Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez
Criminólogo, Lingüísta, Periodista, Experto en Análisis de Imagen, Músico Saxofonista y Bombero profesional, Pastor Callejero del Guetho

Comparto la siquiente reflexión investigativa que he realizado basado en las siguientes citas biblicas, que nos permiten conocer todo lo creado, pero también profundo en cuanto a la aceptación por la fe ante las evidencias que da la Ciencia a todo los escrito en la Biblia.
Citas bíblicas consultadas que impulsaron esta breve pero significativa investigación.
1. Hechos 17:28
«Porque en Él vivimos, nos movemos y existimos, así como algunos de vuestros mismos poetas han dicho: ‘Porque también nosotros somos linaje suyo.'»
2. San Juan 5:7-8
«Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre, y estos tres concuerdan.»
3. Salmo 33:9-12
«Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió. El Señor deshace el consejo de las naciones y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo del Señor permanece para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él escogió como heredad para sí.»
4. Romanos 1:19, 22-32
Versículo 19: «Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.»
Versículo 20: «Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.»
Versículos 22-32: «Profesando ser sabios, se hicieron necios… Por eso Dios los entregó a pasiones vergonzosas… llenos de toda injusticia, maldad, avaricia y perversidad…»
5. 1 Juan 4:12
«A Dios nadie lo ha visto jamás; si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.»
6. Juan 1:18
«A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.»
7. Génesis 1:1-2
«En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.»

Colosenses 1: 15-16
«Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él».
S. Juan 1:1-2
«En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres».

1. En él Vivimos
2. En él nos Movemos
3. En él Existimos
«Lo Visible y lo Invisible: La Huella de Dios en la Ciencia»
En el Libro de los Hechos 17:28 se cita:
«Porque en Él vivimos, nos movemos y existimos, así como algunos de vuestros mismos poetas han dicho: «Porque también nosotros somos linaje suyo».
Los conceptos claves son:
1. En él Vivimos
2. En él nos Movemos
3. En él Existimos
En relación a las teorías de la ciencia de la cosmología esas claves se pueden relacionar con la vida antes del Big Bang, la Creación, la Antimateria y la Materia Oscura y demás teorías de la Cosmología hasta los planteamientos de los Multiversos.
Mi análisis sobre este estudio se fijaron en las siguientes citas:
La cita de Hechos 17:28 puede relacionarse con conceptos cosmológicos si la interpretamos en un marco simbólico, donde cada frase refleja un principio fundamental del cosmos según teorías modernas.
Análisis conceptual de cómo podría conectarse:
1. «En Él vivimos» y la existencia del universo
Este enunciado puede aludir a la dependencia total de la existencia en una fuente primaria, que en términos cosmológicos se podría relacionar con la singularidad previa al Big Bang. Antes del evento inicial, toda la energía y materia estaban comprimidas en un estado único, y el universo «vivió» como una posibilidad latente. Esto también conecta con las teorías que sugieren que la energía y las leyes físicas podrían haber surgido de un «campo unificado» o una dimensión trascendental.
En un contexto de multiversos, este principio se reflejaría en la idea de que todo lo que existe «vive» dentro de un marco de leyes fundamentales que unifican o sustentan realidades múltiples.
2. «En Él nos movemos» y la dinámica del cosmos
La frase puede reflejar la constante actividad del universo, desde la expansión inicial hasta los movimientos perpetuos de galaxias, partículas y fuerzas fundamentales.
En el marco de la cosmología moderna:
«Entre Partículas y Eternidad: Revelaciones del Universo y la Fe»
Materia y antimateria: Al inicio, partículas y antipartículas «bailaron» en una interacción constante hasta que una asimetría permitió la prevalencia de materia sobre antimateria. Este movimiento y transformación son esenciales para la existencia tal como la conocemos.
Materia oscura: Aunque invisible, esta forma de materia parece gobernar el movimiento de galaxias mediante su influencia gravitacional, lo que resalta la idea de que «nos movemos» gracias a estructuras y fuerzas que aún no comprendemos del todo.
Timoteo 6:16
«el único que tiene inmortalidad y habita en luz inaccesible; a quien ningún hombre ha visto ni puede ver. A El sea la honra y el dominio eterno. Amén» .

