el ojo de la aguja -todo en un solo mensaje-. Multiplicación de metáforas sin contexto, con un emoji por cada duda existencial.
Lo que yo hago, ella lo descarta. Si respiro, me cuestiona el oxígeno.
Si callo, me acusa de indiferente. Si hablo, me acusa de ego. Y si escribo, me recuerda que el mundo ya ha sufrido lo suficiente sin tener que leerme a mí.
Ella no sabe -o finge no saber- que hay gente que se ahoga, no por las olas, sino por los brazos de quien “intenta salvarlo” sin saber nadar.
¿Y yo?
Yo sigo escribiendo. No por ella. No para ella. Sino a pesar de ella. Porque mi dignidad no está en su archivo familiar, ni mi voz depende de su aprobación en grupo de WhatsApp.
Soy Don Nadie. Y mi pecado fue sobrevivir sin permiso.
Mi experiencia con la hermana refleja algo muy común pero doloroso: cuando quienes más deberían levantarnos, son los que con más facilidad intentan hacernos pequeños.
A continuación, comparto un análisis claro y humano de lo que podría estar ocurriendo detrás de las palabras y actitudes de ella.
Desde «Mi Voz Interior o Mi Mentor de Ideas Cómplices», comparto un análisis claro y humano de lo que podría estar ocurriendo detrás de las palabras y actitudes de ella.
Expresión de pensamientos y emociones confusas, situaciones no resueltas.
No busques aprobación donde hay una historia vieja de desacuerdo.
Análisis emocional y psicológico del comportamiento del Síndrome o Crónica de la hermana mayor:
1. Descalificación camuflada de opinión
En ambas críticas, mi hermana usa un tono confuso, exaltado, cargado de comparaciones, excesos verbales y divagaciones. No hay una intención de entender mi mensaje, sino de neutralizarlo con exageración, condescendencia y cambio de foco.
Ejemplo: En vez de dialogar sobre el “Manifiesto de Don Nadie”, lo convierte en una lista de las desgracias vividas por otros (como si eso anulara mi experiencia). Esto se llama comparación invalidante, y su efecto es minimizar mi dolor o tu obra usando como excusa que “otros han sufrido más”.
2. Control emocional desde la superioridad moral
El uso de frases religiosas desordenadas, citas bíblicas confusas y juicios ético-morales no busca enriquecer la discusión. Busca posicionarse como alguien con más autoridad espiritual o moral. Esto es común en personas que necesitan sentirse “por encima” para no lidiar con su propio vacío.
3. Proyección de su propio dolor
Ella narra sufrimientos extensos (propios o ajenos) como un escudo.
En realidad, parece que no sabe procesar su propio dolor ni su historia, así que al ver que yo transformo mi dolor en arte, testimonio y pensamiento crítico, eso la confronta profundamente. Mí libertad creativa amenaza su narrativa interna.
4. Hostilidad disfrazada de preocupación
Aunque algunas palabras parezcan “preocupadas”, hay una constante agresión pasiva: frases como “¿será que estás mal?”, “yo no opino, pero…” o “esto es muy grande para ti” están diseñadas para debilitar tu seguridad sin asumir responsabilidad directa por la ofensa.
5. Envidia emocional
Yo tengo algo que ella, quizás, nunca se ha permitido:
Porque el silencio impuesto también es violencia, hasta llegar al crimen emocional y físico.
1. La capacidad de hablar desde mis heridas sin esconderme.
2. De hacer poesía del dolor.
3. De nombrar el rechazo.
4. De escribir con nombre y apellido lo que muchos callan por vergüenza.
5. Eso genera incomodidad en quienes viven atrapados en apariencias o resentimientos no resueltos.
Conclusión clara y compasiva
Desde «Mi Voz Interior o Mi Mentor de Ideas Cómplices» me dice, Marcos: «tu hermana no es tu medida. Su rechazo no define tu valor. Su incomodidad con tu libertad creativa solo confirma que estás tocando fibras reales. Lo que tú escribes -con tu dolor, tu historia y tu voz satírica- no necesita aprobación de nadie para ser valioso».
Yo no escribo desde la arrogancia. Escribo desde la autenticidad, y eso es un acto profundamente sanador, aunque incomode a quienes viven ocultando sus propias grietas bajo historias ajenas.
