“El Banvoyista”

Sabe de todo y Saba a nada.

Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez Periodista / Criminólogo / Lingüística / Experto en Análisis de Imagen y de Contenido / Bombero / Músico


Se trata de una persona que presume de saberlo todo, que opina de todo y exhibe su “superioridad” intelectual o moral.


“El banvoyista no dialoga, declama. No busca la verdad: busca ser aplaudido por tenerla.” Marcos Aurelio Álvarez Pérez



Banvoyista (neologismo, n.)

Definición

Persona que se atribuye un saber enciclopédico o una autoridad intelectual en todos los temas; habla con aparente seguridad de todo lo que oye, aunque carezca de verdadera profundidad. Tiende a pontificar, corregir y exhibir su conocimiento como forma de afirmación personal o de dominio simbólico.

Se trata de una persona exhibicionista que busca total atención.

Etimología sugerida (creativa):


De ban- (del francés ban, “proclama” o “anuncio público”) + voyista (derivado de voyeurista, el que observa).

Sería, entonces, “el que observa y proclama su saber ante todos”, aunque muchas veces su discurso sea más exhibicionismo que sabiduría.

Editorial: Ideas Cómplices #MAAP
@amaapchino

La Fantasía, El Paso al Acto: del deseo simbólico al crimen real

Cuidado con la fantasía cuando se vuelve vanidad, porque de ella nace el orgullo, y del orgullo la soberbia. Ahí, donde nadie puede corregirte, comienza tu propio delito del alma.

Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Periodista / Criminólogo / Lingüista, Perito Experto en Análisis de Imagen y de Contenido / Bombero / Músico

I. La fantasía como laboratorio del alma

La fantasía es el primer territorio donde el ser humano se permite existir sin límites.
En ella, la conciencia proyecta deseos, resentimientos, frustraciones y pulsiones reprimidas que no puede realizar en el mundo real.
Como planteó Edmund Husserl, la fantasía pura no necesita afirmarse en la realidad: basta con representarla como posible.
Esa libertad de imaginar abre el camino a la creación artística, pero también al abismo moral cuando la imaginación se contamina de odio, venganza o poder.

La mente, en su afán de compensar carencias, construye escenarios donde el sujeto se siente invulnerable, amado o temido.
Así, el individuo que no domina sus fantasías comienza a vivir más en su ficción que en su verdad.


II. De la imagen al impulso: la estructura del paso al acto

En la teoría psicoanalítica, el paso al acto (le passage à l’acte) es el momento en que la fantasía deja de ser teatro mental y se vuelve acción concreta.
El individuo rompe la frontera simbólica entre lo imaginado y lo real; ya no piensa el acto, lo encarna.
El inconsciente, impulsado por la frustración o el deseo, invade la razón, y el sujeto ejecuta aquello que antes sólo contemplaba.

Este fenómeno no se limita a la criminalidad violenta. También se manifiesta en el político corrupto, el abusador emocional, el fanático que cree servir una causa divina, o el ciudadano que traiciona su ética por dinero o status.
Todos ellos viven primero en la fantasía del poder, antes de materializar su mentira en el mundo físico.

III. Fantasía criminal y autojustificación moral

El criminal no siempre busca placer, sino reparar una herida narcisista.
Su fantasía le permite sentirse fuerte ante lo que lo humilló o frustró.
Pero al pasar al acto, destruye aquello mismo que lo hacía humano: la conciencia de límite.

En la mente del agresor, el acto se convierte en “justicia personal”, una forma de restablecer su sentido de control. Sin embargo, esa ilusión de dominio es sólo una fantasía compensatoria, un espejismo del yo que se cree soberano de su destino cuando en realidad es esclavo de su inconsciente.

IV. Vida falsa y pérdida de la conciencia moral

Vivir en la fantasía es vivir sin responsabilidad.
El hombre que se alimenta de ficciones internas termina amando su propia mentira, confundiendo deseo con verdad.
De ahí nacen las vidas falsas: existencias sostenidas por apariencias, discursos, poses y justificaciones ideológicas.
El yo, extraviado en su laberinto simbólico, deja de sentir culpa; se autoexonera y se fabrica una ética a su medida.

“El crimen es el arte supremo de quien ya no distingue entre soñar y existir.”
— Marcos Aurelio Álvarez Pérez, Ideas Cómplices.


V. Conclusión: el verdugo interior

La fantasía es necesaria para crear, pero mortal cuando domina.
La imaginación es un espejo: puede reflejar la luz del alma o proyectar la sombra del ego.
El paso al acto, entonces, no es solo una conducta criminal, sino una metáfora existencial del hombre que deja de pensar, sentir y discernir.

“Quien no domina sus fantasías termina siendo esclavo de ellas,
y el esclavo que actúa sin conciencia se convierte en su propio verdugo». #MAAP

Editorial Ideas Cómplices – Marcos Aurelio Álvarez Pérez

Meditación Diaria La Oración que maldice por sus intenciones egoístas

Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez #MAAP
Editorial Ideas Cómplices @amaapchino
Pastor Callejero del Ghetto / Criminólogo / Periodista /
Lingüista / Experto en Análisis de Imagen/ Músico / Bombero.


Análisis criminológico, social,   lingüístico y espiritual de Proverbios 27:14

1. Desde una mirada criminológica:

Este versículo revela una forma sutil de manipulación social: la hipocresía benevolente. Quien “bendice en alta voz” no busca realmente el bien del otro, sino construir una fachada moral que encubra intenciones de dominio o prestigio. Es el arquetipo del individuo que usa la bondad como herramienta de control simbólico, buscando reconocimiento o manipulación emocional. En la lógica del comportamiento desviado, esta actitud se asocia a la instrumentalización del otro —una modalidad de violencia moral donde la aparente virtud se convierte en un acto de corrupción ética—. Así, el versículo advierte que la falsedad revestida de devoción puede ser tan dañina como la maldición abierta.