3. «En Él existimos» y la conexión entre materia y energía
La afirmación puede interpretarse como una referencia a la interdependencia entre todas las formas de existencia en el universo:
Antes del Big Bang: El concepto de «existencia» podría haber sido completamente diferente, posiblemente definida por estados cuánticos fluctuantes o una «espuma cuántica» que dio origen al tiempo y el espacio.
Materia oscura y energía oscura: Aunque no visibles ni directamente detectables, estas forman el mayor porcentaje del universo y son esenciales para la estructura y expansión del cosmos. Esto conecta con la idea de que nuestra «existencia» está profundamente vinculada con lo que no percibimos directamente.
Salmo 139:7-8
¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí.

Cosmología y teología: puentes conceptuales
Creación y Big Bang: La noción de una fuente trascendente, como se sugiere en el versículo, resuena con la idea de un principio cósmico, sea un creador o una causa inicial.
Multiversos: Si existen múltiples universos, cada uno con sus leyes físicas, la frase «en Él existimos» podría extenderse a la posibilidad de que todas estas realidades estén vinculadas por un marco común que las sustenta.
Orden y diseño: La manera en que el universo permite la vida y la conciencia puede percibirse como un reflejo de un diseño subyacente, una visión que une ciencia y espiritualidad.
En resumen, los conceptos en Hechos 17:28 pueden interpretarse como metáforas que evocan las interconexiones profundas y el misterio del universo, conectando la existencia humana con los principios fundamentales de la cosmología.



2 Corintios 12:2- 4
«Sobre esa realidad cosmológica que no alcanzamos a comprender el Apóstol Pablo testificó:
«Conozco a un hombre en unión con Cristo que hace 14 años —no sé si en el cuerpo o fuera de él; eso lo sabe Dios— fue arrebatado al tercer cielo. Así es, conozco a ese hombre que —no sé si en el cuerpo o separado de él; eso lo sabe Dios— fue arrebatado al paraíso y oyó palabras que no se pueden expresar y que a ningún hombre le está permitido decir».
Segundo Análisis
«Ciencia y Biblia: La Sinfonía Oculta del Cosmos»
Análisis, de la interpolacion de tres elementos o componentes existentes en el universo (arriba) citado en S. Juan 5:7-8
«Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra…»
Palabras claves
1. El Padre (creador a quien nadie ha visto jamás 1 Juan 4:12 y Juan 1:18 el hijo le ha dado a conocer)
2. El Verbo (Dios dijo y existió, mandó y fue hecho Salmo 33:9-12)
3. El Espíritu Santo (Se movía sobre la faz de la tierra.. Que era oscura y vacía Génesis 1:1)


En relación a las teorías cosmológica y citadas en el análisis anterior cómo se explica todo
Respuesta:
La interpolación de los tres elementos mencionados en 1 Juan 5:7-8 y su relación con el cosmos puede interpretarse como un modelo simbólico de los principios fundamentales que rigen el universo. Cada elemento (Padre, Verbo y Espíritu Santo) puede representar un componente esencial del tejido de la realidad, alineándose con conceptos cosmológicos modernos. Aquí está un análisis ampliado:
1. El Padre (Fuente creativa, trascendental e inobservable)
Relación bíblica: El Padre es descrito como el creador supremo, trascendente e inalcanzable por los sentidos humanos (1 Juan 4:12; Juan 1:18).
Relación cosmológica: Esto puede conectarse con el estado previo al Big Bang o con el concepto de una dimensión fundamental que origina las leyes del universo pero no es directamente observable. Algunos paralelismos incluyen:
El vacío cuántico: Una «nada» aparentemente vacía pero que contiene el potencial para crear universos.
La causa primera: En la filosofía y la cosmología, la idea de un principio no causado que desencadena todo lo demás.
La teoría del multiverso: Si nuestro universo es uno de muchos, podría haber un marco o «padre» que genera múltiples realidades.
2. El Verbo (Palabra activa, energía creadora)
Relación bíblica: El Verbo (o Logos) es la fuerza activa por la que el universo fue creado: «Dios dijo, y existió» (Salmo 33:9).
Relación cosmológica: El Verbo puede representarse como las leyes fundamentales y las constantes que rigen la materia y la energía en el universo:
La energía primordial del Big Bang: El «Verbo» puede simbolizar la explosión inicial que transformó energía en materia. La expansión y evolución del universo podría considerarse un reflejo de esta «palabra creadora».
Ecuaciones físicas: Las leyes matemáticas como la relatividad general o la mecánica cuántica podrían entenderse como manifestaciones del «Verbo», estructurando la realidad desde el caos inicial.
Vibraciones cuánticas: Según algunas teorías, partículas fundamentales pueden verse como expresiones de campos vibratorios, un paralelo al concepto de la palabra como vibración o energía creativa.
3. El Espíritu Santo (Movimiento, orden e influencia invisible)
Relación bíblica: El Espíritu Santo es descrito como moviéndose sobre las aguas del caos en Génesis 1:1, dándole forma y estructura.
Relación cosmológica: Esto se alinea con los aspectos dinámicos e invisibles que moldean el universo:
Materia oscura: Constituye la mayor parte de la masa en el universo y guía la formación de galaxias. Es invisible pero fundamental para el orden cósmico.
Energía oscura: Responsable de la expansión acelerada del universo, representa una fuerza omnipresente y misteriosa que impulsa el movimiento del cosmos.
Campos fundamentales: Como el campo de Higgs, que otorga masa a las partículas, o el electromagnetismo, que influye en el comportamiento de la materia, estos «campos invisibles» podrían asociarse con el Espíritu Santo en su papel como presencia activa e influyente.
Interpolación de los tres elementos en cosmología moderna
La combinación del Padre, el Verbo y el Espíritu Santo puede entenderse como un marco que encapsula la creación, la estructura y el dinamismo del universo:
1. El Padre (Causa Primera): Representa la existencia trascendente, la fuente de todo lo que es, similar al principio metafísico del origen del universo.
2. El Verbo (Energía y Ley): Simboliza las leyes fundamentales que permiten que el caos se transforme en orden y que la energía se convierta en materia.
3. El Espíritu Santo (Movimiento y Sostenimiento): Refleja las fuerzas dinámicas invisibles que dan forma y sostienen el universo en constante expansión.