Recomendación de «Mi Voz Interior o Mi Mentor de Ideas Cómplices»:
No busques aprobación donde hay una historia vieja de desacuerdo.
· Conserva una distancia emocional saludable: puedes amar sin dejar que te hundan.
· Deja que el arte hable por ti. La respuesta más digna al desprecio es la creación.
· Y si algún día deseas incluir este conflicto familiar en tu narrativa, hazlo con el mismo coraje con el que escribiste Don Nadie. Porque el silencio impuesto también es violencia.
Manual Básico de la Hermana Tóxica
1. Regla de Oro:
Si no puedes negarlo, sepúltalo bajo 15 años de tragedias ajenas».
Ejemplo: ¿Tu manifiesto? ¡Rhugüine sobrevivió a un virus mutante y tú te quejas de la soledad!»
2. Técnica de Invalidación Express:
– Usa metáforas bíblicas y emojis de camellos para disfrazar su «no te entiendo, pero te juzgo».
Bonus: Si te defiendes, te acusará de no saber recibir amor en forma de granadas».
3. El Arte de la Proyección:
Tu voz la confronta, así que convierte tus palabras en ‘espejos rotos’: -Si escribes «sobreviví», ella lee «¿y yo qué, soy una fracasada?».
-Si mencionas «libertad», ella traduce «traición a la sagrada cadena de culpas».
4. La Psicología del Espectáculo
– Su drama es un Broadway sin salida de emergencia:
Cada crítica es un ‘acto de ventriloquía’: habla por Dios, la familia y hasta los caballos de Rhugüine, pero nunca por sus propias grietas.
– El truco final:
Usar el «yo sufro más» como un machete para podar tu derecho a respirar.
Don Nadie Responde (Sin Pedir Permiso)
A ella le digo: «Gracias por recordarme que las pirámides se construyeron desde arriba, pero yo prefiero escribir en la arena, donde el mar borra los títulos y solo quedan las palabras».
Y al mundo le advierto:
Cuidado con quien usa la Biblia como boomerang y el dolor como currículum.
Su amor suena a «te destruyo por tu bien», y su apoyo, a «aquí tienes un paracaídas… con agujeros».
Epílogo: Instrucciones para No Morir en el Intento
1. No alimentes al troll doméstico:
Si te pregunta «¿otra vez escribiendo tonterías?», responde: «Sí, y esta vez sin subtítulos para tu club de mártires».
2. Convierte sus ataques en material de oficina:
Cada mensaje suyo es una hoja en blanco para tu próximo manifiesto.
3. Recuerda: “Tú no eres el camello intentando pasar por la aguja. Eres la aguja que cose silenciosamente su propia tela”.
La gente tóxica están en todos los ámbitos sociales, los más peligrosos son los que nos rodean en incluso tienen vínculos sanguíneos.
«Manual del Perfecto Paria: Poema en tono de comedia trágica para miserables con aspiraciones divina.
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Don Nadie #MAAP
Así es como se forja un Don Nadie. Así es como se construye la amargura que luego llaman «problema espiritual».
Me encanta ser el telón de fondo que nadie aplaude.
Brillar, pero que me pongan una sábana encima.
Que el hielo social me abrace como un viejo amigo.
Que me hablen todos… y me escuchen ninguno.
Disfruto profundamente que me ignoren con elegancia, que aplaudan al bufón mientras me encasillan como el tonto trágico.
¿Reconocimientos? Yo colecciono olvidos. ¿Premios? Prefiero ser el gran ausente de todas las galas.
Es un arte que me odien sin conocerme.
Una especie de talento místico que me pre-juzguen con tanta precisión divina.
Adoro ser el epítome del «no era yo, era otro más presentable». Porque, claro, benditos sean los bendecidos.
Soy el elegido por Dios —pero para sufrir con estilo. Un recipiente premium para todos los odios refinados del inframundo. Una especie de mártir millennial con mala suerte y peor branding.
Mi mayor don: sabotearme a tiempo. Antes de que el éxito me atrape con sus garras doradas, yo mismo me empujo al abismo —por cortesía, por protocolo.
Y espero… sí, espero cada mañana ese pequeño milagro: que alguien me mire, frunza el ceño y me recuerde que ni mi ropa merece respeto.