2. En su dimensión social y lingüística:

El proverbio desnuda el poder del lenguaje performativo. “Bendecir en alta voz” implica un discurso cargado de teatralidad: una palabra que deja de ser genuina para convertirse en espectáculo. El problema no está en la bendición, sino en la intencionalidad con la que se pronuncia. El lenguaje pierde su valor espiritual cuando es usado como herramienta de autoexhibición, afectando el equilibrio ético del tejido social. En este sentido, el proverbio enseña que la moral no se expresa en la elocuencia pública, sino en la coherencia silenciosa de los actos; que la verdadera bendición no grita, sino que edifica sin necesidad de aplausos.

3. Análisis espiritual del Proverbio 27:14

En el plano espiritual, este versículo revela cómo Dios discierne no solo las palabras, sino la intención y la pureza del corazón de quien habla. Cuando alguien bendice “en alta voz” buscando ser visto o admirado, su acción pierde el valor espiritual y se transforma en un acto vacío. Ante los ojos del Señor, la hipocresía —aunque se vista de piedad— es una forma de mentira. Dios no recibe la bendición pronunciada para engrandecer al hombre, sino aquella que nace del amor sincero y del deseo genuino de bien. Por eso, la Escritura advierte que la ostentación espiritual puede convertirse en maldición, porque contamina el acto con vanidad, y la vanidad es enemiga de la humildad que agrada a Dios.

El mensaje profundo de este proverbio es que Dios examina los motivos antes que las palabras. La bendición verdadera es aquella que se pronuncia en lo secreto, con un corazón limpio y sin buscar recompensa humana. Jesús mismo lo reafirma en Mateo 6:1–4, cuando enseña que las obras de justicia deben hacerse sin ostentación, porque el Padre que ve en lo oculto recompensa en lo público. Así, Proverbios 27:14 no condena el deseo de bendecir, sino la intención de utilizar la fe como escenario. Nos recuerda que ante Dios, el amor silencioso vale más que mil voces que bendicen por conveniencia.

Conclusión:
El Salmo 139:1–4 nos recuerda que Dios escudriña lo más profundo del ser: “Aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.” Nada le es oculto. Por eso, toda bendición fingida se desvanece, y toda sinceridad silenciosa se eleva como incienso. No hay aplauso humano que iguale el favor divino. Ante Dios, el silencio del justo resuena más fuerte que la voz del hipócrita.

Cuando ores a Dios por alguien hazlo desde lo profundo de tu corazón y no para ser visto y aplaudido.

En la lógica del comportamiento desviado, esta actitud se asocia a la instrumentalización del otro —una modalidad de violencia moral donde la aparente virtud se convierte en un acto de corrupción ética—. Así, el versículo advierte que la falsedad revestida de devoción puede ser tan dañina como la maldición abierta.

La palabra nace en el espíritu, se forma en la mente y se expresa en el lenguaje… pero Dios no escucha la voz del que habla por apariencia, sino la intención del que ora en verdad.
Porque ante el cielo, no importa la elocuencia, sino la pureza del propósito.

Análisis de la identidad masculina y la atracción homoerótica como duelo identitario


✍️ Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez
Ideas Cómplices | #MAAP / Criminólogo (perito forense), Periodista, Lingüista, Experto en Análisis de Imagen y de Contenido, Bombero, Músico Saxofonista, Pastor Callejero del Ghetto.

Introducción

El presente análisis invita al lector a adentrarse en un recorrido complejo sobre la construcción de la identidad masculina, el peso de la vergüenza y la forma en que la atracción homoerótica puede entenderse como una respuesta simbólica frente a vacíos afectivos y experiencias de abandono. No se trata de un juicio moral, sino de una mirada reflexiva y comprensiva que busca iluminar las raíces emocionales y sociales de un fenómeno profundamente humano.

Este trabajo se nutre de un enfoque interdisciplinario, en el que convergen la criminología —con su capacidad para interpretar conductas y contextos—, la lingüística —como herramienta para desentrañar los discursos del yo y del otro—, la teología —en tanto horizonte de comprensión del ser humano y sus duelos interiores—, y el análisis de imagen —como recurso para visualizar los símbolos que marcan la identidad y la diferencia. La combinación de estas disciplinas permite ofrecer al lector un marco amplio, riguroso y a la vez sensible para comprender cómo la identidad masculina puede fragmentarse y reconstruirse a partir del reflejo del otro.

En las siguientes páginas se desarrolla una reflexión que busca comprender, antes que condenar, y aportar claves para mirar con mayor profundidad los procesos que atraviesan quienes experimentan la tensión entre vergüenza, atracción y búsqueda de reparación interior.


1. La construcción de la identidad masculina

David y Jonatán
«La amistad de David y Jonatán, descrita en la Biblia,
muestra que el amor profundo entre dos hombres
puede ser expresión de lealtad, confianza y cuidado genuino.
Cuando las heridas de la infancia son sanadas,
el vínculo masculino recupera su sentido más humano:
acompañar y sostener, no poseer.»

El Alter Ego el espejo del «Yo herido en el otro».

La identidad masculina se edifica en la intersección de las relaciones tempranas con los padres, la validación social y la vivencia personal del cuerpo. No obstante, cuando se produce una mala sintonía afectiva con las figuras primarias —sobre todo con el padre—, el niño puede experimentar esta desconexión como una expulsión o abandono sin retorno. En ese momento crítico, surge la percepción de no ser merecedor de atención, afecto y aprobación, tres pilares emocionales que nutren la seguridad del yo. El resultado inmediato es una fractura en la autoimagen masculina, un quiebre que pone en duda la solidez de la identidad.


2. La vergüenza como núcleo de la herida


La vergüenza se convierte en el eje alrededor del cual gira esta crisis. Tal como una espada de doble filo, aísla al sujeto tanto de sí mismo como de los demás. El niño aprende a ocultar sus ambiciones masculinas por temor a la humillación, y en su lugar, desarrolla la sensación de ser defectuoso, insignificante o sin valor. En casos de especial sensibilidad, incluso desear el vínculo emocional con el padre se convierte en motivo de vergüenza, lo que lleva a abandonar la expresión auténtica del yo masculino. Esta renuncia genera un vacío interior que, con el tiempo, se transforma en un duelo identitario.