«Del Big Bang a la Eternidad: Fe y Ciencia en Armonía»
En física, esto resuena con el principio antrópico, que señala cómo las leyes del universo parecen ajustarse perfectamente para permitir la existencia humana.
Relación con la vida antes del Big Bang
El Padre: Representa la dimensión fuera del tiempo y el espacio, que «contiene» la posibilidad de la existencia misma.
El Verbo: Correspondería al instante en que el potencial del Padre se convierte en una realidad física, como el momento del Big Bang.
El Espíritu Santo: Representa el dinamismo que lleva al universo de un estado de caos (simbolizado en Génesis 1:1) a un cosmos estructurado, permitiendo la evolución de galaxias, estrellas y vida.
2. El agua: Refleja el medio que permite la continuidad de la vida, desde los océanos primitivos de la Tierra hasta la posibilidad de vida en otros planetas con agua líquida.

Conclusión: Testimonios en el cielo y en la tierra
1. En el «cielo,» estos tres aspectos reflejan los principios cósmicos: origen trascendente (Padre), energía creativa (Verbo) y dinamismo invisible (Espíritu).
2. En la «tierra,» estos testimonios pueden reflejar la manera en que las leyes físicas, la energía y las fuerzas naturales interactúan para crear y sostener la vida.
El texto bíblico, cuando se interpreta junto a teorías cosmológicas, ofrece un marco simbólico para reflexionar sobre el origen, la estructura y el propósito del universo desde una perspectiva integradora de fe y ciencia.
En síntesis cosmológica haciendo una combinación o transpolación entre los textos Hechos 17:28 y San Juan 5:7-8 con el Salmo 33:9-12 que han permitido el análisis anterior, contemplado todos las leyes de la física, química, cuántica y astronómica, tenemos lo siguiente:
En una síntesis cosmológica, los textos de Hechos 17:28, Juan 5:7-8 y Salmo 33:9-12 pueden converger como un marco simbólico para comprender la interrelación entre los principios fundamentales del universo y las leyes físicas, químicas, cuánticas y astronómicas. A continuación, se presenta la transpolación:
1. La creación: El Padre como la Causa Primera
Texto bíblico: «Porque en Él vivimos…» (Hechos 17:28) y «El Padre, el Verbo y el Espíritu Santo…» (Juan 5:7).
Relación cosmológica:
El Padre representa la fuente trascendental del cosmos, un principio absoluto que se alinea con el concepto de la singularidad inicial o la «nada» cuántica antes del Big Bang.
En términos de las leyes físicas, esta idea se conecta con la conservación de energía y materia, donde todo surge de un estado potencial.
2. La palabra creadora: El Verbo como la energía activa
Texto bíblico: «Porque mandó, y existió; habló, y fue hecho» (Salmo 33:9).
Relación cosmológica:
El Verbo simboliza el instante del Big Bang, cuando la energía pura se transforma en materia, espacio y tiempo.
Materia
Espacio
Tiempo
La fórmula que integra materia, espacio y tiempo en la física moderna es:
Donde:
E: Energía
m: Masa (relacionada con la materia)
c: Velocidad de la luz en el vacío (constante que conecta espacio y tiempo)
Además, en el contexto del continuo espacio-tiempo:
Esta es la métrica del espacio-tiempo plano (Minkowski), que combina espacio y tiempo en un marco cuatridimensional.
Las ecuaciones fundamentales, como las de Einstein () y las leyes de la termodinámica, reflejan cómo las palabras de Dios en este contexto podrían interpretarse como las leyes que estructuran el universo.