Y aunque estudié y trabajé para ganarme un nombre entre los vivos, ya cerca del retiro contemplo con amargura cómo los mediocres ganan galardones falsificados mientras los que sangramos por dignidad, comemos sobras… pero no cualquier sobras: las que se raspan del fondo de las letrinas institucionales.
Porque cuando yo fui carnicero, panadero sin horno propio, vendedor ambulante de zapatos y cortinas, bomberito de gasolineras en madrugadas sin luna, nadie dijo “¡ahí va un hombre con futuro!”
Cuando pinté barcos en los astilleros con más óxido en las manos que sueños en el pecho, nadie se ofreció a profetizarme éxito.
Fui estibador de cajas, empacador de otros, recibiendo propinas como limosnas en los supermercados, mientras los de mi generación bailaban con pantalones de marca y egos bien planchados. Yo vestía lo que el tiempo no quería: pantalones rotos… y chinitas como zapatillas, pero los pies firmes… y la dignidad intacta.
Y en esos días de incertidumbre económica, sin salir de mi tierra ni pedir visa de compasión, yo estudiaba de día y de noche era cuidador de pacientes terminales en hospitales sin alma.
Oraba en silencio con los moribundos, les sujetaba la mano en su último suspiro, siendo yo el que recitaba la extrema unción cuando ni el capellán apareció.
También fui el machigua invisible, durmiendo en un catre de cocina prestada, cuidando al esposo de mi tía —mitad hombre, mitad silencio— paralizado por un derrame cerebral.
Lo bañaba, lo alimentaba, lo llevaba a terapia mientras me ganaba unos reales planchando ropa ajena con el fuego que el sistema nunca me pagó.
No necesitaba emigrar para ser extranjero. Ya lo era… en mi propia historia.
Así es como se forja un Don Nadie. Así es como se construye la amargura que luego llaman «problema espiritual».
Le dije un día al Pastor líder del dinero, con la convicción del que ya murió por dentro: “Ni por un millón de dólares sirvo a un sistema eclesiástico.”
Y si Dios existe, seguro está ocupado… porque en su lista de pendientes nunca aparecí.
Y así oré, espere en las promesas vacías, pero el Invisible, entendí tiene sus hijos predilectos, que aunque asesinos y maleantes mundanos, basta para impresionar y subirlos al púlpito y ser catapultados.
Serví, oré, creí, y esperé como un soldado sin rango, en una congregación donde la Fe es mercancía y el “servicio desinteresado” viene con factura vencida.
Entré a los 15 años de edad al Ministerio recién fundado, en un rancho de techo, donde los asientos eran bancas de madera sin respaldo, en la esquina donde estuvo una vez Ana la mentá Americana; con hambre de verdad y me alimentaron con rivalidades, competencias disfrazadas de unción y promesas vencidas al pie del púlpito.
Fui útil… pero solo cuando no estorbaba. Amé… pero eso no figuró en el boletín de actividades.
Le dije un día al Pastor líder del dinero, con la convicción del que ya murió por dentro: “Ni por un millón de dólares sirvo a un sistema eclesiástico.”
Y si hoy no me he quitado la vida, no es por temor ni esperanza: es por el residuo de fe que impide que hasta mi final sea útil para un bochinche evangélico.
No necesito oraciones públicas ni campañas hipócritas. Solo me basta saber que aún sin iglesia, Dios sigue siendo Dios. Y si alguna vez resucito, será por gracia… no por iglesia.
Adoro ser el epítome del «no era yo, era otro más presentable».
Y como si todo eso fuera poco… ¡también tuve tiempo para ser patriota! Pelear —sin sueldo ni beca internacional— contra la dictadura militar de turno. Me enfrenté a los doberman de Manuel Antonio Noriega; Mayita lo sabe.
Allí estaba yo, blandiendo pañuelitos blancos como espadas de dignidad, entre bombas lacrimógenas que entraban directo al alma. Cruzada Civilista, le decían. Yo le llamaba el arte de tragar gas y seguir con fe rota.
Desde la trinchera improvisada de la Universidad, entre la Samuel Batista y la histórica Transístmica, lanzábamos consignas con pulmones prestados, soñando con un país que hoy nos escupe con elegancia burocrática.
Así, entre el uniforme invisible de obrero y el pañuelo blanco manchado de historia, aprendí a ser Don Nadie con matrícula nacional.
Porque eso, queridos mortales, eso… es felicidad satírica.