Ver en el otro, el objeto de la atracción Homoerotica, no sustituye la pérdida del padre ausente, solo es un intento de robar la masculinidad perdida.

Cita
La construcción de la identidad masculina, cuando se ve marcada por la vergüenza y el abandono afectivo, da lugar a una tensión interna que se expresa en la atracción homoerótica como forma de compensación. Este proceso, lejos de ser una simple orientación del deseo, refleja la búsqueda de integración de un yo fragmentado que se siente incompleto. Comprender esta dinámica permite situar el homoerotismo no solo como fenómeno sexual, sino como una estrategia psíquica para sobrevivir al vacío dejado por la vergüenza y la falta de sintonía afectiva en la infancia.

“Donde hubo abandono, nace el duelo; donde hubo vergüenza, se busca la luz de la reconstrucción.”

3. La atracción homoerótica como reparación ilusoria


En la adolescencia o adultez, la atracción hacia el mismo sexo aparece como una ilusión compensatoria. El vínculo homoerótico ofrece, aunque de manera transitoria, lo que la vergüenza arrebató: atención, admiración, contacto íntimo y reafirmación de la valía corporal. Dicho de otra manera, se convierte en un recurso narcisista que mitiga sentimientos profundos de humillación y debilidad. No obstante, este alivio es efímero, pues no sana la herida de la vergüenza, sino que la rodea de una reparación ilusoria. La homosexualidad, desde esta perspectiva analítica, funciona como un intento de cerrar la herida importando masculinidad desde el otro hombre.


4. El duelo de la diferencia


En última instancia, la atracción homoerótica se interpreta como un duelo existencial: el de sentirse diferente, incompleto o carente de un yo masculino autónomo. El sujeto experimenta que su identidad no existe como un núcleo consolidado, sino como un reflejo proyectado en el otro. Así, la posesión simbólica del otro hombre representa la esperanza de reparar la pérdida de la masculinidad interior. Sin embargo, esta dinámica deja al individuo atrapado en una paradoja: buscar en el otro lo que se percibe como inexistente en sí mismo.

“El deseo homoerótico intenta cerrar la herida del abandono, robando al otro un destello de la virilidad que nunca fue otorgada.”

5. Componente biológico de la atracción homoerótica

En el entramado de la identidad masculina y la experiencia de la atracción homoerótica, existe un componente biológico que no puede ser soslayado. Diversos estudios en neurobiología y psicología evolutiva sostienen que la atracción entre individuos del mismo sexo responde, en parte, a la acción de feromonas —sustancias químicas emitidas inconscientemente por el cuerpo— que actúan como señales olfativas capaces de despertar respuestas emocionales y conductuales en otros. Estas moléculas, procesadas por el órgano vomeronasal y por estructuras del sistema límbico, influyen en la percepción del otro, generando una forma de reconocimiento instintivo que trasciende la voluntad o la cultura (LeVay, 2011; Savic & Berglund, 2005).

Asimismo, la oxitocina, denominada por algunos neuroendocrinólogos como “la hormona del amor”, cumple un papel determinante en la configuración del vínculo afectivo. Liberada durante los momentos de cercanía física, intimidad o empatía, esta hormona fortalece los lazos de apego, reduce la ansiedad y consolida la sensación de pertenencia. Su efecto no se limita a lo sexual, sino que opera en la esfera de la vinculación emocional y la confianza, activando en el cerebro circuitos relacionados con el placer, la memoria afectiva y la seguridad emocional (Carter, 1998; Young & Wang, 2004).

En el marco de la atracción homoerótica, estos componentes biológicos se entrelazan con factores psicológicos y simbólicos, generando un entramado complejo donde el deseo no surge únicamente como impulso erótico, sino como una respuesta integral del ser humano en busca de conexión, afecto y validación. Así, la feromonalidad y la oxitocina se convierten en mediadores invisibles del encuentro entre cuerpos que, más allá de la identidad sexual, buscan saciar la necesidad primaria de vínculo y de reconocimiento mutuo.


Conclusión

Abandono paterno y desarrollo infantil

“El abandono paterno en la infancia no es un recuerdo aislado, es una herida que moldea el yo. Su eco se proyecta en la adultez como vacío afectivo, miedo al rechazo y búsqueda incesante de validación.”

Conclusión extendida

De este modo, el abandono emocional paterno no solo deja una herida simbólica en la estructura del yo masculino, sino que condiciona gran parte del mapa afectivo desde el cual el individuo se relaciona con los demás. La ausencia del padre, en sus dimensiones físicas o emocionales, abre un vacío que busca ser llenado a través del reconocimiento, la admiración o la imitación de la figura del semejante. Ese alter ego, que el sujeto encuentra en otro hombre, se convierte entonces en un espejo donde intenta restaurar la imagen fragmentada de su propia masculinidad.

Sin embargo, esta búsqueda no se limita al plano psicológico. También el cuerpo participa de este anhelo mediante la biología del afecto. Las feromonas, como mensajeras químicas del deseo, y la oxitocina, la llamada “hormona del amor”, intervienen en el proceso de vinculación, generando empatía, apego y sensación de pertenencia. De esa manera, lo que comienza como una respuesta neuroquímica puede convertirse en una necesidad emocional más profunda: la de ser visto, aceptado y amado por otro que refleja lo que se perdió.

Desde una mirada teológica, este anhelo de completitud encuentra su raíz en el deseo primario del alma por el Padre. El amor humano, con todas sus distorsiones y búsquedas, refleja una nostalgia divina: la necesidad de volver a una fuente de afecto absoluto que no traicione, no abandone y no juzgue. Así, la atracción homoerótica —en el contexto de la herida paterna— puede entenderse también como una metáfora del anhelo de reconciliación con la figura de Dios, que representa el amor perfecto, incondicional y sanador.

En última instancia, la unión entre lo psicológico, lo biológico y lo espiritual nos recuerda que el deseo humano no es un error, sino un lenguaje: un clamor cifrado en el cuerpo, en la mente y en el alma. Comprenderlo con compasión es dar un paso hacia la redención interior del ser, donde el hombre, en su búsqueda del otro, finalmente se reencuentra con sí mismo… y con Dios.