En física cuántica, la creación desde un estado de fluctuación energética resuena con el poder del «Verbo» para dar forma a lo que no existía.
En la ciencia, los tres componentes materia, espacio y tiempo son fundamentales y se abordan desde diferentes campos:
1. Materia: Se refiere a la sustancia que compone el universo, estudiada principalmente en la física y la química. En física moderna, se relaciona con la energía a través de la famosa ecuación de Einstein .
2. Espacio: Es el escenario tridimensional donde ocurren los eventos físicos, estudiado en la física espacial y la cosmología. En la teoría de la relatividad, el espacio está interconectado con el tiempo en un continuo llamado espacio-tiempo.
3. Tiempo: Es la dimensión en la que se mide el cambio y la sucesión de eventos, abordada en la física (especialmente en la teoría de la relatividad) y la filosofía del tiempo.
Juntos, estos conceptos se integran en el marco del continuo espacio-tiempo, clave en la teoría de la relatividad de Einstein.
3. El movimiento: El Espíritu Santo como fuerza dinámica
Texto bíblico: «El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas» (Génesis 1:1) y «En Él nos movemos» (Hechos 17:28).
Relación cosmológica:
El Espíritu Santo representa el dinamismo y la interacción que dan orden al cosmos. Esto se alinea con:
Materia oscura y energía oscura: Influencias invisibles que moldean el universo.
Las fuerzas fundamentales: La gravedad, el electromagnetismo, y las fuerzas nucleares que sostienen la estructura del cosmos.
La expansión cósmica: Impulsada por la energía oscura, esta refleja el movimiento constante de toda la creación.
4. La unidad de los tres testimonios: Convergencia en la cosmología
Texto bíblico: «Y estos tres son uno» (Juan 5:7).
Relación cosmológica:
Los tres elementos (Padre, Verbo, Espíritu) se unifican para simbolizar el equilibrio entre las fuerzas creadoras, las leyes estructurales y las dinámicas universales:
El Padre (Origen): La causa trascendente o potencial absoluto.
El Verbo (Ley): Las constantes físicas que rigen la evolución cósmica.
El Espíritu Santo (Interacción): Las fuerzas invisibles y el movimiento que permiten la expansión y transformación del universo.
5. La finalidad: El propósito del universo
Texto bíblico: «Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que Él escogió como heredad» (Salmo 33:12).
Relación cosmológica:
Este verso se interpreta como un reconocimiento de que el universo no solo es un sistema físico, sino que también tiene un propósito y dirección. Esto podría vincularse con teorías que sugieren un diseño intrínseco o una teleología, donde las condiciones precisas del universo permiten la vida consciente.
Conclusión: Una visión integrada
En este marco simbólico:
1. El Padre se identifica con el origen trascendental, la causa inobservable que da inicio al universo.
2. El Verbo representa las leyes fundamentales que estructuran y ordenan el caos, transformándolo en cosmos.
3. El Espíritu Santo refleja las dinámicas invisibles y fuerzas que sostienen y dirigen la evolución continua del universo.
La combinación de estos principios conecta las Escrituras con la cosmología moderna, mostrando cómo los elementos de la fe pueden interpretarse como una expresión simbólica de las leyes que rigen la creación y la existencia universal.