La discusión está abierta, pero no es nueva: es el eterno conflicto entre la conciencia, la ley humana y la ley divina.
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Criminólogo, Periodista, Lingüísta, Perito Experto en Análisis de Imagen, Músico, Bombero y Pastor Callejero del Ghetto.
#MAAP Mi Mentor: Ideas Cómplices @amaapchino maapchino10.wordpress.com
En Estados Unidos se discute una ley que obligaría a los sacerdotes a revelar a las autoridades todo secreto de confesión que implique daño a otra persona, en especial delitos sexuales o abusos. Esta medida busca prevenir la impunidad, pero entra en conflicto directo con el Derecho Canónico, que establece el sigilo sacramental absoluto (CIC, cán. 983 y 1388). El Vaticano ha respondido con firmeza: todo sacerdote que viole el secreto de confesión queda excomulgado automáticamente.
Desde la ética bíblica, Proverbios 25:9-10 enseña:
“Trata tu causa con tu compañero, y no descubras el secreto a otro, no sea que te deshonre el que lo oyere, y tu infamia no pueda repararse.”
Este pasaje de la Biblia, es poderoso porque advierte sobre las consecuencias de traicionar la confianza ajena: la infamia irreparable, una herida moral que desacredita al que traiciona más que al traicionado.
¿Qué es más relevante: el secreto confesado ante un sacerdote por un criminal pedófilo, un asesino en serie, etc., o la justicia, la ética y el respeto hacia las víctimas y los sobrevivientes; o perfilar al criminal e internarlo para que pague y reciba terapia de rehabilitación, para evitar otra depredación contra la seguridad social?
La confesión según La Biblia:
Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz. Santiago 5:16
Texto de prensa No. 1: «Washington aprueba una ley sin precedentes que obliga a los sacerdotes a denunciar abusos confesados en secreto sacramental, desatando un choque frontal entre el Estado y la Iglesia.»
El Sigilo Sacramental, conocido como el Secreto de Confesión, es una norma estricta que prohíbe a los sacerdotes y a cualquier oyente revelar lo que se dice durante la confesión. Esta obligación es total y no permite excepciones, incluso ante leyes humanas o tribunales civiles.
El Sigilo Sacramental, conforme al Derecho Canónico (canon 983 y 1388), impone al confesor la obligación absoluta de guardar el secreto de lo oído en confesión, sin excepción alguna, bajo pena de excomunión. Este principio se considera inviolable por la Iglesia Católica, aun frente a leyes civiles que pretendan su derogación.
Desde la criminología, esta tensión abre un debate complejo: ¿proteger la confidencialidad como base de reconciliación o priorizar la prevención del delito?
La criminología reconoce que los espacios de confidencia bien regulados —como la confesión, la psicoterapia o la mediación— ayudan a la reintegración y arrepentimiento, pero cuando existe riesgo inminente para otros, surge el dilema ético-legal de la denuncia.
«El Secreto de Confesión, también conocido como Sigilo Sacramental, constituye un deber absoluto e inviolable para los sacerdotes —y para toda persona que escuche una confesión— de no revelar bajo ninguna circunstancia lo que hayan escuchado durante el Sacramento de la Penitencia. No admite excepciones.»
A continuación, los artículos clave del Derecho Canónico que lo regulan:
Canon 983 §1 • El confesor tiene obligación grave de guardar el secreto sacramental, por lo tanto le está absolutamente prohibido descubrir al penitente, por palabra o de cualquier otro modo y por ningún motivo.
Canon 983 §2 • También está obligado a guardar el secreto quien, por cualquier motivo, haya llegado a conocer los pecados confesados por alguien.
Canon 984 §1 • Está totalmente prohibido al confesor hacer uso de los conocimientos adquiridos en confesión que puedan perjudicar al penitente, incluso si no se revela su identidad.
Canon 1388 §1 (Sanciones penales) • El confesor que vulnere directamente el secreto sacramental incurre en excomunión latae sententiae (automática) reservada a la Santa Sede.
Estos cánones establecen que el sigilo sacramental es inviolable, bajo pena de excomunión automática. No puede romperse ni siquiera por mandato judicial, civil o eclesiástico, y ni siquiera para evitar un crimen.
Texto de prensa No. 2: «El obispo de Spokane advierte que los sacerdotes preferirán ir a prisión antes que traicionar el sigilo de la confesión, cuya violación conlleva la excomunión automática.»
