Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / #MAAP
Periodista | Criminólogo | Lingüista – Perito Forense Experto en Análisis de Imagen y de Contenido I Bombero | Músico Saxofonista I Pastor Callejero del Ghetto I
@amaapchino
WordPress: Maapchino10
Sello editorial: Ideas Cómplices
Usted afirma hoy que Panamá necesita “menos burocracia y más eficiencia”, y que una ley de simplificación atraerá inversión, generará empleos y dinamizará la economía.
Coincido en el diagnóstico.
Pero precisamente por eso le pregunto, con respeto y con memoria histórica:
Primera pregunta: ¿Por qué ahora?
Usted gobernó el país durante cinco años completos. Contó con poder político, mayoría legislativa, control institucional y músculo económico.
Si desde entonces Panamá “necesitaba” esta ley, ¿por qué no la impulsó cuando era presidente?
¿Por qué esa urgencia no existió cuando tenía la facultad directa de convertirla en política de Estado?
No basta con señalar el problema hoy. Hay que explicar por qué ayer no se resolvió.
Segunda pregunta: ¿para quién es realmente esta ley?
Porque el pueblo panameño no necesita una ley que haga más ricos a los mismos de siempre.
Panamá necesita una ley que:
✔ proteja al pequeño comerciante y al microempresario
✔ garantice que los emprendedores tengan acceso real a la creación y formalización de sus propias empresas
✔ reduzca los trámites legales innecesarios que hoy ahogan al que empieza desde abajo
✔ convierta al ciudadano común en verdadero emprendedor, no en rehén de papeleo, permisos eternos y costos ocultos
✔ fomente la economía popular y comunitaria
✔ formalice al informal sin criminalizarlo
✔ genere empleo sostenible, no empleo temporal
✔ obligue al Estado a invertir en infraestructura social (escuelas, calles, hospitales, agua potable)
✔ y traduzca los impuestos en servicios públicos visibles y medibles
Porque es precisamente del trabajo propio —no del privilegio— de donde nacen las verdaderas riquezas del país.
Los verdaderos millonarios no surgen de leyes hechas a la medida del poder económico: surgen del esfuerzo personal, del emprendimiento honesto y de un sistema que garantice igualdad de oportunidades.
Por eso la pregunta de fondo es:
✓ ¿Esta ley protegerá al pequeño emprendedor frente a los monopolios?
✓ ¿Evitará que los grandes grupos económicos sigan absorbiendo todos los mercados?
✓ ¿Garantizará que una persona pobre, con disciplina y sacrificio, pueda pasar de informal a microempresario, y de microempresario a empresario sin ser aplastado por la competencia desleal?
Porque hoy ocurre exactamente lo contrario:
– las élites concentran contratos
– los grandes conglomerados acaparan permisos
– los pequeños enfrentan barreras legales
– y al emprendedor humilde se le exige más que al poderoso
Eso no es libre mercado.
Eso es captura económica del Estado.
Una verdadera ley de simplificación debe incluir:
- protección efectiva contra prácticas monopólicas
- garantías de competencia justa
- créditos accesibles para microemprendedores
- reducción real de costos de formalización
- y blindaje legal para que los grandes no destruyan al pequeño
De lo contrario, no es una ley para el pueblo. Es otra herramienta para que unos pocos sigan acumulando mientras la mayoría sobrevive.
Señor Ricardo Martinelli, usted gobernó Panamá entre 2009 y 2014 bajo un modelo de fuerte inversión pública y crecimiento económico, pero también bajo un esquema altamente concentrado en grandes contratistas y megaproyectos. El país tiene memoria. Por eso, cuando hoy se habla de “simplificar la burocracia”, la ciudadanía tiene derecho a preguntar si estamos ante una reforma estructural para democratizar oportunidades… o ante una reconfiguración del poder económico con miras al 2029.
Porque el verdadero debate no es solo administrativo. Es estructural.
¿Queremos un Estado que simplifique trámites para todos por igual, o un Estado que abra atajos selectivos para quienes ya tienen músculo financiero y acceso político?