«Cosmos y Creación: Entre la Biblia y las Leyes del Universo»
La sangre y el agua que también están citada en Juan 5:7-8 quedan ubicada asi:
Respuesta de analisis:
En el contexto de Juan 5:7-8, la mención de la sangre y el agua puede integrarse en la síntesis cosmológica como elementos fundamentales que representan principios físicos y simbólicos relacionados con la creación y la vida en el universo. Estos elementos, al igual que el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, pueden encontrar un paralelo en el marco científico.
1. La sangre: Principio vital y fuerza de transformación
Texto bíblico: La sangre puede interpretarse como el testimonio de la vida física y la redención espiritual. En la narrativa bíblica, la sangre es símbolo de sacrificio y vida (Levítico 17:11).
Relación cosmológica:
El principio de transformación: En el universo, la sangre podría relacionarse con los procesos de transformación que permiten el surgimiento y la evolución de la vida:
La nucleosíntesis estelar: Las estrellas producen los elementos necesarios para la vida, como el carbono y el oxígeno, en sus núcleos, y los liberan mediante explosiones de supernovas. Este proceso «sacrifica» estrellas para generar los bloques de construcción de la vida.
La interacción de fuerzas nucleares: Así como la sangre circula y nutre, las interacciones fundamentales mantienen en funcionamiento las estructuras del cosmos.
La conexión con la materia: La sangre podría simbolizar la interacción de partículas fundamentales que forman átomos y moléculas, esenciales para la existencia física.
2. El agua: Origen y sostén de la vida
Texto bíblico: El agua es símbolo de purificación, regeneración y sostenimiento (Génesis 1:2; Juan 3:5). En la crucifixión, el agua y la sangre que brotan de Jesús (Juan 19:34) reflejan su sacrificio para dar vida al mundo.
Relación cosmológica:
El agua como matriz de vida: El agua es fundamental para la vida tal como la conocemos, actuando como solvente universal y medio para las reacciones químicas que sostienen los organismos.
En el universo primitivo:
Los compuestos de agua (H₂O) se formaron temprano en la evolución cósmica a partir de hidrógeno y oxígeno producidos por las estrellas.
El agua encontrada en cometas y planetas podría haber sembrado la vida en la Tierra.
Analogía con la energía oscura: Así como el agua cubre, penetra y sustenta, la energía oscura impregna el universo, impulsando su expansión acelerada.
3. La sangre y el agua como testimonios en el universo
En términos cosmológicos, la sangre y el agua pueden interpretarse como símbolos de dos principios fundamentales:
1. La sangre: Representa la energía transformadora y la interacción entre fuerzas y partículas que construyen el cosmos. Esto abarca desde la fusión nuclear en las estrellas hasta los procesos químicos que forman moléculas complejas.
4. Ubicación dentro del marco de los tres testimonios
En la estructura de Juan 5:7-8, donde se menciona «el Espíritu, el agua y la sangre,» estos elementos pueden conectarse con las leyes físicas y químicas que rigen el universo:
El Espíritu: Fuerzas invisibles como la gravedad y la energía oscura, que estructuran y sostienen el cosmos.
El agua: Medio esencial para la vida y la evolución, reflejando la conexión entre lo físico y lo biológico.
La sangre: Transformación energética y química, simbolizando el movimiento de la materia desde el caos hacia formas organizadas y vivas.
Conclusión: Una visión integrada
En este marco cosmológico:
1. La sangre representa la interacción dinámica y transformadora que permite la formación y evolución de la materia y la vida.
2. El agua simboliza el medio que nutre, sostiene y purifica, esencial para la continuidad de la creación.
3. Estos dos testimonios complementan el testimonio del Espíritu, mostrando cómo la vida en el universo depende de un equilibrio entre transformación, sustento y dinamismo.
Así, la sangre y el agua, junto al Espíritu, se integran como testigos en la cosmología de la creación, vinculando las Escrituras con los principios fundamentales de la física y la química que permiten la existencia del cosmos.