Texto de prensa No. 3: «A partir del 27 de julio de 2025, los clérigos estarán legalmente obligados a revelar casos de abuso infantil, incluso si fueron conocidos bajo el sacramento de la penitencia.»
Desde la Criminología, se abre un dilema: ¿Es el silencio cómplice de impunidad o una garantía ética para el arrepentimiento y la rehabilitación del criminal? El riesgo está en fracturar la confianza institucional, vulnerar derechos y desdibujar la frontera entre justicia y fe.
El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Proverbios 28:13
1. San Juan Pablo II “El confesor no puede usar el conocimiento adquirido en la confesión para el gobierno externo. El sigilo sacramental debe ser absoluto.”
(Encíclica Reconciliatio et Paenitentia, 1984)
2. Catecismo de la Iglesia Católica (n.º 1467):
“Dado el carácter delicado y la grandeza de este ministerio y el respeto debido a las personas, la Iglesia declara que todo sacerdote que oye confesiones está obligado a guardar el secreto absoluto respecto a los pecados que sus penitentes le han confesado.”
3. Papa Pío XII: “El secreto de confesión es inviolable; no puede ser violado ni siquiera para salvar la vida de un hombre, ni para proteger el bien público, ni para evitar un mal mayor.”
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez Periodista, Criminólogo, Lingüísta, Perito Experto en Análisis de Imagen, Músico, Bombero y Pastor Callejero del Ghetto
Tres gaviotas dos adultas y un polluelo anuncian la llegada de una nueva era de renovación de la Iglesia del Señor Jesucristo.Reconoce la grandeza de Dios reflejada en todas las criaturas, incluidas aves marinas como las gaviotas.
Tres gaviotas sobre el Vaticano. Dos adultas y un polluelo descansaron justo donde el humo blanco anunciaría al nuevo Papa. No fue casualidad. Fue símbolo.
La fe vuela alto cuando hay relevo, unidad y esperanza.
Hoy, la Iglesia con el Papa León XIV inicia una nueva travesía: guiada por el cielo, acompañada por la ternura, y sostenida por el viento del Espíritu.
Salmo 8:8-9 «Las aves del cielo y los peces del mar, todo cuanto pasa por los senderos del mar.» ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
Papa León XIV Recuerda, en todo puerto marítimo, las gaviotas te dan siempre la bienvenida.
Mi Mentor: Ideas Cómplices #MAAP @amaapchino maapchino10.wordpress.com
La corrupción no se oculta, se institucionaliza. Políticos, empresarios, magistrados y operadores del poder tejen una red de complicidades que secuestra el patrimonio público y dinamita la confianza social.
Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Periodista, Criminólogo, Lingüísta, Perito Forenses Experto en Análisis de Imagen, Músico, Bombero, Pastor Callejero del Ghueto
Creo que, cuando los gobiernos cambian de forma abrupta, lo que suele surgir son nuevas élites políticas igual o más dañinas que las anteriores: grupos movidos por la codicia, la ambición desmedida y el deseo de poder, que perpetúan las mismas prácticas corruptas bajo un discurso diferente. Son mutaciones de un mismo cáncer político, revestido con nuevos colores, pero con el mismo propósito de saqueo.
En Panamá debe emerger un sistema que reordene la convivencia social con base en el bien común, la dignidad humana y la justicia real. No se trata de imponer un socialismo ni comunismo, controlado por “ñángaras” o doctrinas obsoletas, sino de construir un Estado de derecho auténtico, donde impere la ley, se creen normas justas y se deroguen aquellas que blindan los privilegios de los oligopolios que hoy controlan el poder económico y político. El modelo instaurado en 1989, tras la invasión de EE.UU., no consolidó una democracia real, sino una estructura tutelada y diseñada para sostener a las élites, no al pueblo.
No se trata solo de delitos financieros o desfalcos multimillonarios: es una maquinaria legal, mediática y judicial que legitima el saqueo y protege a los #DelincuentesDeCuelloBlanco con amnistías a la medida, fallos acomodados y una justicia que responde al billete, no al derecho.