“Donde hubo abandono, nace el duelo; donde hubo vergüenza, se busca la luz de la reconstrucción.”

“Vanidad y Orgullo: El origen oculto de los crímenes humanos”:Delitos que nacen del ego: cuando la vanidad se convierte en crimen

✍️ Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez
Ideas Cómplices | #MAAP / Criminólogo (perito forense), Periodista, Lingüista, Experto en Análisis de Imagen y de Contenido, Bombero, Músico Saxofonista, Pastor Callejero del Ghetto.

Delitos que se desprende de estas dos pulsiones humanas.

No es solo la vanidad en sí misma, la que trae destrucción y endeudamineto global, desde lo individual hasta las naciones sino que la vanidad y el orgullo en la Biblia aparecen como símbolos de algo más profundo.

El control mundial está bajo el manto de la vanidad en todos los ámbitos desde el deporte hasta todo aquello que implique buscar la grandeza y el éxito pisando a otros…cómo la vanidad, el orgullo, la corrupción y la injusticia son descritos en la Biblia como causas de destrucción en la tierra.

El profeta Isaías (24:16) dice: «Desde los confines de la tierra oímos cánticosa: Gloria al Justo. Mas yo digo: ¡Pobre de mí! ¡Pobre de mí! ¡Ay de mí! Los pérfidos obran con perfidia, con mucha perfidia obran los pérfidos».

La perfidia criminal puede entenderse como la manifestación extrema del engaño y la traición dentro del obrar delictivo, en la que el individuo, movido por el orgullo, la vanidad y la codicia, instrumentaliza la confianza, la buena fe o la vulnerabilidad ajena para obtener un beneficio propio, causando daño con premeditada deslealtad; es, en esencia, el producto perverso de una naturaleza humana corrompida por la ambición y el deseo de superioridad, donde la mentira y la apariencia se convierten en armas contra la integridad y la vida de otros.

Paralelo Bíblico: Orgullo, Vanidad y Destrucción de la Tierra

Concepto Pasaje bíblico Sentido / Consecuencia

Vanidad (lo vacío, lo superficial) Eclesiastés 1:2 – “Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.” La vida centrada en lo efímero y material carece de sustancia; conduce a frustración y vacío.

Orgullo / Soberbia Proverbios 16:18 – “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu.”

El orgullo conduce inevitablemente a la caída personal y colectiva.
Altivez contra Dios Isaías 2:11-12 – “La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada…” Dios juzga directamente la soberbia como raíz de rebelión y autosuficiencia.

Vivimos en una sociedad sin identidad ni criterios propios que son controlados por la agenda mundial del consumo y el entretenimiento

Corrupción de la tierra Isaías 24:4-5 – “La tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno.” La desobediencia, corrupción e injusticia social traen decadencia y destrucción global.

Orgullo de Lucifer (símbolo de rebelión) Ezequiel 28:17 – “Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura… yo te arrojaré por tierra.” El orgullo como principio del mal espiritual: del cielo a la tierra.

Vanidad de las naciones Jeremías 2:5 – “Me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas rotas que no retienen agua.” La idolatría y la falsa confianza (vanidad) llevan al pueblo al desastre.

Conexión final

La vanidad engaña con lo superficial.

Al final, estos dos impulsos detonan crímenes diversos, tras no recibir aceptación, reconocimiento público y otras autosatisfacciones.

El orgullo levanta al hombre contra Dios.

La corrupción e injusticia contaminan la tierra.

Todo ello lleva a la ruina personal, social y cósmica.

En criminología la vanidad y el orgullo fungen como motores o impulsos de la conducta humana que han estado detrás de múltiples manifestaciones delictivas a lo largo de la historia. Solo vean el ejemplo del primer asesinato: Caín mata a Abel después que su ofrenda no resultará aprobada por Dios. Al final, estos dos impulsos detonan crímenes diversos, tras no recibir aceptación, reconocimiento público y otras autosatisfacciones.

Aquí presento un listado numerado, donde cada delito o crimen se entiende como una derivación o expresión de esos dos impulsos:

Delitos y crímenes derivados de la vanidad y el orgullo

1. Homicidio por honor – dar muerte para “salvar la reputación” propia o familiar.

2. Duelo o desafío violento – conflictos donde la vida se arriesga para no “perder el honor”.

3. Lesiones personales por provocación – agresiones físicas originadas en la ofensa al orgullo.

4. Calumnia – difundir mentiras para no quedar por debajo de otro o para mantener prestigio.

5. Injuria y difamación – dañar la honra ajena para resaltar la propia vanidad.

6. Delitos de corrupción (cohecho, peculado, tráfico de influencias) – mantener estatus y poder como símbolo de orgullo.

7. Fraude corporativo o empresarial – manipular cuentas o engañar al mercado para proyectar “éxito”.

8. Lavado de dinero – blanquear capitales ilícitos para aparentar riqueza y respetabilidad social.

9. Estafa – aprovecharse de la confianza del otro para sostener la imagen de grandeza.

10. Usurpación de títulos y honores – atribuirse méritos que no se tienen para alimentar la vanidad.

11. Delitos de falsedad documental – modificar identidades, diplomas, contratos o registros para aparentar superioridad.

12. Concurso desleal y plagio – robar ideas o creaciones para figurar por encima de los demás.

13. Delitos de odio por superioridad étnica, social o cultural – violencia basada en un orgullo desmedido de identidad.

14. Crímenes de guerra bajo estandartes de gloria nacional – matar en nombre del “honor patrio”.

15. Abuso de autoridad – usar el poder no por justicia sino para alimentar el ego personal.

16. Acoso laboral o mobbing – humillar subordinados para engrandecer el propio orgullo.

17. Delitos sexuales con connotación de dominio – imponer la fuerza como demostración de poder o vanidad viril.

18. Conducción temeraria – exponer vidas por demostrar superioridad, valentía o destreza.

19. Delitos medioambientales por ostentación – destruir ecosistemas en proyectos para exhibir poder económico.

20. Terrorismo con motivación propagandística – sembrar miedo para inflar la imagen de un grupo o ideología.

Como ven, la vanidad y el orgullo atraviesan desde los delitos contra la vida y la integridad personal, hasta los crímenes económicos, de corrupción y de poder, todos con el común denominador de querer sobresalir, dominar o no admitir sentirse menos que otros.

