Mundo Caótico de la Corrupción Humana

Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Criminólogo, Periodista, Experto en Análisis de Imagen, Lingüísta y Pastor Callejero del Gueto / #MAAP

La vida es un camino incierto, donde la fatalidad es el faro que resplandece en la oscuridad, transitado por almas viles desde antes de nacer.

No comprendo la razón por la que fui arrojado a este mundo corrupto, tan caótico como el abismo que habitó Lucifer. A veces, me convenzo de ser un fallo en el diseño divino: un borrón en el plano celestial que nadie se atrevió a corregir. Anhelo cerrar los ojos para siempre y despertar, quizás, en las fauces de un agujero negro, donde ni el tiempo ni la luz tengan cabida. Allí, al menos, el silencio cósmico ahogaría este juicio prematuro que el Creador me impuso desde el primer aliento. 

Todo ha sido inútil. Cada latido, cada herida abierta entre el fuego de la sangre, el sudor y las lágrimas, no han sido más que semillas estériles en tierra árida. Sobrevivir no es un triunfo, sino una burla. Desde mi nacimiento, el menosprecio ha sido mi sombra: un veredicto escrito antes de que mis manos pudieran sostener siquiera una razón para existir. 

Y sin embargo, sigo aquí. Atrapado en este laberinto de preguntas sin respuesta, donde hasta el vacío parece negarme el privilegio del olvido. 

La sustancia misma de la vida es un fastidio.

La Corrupción Humana tiene un cómplice: El Silencio
Mundo Caótico de Corrupción Humana

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