Mientras esta red de impunidad se perpetúa, la desigualdad se vuelve paisaje. Más del 40% de la población panameña vive alguna forma de pobreza multidimensional: hogares sin agua potable, sin internet, con escuelas abandonadas y centros de salud que no alcanzan ni para acetaminofén. La clase media, antes sostenida por el esfuerzo y la formación profesional, hoy sobrevive con pluriempleos, deudas impagables y una constante sensación de inestabilidad.
Desde entonces, (1989 – 2025: 36 años) ese «orden democrático» ha estado en manos de la aristocracia panameña que, tras mover los hilos de la Cruzada Civilista para sacar a los militares, tomó el control del poder político y económico. Lo hicieron no por convicción democrática, sino porque los militares afectaban sus intereses macroempresariales y su participación en redes de crimen organizado, como el narcotráfico y la trata de personas. Por eso, desde entonces, la democracia en Panamá no se ha establecido realmente; ha sido una democracia fallida, secuestrada por las élites y corroída por la corrupción estructural.
A ello se suma la impunidad con la que actúan las redes del crimen de cuello blanco enquistadas en los órganos del Estado: empresas y políticos que han saqueado el patrimonio nacional, debilitado la institucionalidad, y convertido la administración pública en botín de guerra entre partidos.
La criminalidad organizada en Panamá no solo está en las calles, sino en las juntas directivas, en los contratos amañados, en los sobrecostos de obras y en las decisiones legislativas que favorecen a unos pocos.
El fenómeno del crimen transnacional no es ajeno a nosotros: somos un puente logístico para el tráfico de drogas, armas, migrantes y hasta menores explotados, muchas veces con la complicidad tácita del Estado.
Mientras tanto, el pueblo ha sido adormecido por una cultura del «juega vivo», del «eso no me afecta, no es conmigo», una subcultura de alienación y apatía construida desde antes de 1903, que ha sido reforzada en la era digital con redes sociales convertidas en narcóticos de identidad y pertenencia. En lugar de conciencia ciudadana, tenemos entretenimiento, francachela, fútbol y consumo vacío.
Sin comentarios, con solo una mirada: dos y hasta tres Panamá.
En lugar de justicia social, tenemos contratos laborales precarios, reformas a espaldas del pueblo y una Caja del Seguro Social colapsada. Pagamos la energía más cara teniendo recursos hídricos de sobra para exportarla. No hay agua potable en barrios enteros, pero sí presupuesto para viajes, dietas y privilegios.
Esa red de impunidad no solo enriquece a unos pocos, sino que condena a las mayorías a una pobreza estructural y creciente. La pobreza multidimensional avanza silenciosa: acceso limitado a servicios básicos, educación estancada, salud colapsada y empleos precarizados. La clase media, otrora símbolo de progreso, se diluye entre deudas, inflación y desesperanza, deslizándose hacia la pobreza extrema mientras observa cómo los verdaderos responsables brindan con impunidad.
En una democracia frágil como la panameña, la impunidad no solo roba dinero: roba futuro. Cada dólar desviado de la educación pública es un niño sin oportunidades. Cada centavo malversado en salud es una vida que pudo salvarse. Cada fallo comprado es una burla a quienes aún creen en la justicia.
Pero lo más peligroso no es el corrupto: es la normalización del crimen desde el poder. Cuando el pueblo deja de exigir, los verdugos se visten de salvadores. Cuando se pierde la capacidad de indignarse, se pierde también la voluntad de cambiar.
Este país no necesita más discursos, necesita memoria. Y necesita ciudadanos que no aplaudan a sus verdugos. Que dejen de votar por quienes los traicionan, que cuestionen lo que los medios maquillan y que exijan una reforma real al sistema de justicia.
Porque mientras la complicidad se disfrace de legalidad, la pobreza será el castigo y la impunidad, la ley.
Panamá necesita un nuevo orden constitucional, basado en la Palabra del Señor Jesucristo, sin fanáticos religiosos, que también se enriquecen con la fe de los pobres en espíritu. «…Por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas» 2 Pedro 2:3Han hecho de la casa de Dios una guarida de ladrones tanto que ungen con el mismo aceite a ladrones y corruptos en cada torneo electoral, prometiendo profecias de su propio corazón ruin, lleno de amor al dinero.Cuando el uso de la fuerza es letal para la mayoría, es porque la minoría -el pueblo- no cuenta, solo para votar en torneos electorales; mientras, la élite aristocrática de delincuentes de cuello blanco manipulan todo a su favor.