¿Qué precio paga la humanidad por dejarse llevar por el eso mismo?

Por eso, muchos predicadores y comentaristas bíblicos resumen estos textos con frases como: “La vanidad y el orgullo destruyeron la tierra.”

Vanidad → Representa lo vacío, lo superficial, lo que no tiene sustancia (Eclesiastés 1:2: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”). Es decir, vivir persiguiendo lo efímero en vez de lo eterno.

Orgullo / Soberbia → Es el corazón enaltecido que se pone en el lugar de Dios, que no reconoce límites (Proverbios 16:18).

En pocas palabras:
La vanidad es la ilusión que ciega.

El orgullo es la raíz que levanta al hombre contra Dios.

La corrupción y la injusticia son sus frutos, y eso es lo que trae destrucción sobre la tierra.

Lo que “destruye la tierra” según Isaías 24:4-5 no es solo una actitud individual de vanidad, sino la suma de orgullo, corrupción, injusticia y transgresión de la ley de Dios:

“La tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno.”

Resumen Homiletico;
«La vanidad y el orgullo fueron las semillas que, al crecer en desobediencia, terminaron destruyendo la tierra.»

A través del ADN se heredan todos estos delitos que derivan del orgullo y la vanidad.

✍️ Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez
Ideas Cómplices | #MAAP /

La Moda, la Marca y el Vacío: Reflexión Teológica sobre Publicidad, Consumo y Vergüenza Humana

Ensayo teológico-crítico interdisciplinar: une Biblia, teología sistemática (antropología, hamartiología, cristología, escatología, ética), más elementos de sociología, economía y comunicación (publicidad, consumo, moda, mercado, vacíos existenciales).

✍️ Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez
Ideas Cómplices | #MAAP / Criminólogo (perito forense), Periodista, Lingüista, Experto en Análisis de Imagen y de Contenido, Bombero, Músico Saxofonista, Pastor Callejero del Ghetto.

La Marca esconde los vacíos humanos

1. Introducción

Explicación del fenómeno: publicidad, consumo excesivo, marcas, moda.

Relación con el vacío humano, la vergüenza y la búsqueda de identidad.

Propósito: demostrar que el consumismo es la versión moderna de la hoja de higuera de Adán y Eva.


2. Fundamento bíblico: Génesis 3

Adán y Eva pecaron, se escondieron de Dios (Génesis 3:7-10).

Reacción: miedo, vergüenza, culpa → emociones que siguen hoy.

Dios viste a la primera pareja con pieles (Génesis 3:21) → primer sacrificio, símbolo de cubrir la desnudez.

Comparación: hoy la publicidad viste de “marcas” pero no cubre la vergüenza espiritual.


3. Antropología teológica

El ser humano creado a imagen de Dios (Génesis 1:26).

El pecado fractura la identidad → produce inseguridad.

El hombre busca cubrir su vacío con lo externo (moda, lujo).

4. Hamartiología (doctrina del pecado)

El pecado introduce vergüenza, miedo y huida de Dios.

Caín hereda la distorsión → envidia, resentimiento, violencia (Génesis 4:8).

El consumismo se convierte en un “pecado estructural” del sistema económico mundial.

5. Cristología

Cristo es presentado como el verdadero que cubre nuestra desnudez espiritual (Apocalipsis 3:18).

Frente a la “marca” del mundo, el cristiano recibe el vestido de justicia (Isaías 61:10).


6. Ética y publicidad

Publicidad como generadora de deseo artificial.

“Compra y serás alguien” → mentira que alimenta vacíos.

Consumismo como idolatría moderna.

7. Sociología y Psicología del consumo

Los vacíos humanos

La moda funciona como un “lenguaje” de poder y status.

El pobre compra para parecer rico; el rico compra para distinguirse.

Ambos esclavos de la apariencia.

8. Los sentimientos negativos detrás del consumo

Del 1 al 20, sentimientos que llevan a comprar para llenar vacíos:

1. Vergüenza


2. Miedo


3. Culpa


4. Envidia


5. Resentimiento


6. Rechazo


7. Soledad


8. Baja autoestima


9. Ansiedad


10. Furia contenida


11. Frustración


12. Desesperanza


13. Comparación constante


14. Sentido de inferioridad


15. Competitividad enfermiza


16. Narcisismo


17. Vanidad


18. Orgullo


19. Vacío existencial


20. Deseo de superioridad


9. Escatología

La “marca de la bestia” (Apocalipsis 13:16-17) como símbolo final del consumismo global.

El sistema de la moda y las marcas anticipa un control económico-espiritual.

Solo quienes se revisten de Cristo serán libres de la esclavitud del sistema (Romanos 13:14).


10. Apologética

Defensa de la fe frente al discurso de la publicidad:

No somos lo que vestimos, sino lo que somos en Cristo.

La identidad cristiana responde al vacío humano.


Denuncia profética contra la idolatría de la moda.

11. Conclusión

El orgullo, la altivez y la vanidad que comenzaron en Edén hoy se disfrazan en logotipos, tendencias y marcas.

Pero el vacío no se llena con consumo.

Solo Cristo reviste con sentido eterno y verdadero.

Cita de cierre: “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida” (Apocalipsis 22:14).


✍️ Firma editorial:
Marcos Aurelio Álvarez Pérez
Ideas Cómplices | #MAAP

SOY EL ÚNICO CULPABLE

Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez
Ideas Cómplices | #MAAP
Periodista | Criminólogo | Lingüista | Pastor Callejero del Ghetto ✍️

Mírate en mi, soy el reflejo de tu culpa proyectada en el otro. Soy tu propia imagen, estoy en tu ADN, en el hijo perdido de Adán.

Soy el único culpable.