Si esta propuesta apunta a:
– blindar al microempresario frente al oligopolio
– impedir la captura institucional por conglomerados
– garantizar competencia real
– impedir monopolios disfrazados de eficiencia
– y crear movilidad social genuina
entonces el país la apoyará.
Pero si se trata de consolidar ventajas para una élite empresarial vinculada al poder político, entonces no será una ley de eficiencia: será una ley de concentración.
- Panamá necesita crecimiento, sí.
Pero necesita crecimiento con justicia económica. - Necesita que el hijo del trabajador pueda convertirse en empresario sin depender de padrinazgos.
- Necesita que el emprendedor no tenga que escoger entre informalidad o asfixia regulatoria.
- Necesita que la competencia no sea una ilusión.
El país no puede volver a ciclos donde el desarrollo se mide por cifras macroeconómicas mientras la riqueza real se concentra.
Si esta reforma es por el pueblo, demuéstrelo con:
- transparencia total
- consulta pública abierta
- cláusulas antimonopolio explícitas
- y protección legal al pequeño frente al grande
Porque la historia política de Panamá ya demostró que cuando el poder económico y el poder político se fusionan sin controles, quien termina pagando la factura es el ciudadano común.
El 2029 se acerca. Y la ciudadanía ya no vota solo por discursos.
Vota por memoria.
Tercera pregunta: autoridad moral y coherencia política
Hoy usted impulsa agenda desde el extranjero.
Antes estuvo refugiado en la embajada de #Nicaragua.
Ahora opina, presiona y marca línea desde fuera del territorio nacional.
Hoy usted impulsa agenda desde el extranjero.
Antes estuvo refugiado en la embajada de #Nicaragua.
Ahora opina, presiona y marca línea desde fuera del territorio nacional.
¿No cree que el país merece que quien promueve reformas estructurales:
– esté sometido plenamente al orden jurídico panameño
– dé la cara en suelo patrio
– y rinda cuentas como cualquier ciudadano?
La política no se dirige por redes sociales ni por comunicados a distancia. Se dirige con presencia, responsabilidad y transparencia.
Cuarta pregunta: antecedentes judiciales y memoria pública
Usted fue extraditado desde Estados Unidos a Panamá para enfrentar procesos aquí. Sus hijos aceptaron culpabilidad en EE. UU. por lavado de dinero vinculado al caso Odebrecht.
Eso no es propaganda.
Eso es registro judicial internacional.
Entonces la ciudadanía tiene derecho a preguntar:
✓ ¿Cómo garantiza que esta nueva iniciativa legislativa no es parte de una estrategia de reposicionamiento político rumbo a 2029?
✓ ¿Qué mecanismos impedirán que se repita el modelo de grandes obras con baja fiscalización y alto beneficio privado?• • • ✓¿Quién auditará los impactos reales de esta ley?
Quinta pregunta: protagonismo digital vs responsabilidad histórica
Usted pasa de comentar modas virales como los Therian a proponer leyes estructurales. Pero cuando fue presidente:
- No desmontó la burocracia
- No reformó el Estado profundamente
- No dejó un sistema sostenible de transparencia
- No institucionalizó un modelo económico inclusivo
Entonces:
¿qué cambió ahora?
¿Es una revelación tardía?
¿O es una estrategia política para reactivar su base electoral y proteger intereses empresariales de cara al próximo ciclo?
B/. & Cierro con esto, señor expresidente Ricardo Martinelli,
Panamá no necesita salvadores mediáticos.
Necesita:
- reformas con participación ciudadana
- leyes con control social
- economía con justicia distributiva
- y políticos que expliquen su pasado antes de prometer el futuro
Si esta propuesta es genuina, demuéstrelo:
- Publique el proyecto completo.
- Sométalo a consulta pública.
- Incluya cláusulas anticorrupción.
- Revele vínculos empresariales.
- Y permita auditoría independiente.
Porque el pueblo ya aprendió (a fuerza de golpes) que cuando no se hacen las preguntas incómodas, otros hacen los negocios cómodos.