Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez (#MAAP)
Criminólogo, Periodista, Lingüista, Perito Experto en Análisis de Imagen, Músico, Bombero y Pastor Callejero del Ghetto.
Mi Mentor: Ideas Cómplices
@amaapchino
maapchino10.wordpress.com
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El Buque Escuela Cuauhtémoc de la Armada de México colisiona con el Puente de Brooklyn. Dos muertos y varios heridos.
Asta al viento, orgullo sin rumbo.
El Cuauhtémoc flameó su gloria frente a Brooklyn…
Pero la estructura cedió ante la ironía de lo profético.
Una bandera ondea… mientras las preguntas arden.«Una nación poderosa… temida en todas partes.»
— Isaías 18:2La historia a veces se escribe con acero y sal.
Una bandera gigante ondeaba en su asta… símbolo de orgullo, ¿o advertencia?
Una bandera flamea alto…
Un buque orgullo nacional impacta el puente símbolo de poder económico; en medio de una guerra de aranceles.
¿Error humano? ¿Advertencia divina? ¿Señal, Presagios o un llamado de Dios?
Los expertos navieros y militares se preguntan:
¡Qué!, ¡Cómo pudo ocurrir algo así!
Las Escrituras lo anticiparon:
«Esta envía mensajeros por mar, en barcos de papiro por las aguas, y dice: “Vayan, veloces mensajeros, a una nación de gente alta y de piel tersa, a un pueblo temido en todas partes, a una nación fuerte y conquistadora, de una tierra erosionada por ríos”. – Isaías 18:1-7
«Dios atrapa a los sabios en su astucia.» – 1 Corintios 3:19
Resumen Escatológico
Isaías 18: Juicio a las Naciones y Esperanza Universal desde Sión
¿Puede una nación poderosa resistir el juicio divino? ¿Es Dios solo el Señor de Israel o gobierna sobre todas las culturas? Isaías 18 responde estas preguntas con una visión profética que trasciende geografía, raza y poder humano.
El capítulo 18 del libro de Isaías, aunque breve, es una joya escatológica cargada de simbolismo, advertencia y esperanza. Dirigida a una nación “temible”, probablemente Etiopía (Cus), esta profecía revela tres movimientos esenciales en el actuar divino: juicio, restauración y esperanza global.

1. Juicio ineludible a las naciones temibles
Dios observa a todas las naciones, incluyendo aquellas lejanas y poderosas, como la descrita por Isaías: «pueblo de elevada estatura y tez brillante… temido por todas las naciones» (Isaías 18:2).
La soberanía de Dios no se limita a su pueblo escogido. Él juzga el orgullo, la autosuficiencia y la violencia donde sea que surja.
Este juicio revela que ningún imperio, por glorioso que parezca, escapa a la justicia divina.
“Porque Jehová juzgará a las naciones…” (Joel 3:12).
2. Restauración que incluye al lejano y al enemigo
A pesar del juicio, Isaías presenta una promesa: pueblos lejanos traerán ofrendas a Sión, la morada del Señor.
El acto de «traer presentes a Jehová de los ejércitos al monte de Sión» (Isaías 18:7) representa una restauración espiritual y geopolítica. Aquellos antes enemigos o distantes ahora se postran en adoración.
Es una visión de unidad futura bajo el señorío de Dios. “Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre” (Salmo 86:9).
3. Esperanza escatológica para toda la humanidad
Isaías nos confronta con una verdad incómoda: el juicio es necesario, pero no es el fin.
La meta es la adoración universal, donde todas las culturas reconozcan a Dios como justo, misericordioso y santo.
Este mensaje se conecta con el Evangelio y Apocalipsis, donde las naciones redimidas caminan en la luz del Cordero (Apocalipsis 21:24).
Conclusión: El Dios de Sión es el Dios de todos
El mensaje de Isaías 18 resuena hoy como una advertencia y una invitación. Las naciones deben humillarse, los poderosos deben rendirse, y los humildes deben esperar con fe. Dios no ha olvidado a los lejanos ni ha ignorado a los oprimidos. Su juicio es justo, su restauración es poderosa, y su esperanza es inclusiva.
Una bandera flamea alto…
Un buque orgullo nacional impacta el puente símbolo de poder económico.
¿Error humano? ¿Advertencia divina?