Cúlpame de todo lo que odias, de todo lo que ocultas.

Cúlpame de la muerte, del infierno, del diablo y sus demonios.

Cúlpame de la humanidad caída, de la miseria que lame tus calles,
de la hambruna que roe huesos de niños invisibles,
de las guerras donde la carne se vende como trofeo, de los hombres que trituran hombres por placer.

Cúlpame de las enfermedades que arrasan aldeas, de las plagas que llenan morgues, de las muertes que ni el llanto alcanza, de los abortos silenciados, de los homicidios que alimentan noticieros.

Cúlpame de los negociantes de la fe,
de los que se enriquecen con diezmos y ofrendas,
de los que levantan templos para sí mismos mientras el pobre muere en la esquina.
Cúlpame de que el diablo tenga más iglesias que discípulos genuinos.
Cúlpame a mí de cada mentira y cada manipulación,
de cada verdad secuestrada, de cada historia torcida para absolver culpables.

Soy el ADN cósmico que ha viajado por siglos hasta alcanzar lo más profundo de tu ser: tu conciencia.

Cúlpame a mí de la indiferencia que voltea la cara ante el sufrimiento,
de las puertas cerradas mientras alguien suplica ayuda.

Cúlpame a mí de la destrucción de la tierra:
de ríos contaminados, de bosques talados,
de mares que tragan plástico y sangre,
de animales extintos por codicia humana.

Cúlpame a mí de la trata de personas, de la esclavitud moderna, de niños vendidos, mujeres explotadas, migrantes usados como moneda de cambio.

Cúlpame a mí de la violencia doméstica silenciada, de los golpes ocultos, de los gritos apagados por miedo.

Cúlpame a mí de los miles de millones de seres que han muerto de hambre, sepultados en el olvido de un mundo que exhibe su vanidad en esta era digital.


Cúlpame de los cuerpos escondidos en el matorral de lo que yo llamo “la Nueva Era Global”,
ese refugio hipócrita donde todos nos ocultamos para no cargar la culpa de la sangre que aún clama justicia desde la tierra que los cubre.

Cúlpame, yo también sé esconderme en el matorral de la miseria de la vergüenza humana.

Cúlpame a mí del olvido voluntario de la historia,
de enterrar genocidios, de negar dictaduras, de justificar tiranías.

Cúlpame a mí de la hipocresía religiosa y política, de arrodillarme el domingo y explotar al pobre el lunes, de jurar por el pueblo mientras lo traiciono por debajo de la mesa.

Cúlpame de haber nacido.
Cúlpame de esa creación maldita que se le escapó a Dios, creado pero en su sabiduría infinita.
Cúlpame de haber nacido en maldición.

O+ Cúlpame también de cada pecado capital, porque yo soy todos ellos y ellos viven en ti:

Lujuria: yo soy quien mira con deseo torcido mientras predica pureza.

Gula: yo soy quien engulle sin hambre mientras otro se muere de sed.

Avaricia: yo soy quien guarda el oro mientras llueven lágrimas ajenas.
Ira: yo soy quien quiebra corazones con palabras afiladas.

Pereza: yo soy quien no actúa, quien deja que el mundo arda mientras bosteza.

Soberbia: yo soy quien se cree justo mientras pisotea lo pequeño.

Envidia: yo soy quien llora por lo ajeno y siembra veneno en el alma.

Y ahora mírame, mírate.
Odiame si quieres.
Desahógate contra mí, que soy el único culpable,
el rostro que refleja el tuyo en este espejo.

Soy tu ADN.

Odíame con el mayor de los odios,
enciende un carbón del infierno en tu doble moral,
hazme cenizas si eso calma tu conciencia.
Pero al final…
cuando tu odio se apague, verás que en mi rostro estaba el tuyo.

Soy el hijo de Adán, el que se perdió en el ADN.
He viajado por miles de siglos, he conquistado naciones,
he participado en conspiraciones que hoy te dan miedo,
que infringen las leyes y derrotan tu alma.

Soy el único culpable.

Soy ese ADN que está dentro de tu conciencia,
que al final del día te dice lo bueno y lo malo que has hecho,
y las omisiones que preferiste hacer o cometer
por lucir solamente tu vanidad,
tu falsa dignidad, imagen y reputación,
por encima de todos, de tus egos y de tu amor al dinero.

Sí, soy ese hijo perdido de Adán
que ha viajado hasta este último punto y aparte.
Mírate en el espejo del único culpable de tu miseria humana.
Discúlpame… a mí.

Soy un error en el diseño del creador, que no debió nacer, como aquel abortivo que es más feliz porque nunca vio la luz.

Yo soy el error de esa miseria humana que te persigue, desde el momento en que sentistes miedo y vergüenza y te escondites de la presencia del Creador Perfecto e Invisible.

Yo soy el único culpable. Y tú también.

Un pacto espiritual de Amor: El Bambino de Mako

Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Criminólogo, Lingüista, Perito Experto en Análisis de Imagen y de Contenido, Músico, Bombero, Pastor Callejero del Ghetto

«Y los niños crecieron…» (Génesis 25:27)

Hoy lo vi manejando. El volante entre sus manos ya no es solo parte de un proceso de aprendizaje;
es símbolo de lo que ha comenzado: el viaje hacia su propio destino.

No me percaté en qué momento dejó de ser niño. Pero la Palabra lo había anticipado: “Y los niños crecieron…”

Pensar que lo tomé en mis brazos apenas tenía dos días de nacido. Recuerdo esa voz de Dios hablándome al corazón: «Tómalo, levántalo y guíalo.» Y yo obedecí, sin comprender aún la dimensión de ese encargo divino.

Hoy lo veo al volante, y no solo conduce un auto: conduce su historia, su identidad, su llamado.
Y yo sigo aquí, no como sombra, sino como raíz. Porque el ADN de su espíritu lo llevo incrustado en mi ser. Porque a veces, los hijos no nacen del cuerpo, sino del alma.

Y el amor que nace del alma, no caduca con el tiempo, se convierte en legado.