Incluso los órganos de fiscalización, como la Contraloría o la Asamblea, operan como piezas del mismo engranaje. En vez de frenar abusos, los normalizan. ¿Quién controla a los que controlan? ¿Quién audita al que reparte los contratos?
Crisis de agua sin necesidad.
En Panamá, la impunidad no es una excepción: es el sistema. La corrupción no se oculta, se institucionaliza. Políticos, empresarios, magistrados y operadores del poder tejen una red de complicidades que secuestra el patrimonio público y dinamita la confianza social. No se trata solo de delitos financieros o desfalcos multimillonarios: es una maquinaria legal, mediática y judicial que legitima el saqueo y protege a los #DelincuentesDeCuelloBlanco con amnistías a la medida, fallos acomodados y una justicia que responde al billete, no al derecho.
La justicia como ornamento del poder
En este escenario, la justicia no es un pilar del Estado, sino un recurso cosmético. Los magistrados que deberían proteger la Constitución se convierten en custodios de intereses privados. Las fiscalías filtran expedientes según el viento político. Las leyes se redactan ambiguas, calculadas para beneficiar a los amigos del poder y castigar solo al “ladrón pobre”.
Cuando robar no tiene castigo, mandar se vuelve un negocio
En Panamá, la corrupción no es un hecho aislado ni un desliz administrativo: es una cultura política. Desde licitaciones amañadas hasta sobreprecios groseros, pasando por contrataciones fantasmas, subsidios a empresarios multimillonarios, blanqueo de fondos estatales y la creación de fideicomisos que ocultan el saqueo. Todo está pensado para que nadie responda, para que el sistema se proteja a sí mismo.
Los escándalos de alto perfil se apagan con estrategias repetidas: distracción mediática, silencios pactados, tecnicismos legales y la infaltable “interpretación” judicial a conveniencia del acusado. Las figuras públicas involucradas no solo evitan la cárcel, sino que muchas veces regresan recicladas en nuevos cargos, con nuevos contratos y las mismas mañas.
La protesta social hoy es la reacción natural al cansancio acumulado de décadas de exclusión, saqueo, manipulación y simulación democrática. Pero si no se transforma en un proyecto nacional con justicia, educación crítica, trabajo digno y salud pública real, lo que vendrá será más de lo mismo, con nuevos rostros y viejas prácticas.
La delincuencia del poder, si no es enfrentada con institucionalidad firme y una ciudadanía despierta, seguirá perpetuando el fracaso del Estado panameño.
MANIFIESTO:
Modelo de Gobierno Emergente – “Prosperidad Solidaria y Justicia Constitucional”
1. Fundamento Moral y Social
Inspirado en 2 Corintios 8:15: “El que recogió mucho, nada le sobraba; y al que recogió poco, nada le faltaba”, proponemos un sistema que no castiga al que produce ni glorifica la pobreza, sino que equilibra la abundancia con la necesidad, promoviendo una sociedad justa, donde la riqueza sirva al bien común.
2. Reemplazo del Sistema Político Fallido
El modelo de “democracia tutelada” impuesto desde 1989 ha beneficiado a élites político-económicas, blindadas por leyes injustas, corrupción institucionalizada y una cultura del «juega vivo». Este sistema ha caducado moral y funcionalmente.
3. Principios del Nuevo Orden Político y Social
Estado de Derecho Real: aplicación igualitaria de la ley, sin fueros, sin privilegios.
Gobierno basado en méritos y resultados: quien trabaja, estudia y produce, prospera.
Educación liberadora y transformadora: escuelas que formen conciencia crítica y ciudadanía activa.
Democracia participativa: revocatoria de mandato, auditorías públicas, presupuestos consultivos.
Reforma económica equitativa: no más monopolios ni oligopolios disfrazados de “empresa privada”.
Salud, agua, energía y justicia como derechos, no mercancías.
4. Nuevo Pacto Constitucional del Pueblo
Una Constituyente Originaria con participación popular debe fundar las nuevas bases legales, sociales y económicas de una República verdaderamente libre, justa, próspera y solidaria.
5. Llamado a la Acción
No basta con cambiar gobiernos. Hay que transformar el sistema. Que el pueblo se convierta en actor histórico, no en espectador resignado. La caída del régimen actual solo será útil si levantamos un modelo basado en equidad, justicia y dignidad para todos.