
Por Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Criminólogo, Periodista, Lingüísta, Perito Experto en Análisis de Imagen y de Contenido, Músico, Bombero, y Pastor Callejero del Ghetto
(#MAAP)
Ideas Cómplices | @amaapchino
maapchino10.wordpress.com

La @CSSPanama está en crisis, pero no por culpa de los asegurados ni de los jubilados…
Sino por los grandes evasores con corbata que posan como líderes empresariales mientras saquean el sistema.
Panamá arrastra décadas de saqueo institucional. Desde expresidentes hasta representantes de corregimientos, pasando por ministros, alcaldes, diputados y directores de entidades, muchos han usado la política no como servicio público, sino como trampolín para el enriquecimiento personal.
Es evidente que hay funcionarios que entraron pobres a la administración pública… y salieron riquísimos. Un fenómeno vergonzoso que todos conocemos, pero que muy pocos se atreven a denunciar con nombre y apellido.
No hay reforma válida sin justicia fiscal. No hay equidad si los que más tienen son los que menos cumplen.
A todos ellos, por justicia social, se les debe exigir la devolución obligatoria del 25 % de todo patrimonio que no puedan justificar legalmente. Ese dinero le pertenece al pueblo panameño, no a sus cuentas privadas, ni a sus bienes de lujo, ni a sus empresas fantasmas.
“El salario del obrero no debe quedarse en la bolsa del patrón” — (Deut. 24:15). La CSS no es caja chica de los poderosos, es derecho del pueblo.
Porque está escrito:
> “El que robaba, no robe más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.”
—Efesios 4:28
No puede haber paz sin justicia, ni reformas reales mientras los ladrones de cuello blanco siguen intocables.
La impunidad de los poderosos perpetúa la miseria de los débiles.
Y el pueblo ya pagó demasiado.
Es hora de que paguen los que más se beneficiaron del saqueo.

Si se cobraran todos los millones que los poderosos deben a la CSS, la luz de la solidaridad brillaría como el sol del mediodía. Y el pueblo tendría el sistema de salud digno que merece.