Marcos Aurelio Álvarez Pérez
El Pastor Callejero del Gueto
#MAAP

Mi Mentor: Ideas Cómplices

«Colorín colorado, este cuento se ha terminado…» Una población condenada a ser personas en situación de calle

Sin seguridad social en la vejez  y salud no garantizada

Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez

Criminólogo, Periodista, Lingüista, Perito Experto en Análisis de Imagen y de Contenido, Bombero, Músico, Pastor Callejero del Ghetto

Twitter: @amaapchino

Eso es lo que el pueblo panameño —alienado por el hoy, atrapado en el hedonismo, la francachela, el culto a las apariencias, la vanidad del ‘juega vivo’ y la cultura de la inmediatez— no quiere ver: que se le está desmantelando el país frente a sus narices.

La gente no entendió el verdadero espíritu de las protestas contra la Ley 462 de la CSS. No lo entendieron porque viven sin pensar en el mañana, sin analizar el contexto de las medidas sociales que poco a poco los están llevando a la ruina.

Con la nueva ley, ya no es solo que te jubilarás con menos dinero (64% antes de la ley, ahora 60% y bajando). El problema real es que cuando llegue el momento de tu jubilación, es probable que no hayas acumulado las cuotas mínimas, porque los contratos laborales son cada vez más irregulares, precarios y de corta duración (seis meses o menos).
Y si no completas las cuotas, no hay pensión.

Pero eso no es todo.
Ahora los fondos de la CSS pasarán a ser manejados por la Banca Privada. Es decir, el dinero de los asegurados se convertirá en capital para enriquecer a quienes ya tienen el poder financiero. Si hoy, con los fondos que prestaron para grandes obras (que generan riqueza pero no devolución), nadie responde por la deuda, ¿qué nos garantiza que mañana no desaparezca también nuestro ahorro?
Las cuotas patronales no se pagan. Los empresarios juegan con los plazos y la impunidad.

¿El resultado? Un aumento brutal en el número de personas sin hogar, más familias viviendo en la calle, más confiscaciones por deudas, más desempleados sin protección. Porque la misma banca privada que te da la hipoteca, el préstamo del carro y la consolidación de tus tarjetas… será la que te quite todo cuando no puedas pagar.

No es exageración. Es una trampa estructural.

Y el pueblo sigue sin reaccionar.
Entre el reguetón, las fiestas, las redes sociales, los “pelonazos de fin de semana”, los likes vacíos y la burla a la conciencia crítica, nadie se da cuenta de que ya nos trancaron hasta la tuza.

Vivimos en un país donde la dignidad se canjea por migajas, donde el silencio se compra con bonos y subsidios, y donde pensar se volvió subversivo.

Pero no todo está perdido. Solo se necesitan voces valientes que digan lo que otros callan. Que denuncien, que expongan, que despierten. Y tú, que estás leyendo esto, podrías ser uno de ellos.
Si aún no lo eres, comienza hoy.

Porque si no nos damos cuenta ahora…Después no habrá a quién reclamarle.

-Grado de Inversión, la gran mentira para migrar a la banca privada los dineros de los asegurados de la CSS-

Preocupación por la estabilidad financiera del país y el papel del grado de inversión. Sin embargo, quisiera ofrecerle otro ángulo necesario para completar el análisis:

Sí, perder el grado de inversión puede representar un revés importante para las finanzas públicas y privadas, pero ¿de qué sirve conservarlo si se hace a costa del sufrimiento silencioso de los sectores más vulnerables? ¿Qué sentido tiene mantener contentas a las calificadoras internacionales si por dentro el país se derrumba?

No se trata de hacer “publicidad engañosa”. Se trata de decir lo que no se quiere escuchar: Que mientras se garantiza el pago de deuda externa y se protege el sistema bancario, se sacrifica a la CSS, al trabajador informal, al pensionado futuro, al migrante, al joven sin cuotas, al paciente que espera atención médica.

El mensaje no especula: denuncia.
Y en este país donde la denuncia es criminalizada o ignorada, despertar conciencias es revolucionario.

Se habla del daño que puede causar la pérdida del grado de inversión, pero no se habla del daño invisible que ya sufren miles que no pueden pagar su hipoteca, que serán desalojados, que no llegarán a jubilarse, que pagan impuestos y subsidian a un sistema que no les garantiza ni siquiera seguridad social.

Ese también es un crimen contra el Estado. La diferencia es que ese crimen no lo sancionan las calificadoras. Lo toleran. Porque les conviene.

El sistema financiero se protege a sí mismo. Pero el pueblo no tiene quién lo proteja.

La verdadera bancarrota no está en las cifras del Tesoro Nacional.
Está en los cuerpos sin acceso a salud. En los jóvenes sin futuro laboral. En los jubilados sin pensión digna. En la desesperanza que se disfraza de resignación.

El cuento se ha terminado, sí.
Y no hay final feliz para quienes creyeron que el silencio les garantizaría estabilidad.

Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez
Ideas Cómplices | Twitter: @amaapchino | Cel. 6212-9719

Trump, el perro por las orejas: Geopolítica, Biblia y la Tormenta que Viene

Donald Trump y su impacto en el tablero internacional

Esta actitud encuentra una advertencia directa en la sabiduría milenaria de la Biblia:
“Meterse en pleitos ajenos es como agarrar a un perro por las orejas.”
-Proverbios 26:17

Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez
Periodista | Criminólogo | Lingüista – Perito Forense Experto en Análisis de Imagen y Contenido| Bombero | Pastor Callejero del Ghetto
#MAAP | @amaapchino
Sello editorial: Ideas Cómplices
📘 maapchino10.wordpress.com

🧨Introducción:

Donald Trump no necesita estar oficialmente en la Casa Blanca para causar desestabilización global. Su retórica, alianzas e intervenciones tienen un patrón peligroso: actúa sin medir consecuencias, bajo la promesa de grandeza, pero en realidad deja un mundo al borde de un conflicto total.

Una metáfora cruda que hoy cobra vigencia profética. Trump no solo agarra al perro por las orejas: lo provoca, lo azuza, y luego se esconde tras el discurso de la soberanía, mientras otros sangran por sus alianzas temerarias.

🛰️ Trump y la Geopolítica de los Pleitos Ajeno

Trump ha demostrado que su política exterior no responde a intereses humanos, sino a compromisos geoeconómicos y religiosos camuflados de patriotismo.

📌 Casos evidentes:
1. Reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel (2017): una bomba simbólica que desató tensiones eternas.

2. Acuerdos de Abraham: firmados como tratados de paz, pero funcionales a una reconfiguración militar en Medio Oriente.

3. Retórica belicista contra Irán, Palestina, China, México, y hasta la OTAN.

4. Apoyo ciego a Israel (Estado N°51 de E.U.), incluso en masacres documentadas, sin importar el costo moral o diplomático.

🩸 Su narrativa es clara: “Primero EE.UU.”, pero sus acciones dicen: “Primero Israel y sus guerras.”

Las acciones hablan más que las palabras, Trump con su retórica así lo ha demostrado. Hoy dice una cosa, y mañana hace otra.
¡Falso dilema! El pueblo judío como tal no es el problema.
El verdadero problema es el poder sionista, una élite político-militar que manipula a los Estados Unidos mediante el Pentágono, los lobbies y las grandes corporaciones.
Su negocio: la guerra permanente, la venta de armas y la conquista de territorios estratégicos ricos en recursos naturales… todo bajo el disfraz de «seguridad» y «democracia».
USA e Israel son dos naciones que sí pueden masacrar pueblos enteros en nombre de Dios, de la Paz y Seguridad, o de otras supuestas «causas justas». Entonces se desatan los ángeles del juicio del Apocalipsis… y no se detienen hasta que no quede vivo nadie del bando que los confrontó.

Si alguien en el mundo causa la muerte de un (1) israelí o de un estadounidense, se levanta de inmediato la condena global: ¡crimen de lesa humanidad!

Este es el inicio del control mundial: «Un régimen de violencia contra todo sistema de derechos; el arma: terror de muerte  a través de la guerra». MAAP

Dos líderes que juegan a ser dioses.
Job 5:12-13: «Él hace fracasar los planes de los astutos, para que sus manos no puedan llevarlos a cabo. Él prende a los sabios en su propia astucia, y el consejo de los astutos es trastornado».

⚠️ ¿Qué se le viene al mundo?

La historia enseña que los imperios caen cuando se involucran en guerras que no comprenden y que no pueden ganar. Y Trump, con su arrogancia mesiánica, arrastra a su país y al mundo hacia una tormenta sin retorno.

1. Polarización global.

2. Nacionalismos tóxicos.

3. Alianzas geoestratégicas inestables.

4. Reconfiguración militar acelerada.

La semilla de una tercera guerra mundial ya está plantada.


💣 Las guerras no comienzan con misiles: empiezan con líderes que juegan a ser dioses.

Este versículo destaca la idea de que Dios puede confundir y frustrar los planes de los que se creen sabios y astutos por sí mismos, mostrando que la sabiduría y el poder humanos tienen límites frente a la omnipotencia divina.

✝️ Lo bíblico no es cuento: es advertencia

“Cuando digan: paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina…” -1 Tesalonicenses 5:3

Lema de la ONU: Paz y Seguridad.

Trump, disfrazado de salvador nacionalista, encarna el espíritu de arrogancia que la Biblia asocia con los reinos impíos: aquellos que usan la religión como escudo para la violencia, que pactan con falsos profetas y que negocian la sangre de los pueblos.

🧠 Conclusión

Trump no es el mesías que salvará a Estados Unidos.
Es, simbólicamente, el hombre que agarra al perro por las orejas sin saber que ese acto desatará la furia del caos global.

Quien mete las manos en pleitos ajenos sin conciencia, termina arrastrando a los suyos al abismo.

«Esta noche (22 de junio 2025), el Presidente ignoró la Constitución al atacar unilateralmente a nuestras fuerzas armadas sin autorización del Congreso.

Me uno a mis colegas para exigir respuestas a la Administración sobre esta operación que pone en peligro vidas estadounidenses y corre el riesgo de provocar una mayor escalada y una peligrosa desestabilización de la región».

Nancy Pelosi

La desastrosa decisión del Presidente de bombardear Irán sin autorización es una grave violación de la Constitución y de los poderes de guerra del Congreso.

Se ha arriesgado impulsivamente a lanzar una guerra que podría atraparnos durante generaciones.

Esto constituye, absoluta y claramente, motivo de un juicio político.

🌎 Hoy, el mundo necesita menos egos desbordados y más líderes con visión ética, humanista y profética.

El mundo entra en un periodo de oscuridad y violencia. Ante esta brevísima tribulación, como una de las señales del retorno del Señor Jesucristo, Dios nos da una promesa, de una luz que trae verdadera paz y seguridad para todos los que le buscan e invocan.

La Biblia menciona al «Sol de Justicia» en el libro de Malaquías, específicamente en Malaquías 4:2, que dice: «Mas para vosotros, los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia y en sus alas traerá sanidad». Este pasaje se refiere al Mesías prometido, Jesucristo, como el Sol de Justicia que trae salvación y sanidad a aquellos que lo siguen.

Características del Sol de Justicia

– Justicia: El Sol de Justicia representa la justicia de Dios y la encarnación de Cristo como Juez del mundo.
– Sanidad: El Sol de Justicia trae sanidad en sus alas, lo que se refiere a la curación espiritual y física que Jesús ofrece a sus seguidores.
– Luz: El Sol de Justicia es una metáfora de la luz espiritual que emana de Jesucristo, que ilumina y guía a aquellos que lo siguen.

Conexiones bíblicas

– En 2 Samuel 23:3-4, se describe al rey de Israel como alguien que gobierna con justicia y temor de Dios, similar al sol que brilla en la mañana.
– En Isaías 30:26, se menciona la luz del sol y la luna en relación con la curación y la bendición de Dios.
– En Juan 8:12, Jesús se refiere a sí mismo como la «luz del mundo», que guía a aquellos que lo siguen.