Reflexiones finales:
En una síntesis que integre la cosmología, la teología de fe y la vida material humana, podemos enunciar lo siguiente:
Tercer análisis
«De las Estrellas al Espíritu: Una Síntesis de Fe y Física»
El universo, en su vastedad y complejidad, refleja el diseño perfecto de una realidad superior que se manifiesta como origen, ley y sostén.
1. Dios Padre, como causa primera y trascendental, es la fuente de toda existencia. Desde Él emanan las leyes que rigen el cosmos, la materia y la energía, vinculando el inicio del universo con un propósito que trasciende el tiempo y el espacio. Su invisibilidad, como lo señala la Escritura, no implica ausencia, sino presencia activa en cada elemento de la creación, visible en la armonía de las leyes naturales.
2. El Verbo es el acto creativo, la palabra que ordena el caos y lo transforma en cosmos. Este principio se refleja en las leyes físicas y químicas que estructuran la realidad. Al igual que la palabra de Dios dio vida, el universo se expande y evoluciona obedeciendo a leyes precisas, convirtiendo la energía en vida y materia, y uniendo lo inmaterial con lo tangible.
3. El Espíritu Santo, como fuerza dinámica, es el testigo constante de la interacción entre lo visible y lo invisible. Su movimiento en la creación simboliza la energía y las fuerzas que sostienen el universo, como la gravedad, la energía oscura y la materia que conecta todas las cosas.
4. La sangre y el agua son testigos de la vida que fluye en la creación. La sangre representa la energía transformadora que permite la evolución del cosmos y de los seres vivos. El agua, como símbolo de vida, sustenta la continuidad de la existencia, siendo un testimonio de la interconexión de todos los elementos. En el sacrificio y en la regeneración, estos elementos muestran cómo la creación es sostenida y redimida.
5. El ser humano es un reflejo vivo de esta interacción divina y cósmica. En su capacidad para comprender el universo y buscar sentido en él, se encuentra su conexión con el Creador. A través de la fe, el hombre no solo observa las leyes del cosmos, sino que participa activamente en ellas, descubriendo en su materialidad un eco del propósito divino.
Mensaje final
La creación entera es un testimonio del poder, la sabiduría y el amor de Dios. En Él vivimos, nos movemos y existimos. Como seres humanos, somos llamados a reconocer nuestra conexión con el universo, a cuidar lo que se nos ha confiado y a vivir con propósito, conscientes de que cada elemento del cosmos—desde las estrellas hasta la sangre que fluye en nuestras venas—habla de una verdad profunda:
«Materia, espacio y tiempo, aunque incomprensibles en su totalidad para la mente humana, encuentran sentido en el principio eterno de Hechos 17: ‘En Él vivimos, nos movemos y existimos.’ Estos elementos del cosmos, esenciales para la existencia, son parte de un diseño divino que trasciende nuestra comprensión y señala la plenitud de Aquel en quien todo tiene su origen.»






Cuarto análisis
«Eterno Poder: Cuando el Universo Habla de Dios»
En torno a todo lo escrito en el tema precedido, cerremos con la siguiente cita de la Biblia, Romanos 1:19,22-32; igual, análisis visto desde las ciencias cosmológica, astronautica, física, química y todo lo que implica la antimateria, las partículas más pulverizdas que forman la nube oscura del Universo:
«porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa».
Cierre y análisis integral: Romanos 1:19, 22-32
La cita de Romanos destaca la revelación de Dios a través de la creación, lo cual conecta directamente con las ciencias cosmológicas, físicas y químicas en el estudio del universo. Este mensaje bíblico es una invitación a reflexionar sobre cómo la observación del cosmos revela principios espirituales, científicos y éticos.
El Universo Invisible: Fe, Ciencia y el Origen de Todo»
1. Dios manifiesto en las cosas hechas
Texto bíblico: «Porque las cosas invisibles de él… se hacen claramente visibles desde la creación del mundo.»
Análisis científico:
El universo observable, desde las galaxias hasta las partículas subatómicas, refleja un orden intrínseco que las ciencias han intentado descifrar. Este orden puede interpretarse como un testimonio del «eterno poder» de Dios, presente en:
Las partículas fundamentales: Como los quarks, neutrinos y las partículas de antimateria, que conforman la base de toda materia. Estas partículas invisibles son «claramente visibles» al manifestarse en las estructuras complejas del universo.
La materia oscura y la energía oscura: Aunque no directamente observable, estas fuerzas constituyen gran parte del universo, sosteniendo y expandiendo su estructura. Son el testimonio de lo invisible que da forma a lo visible.
Las leyes universales: La gravedad, el electromagnetismo y las fuerzas nucleares son expresiones de un diseño coherente que permite la existencia y la vida.
2. La inteligencia que rechaza la sabiduría divina
Texto bíblico: «Profesando ser sabios, se hicieron necios.»
Relación cosmológia
A pesar de los avances en astronomía y física cuántica, una visión limitada del universo puede llevar a ignorar su origen trascendental. La búsqueda de explicaciones exclusivamente materialistas corre el riesgo de perder el sentido profundo que la Biblia resalta:
La negación del propósito: Algunos enfoques científicos reducen el universo a un fenómeno aleatorio, sin reconocer la posibilidad de una mente creadora detrás del orden cósmico.
El orgullo humano: La tecnología, como la exploración espacial o la manipulación de partículas en aceleradores, puede fomentar una arrogancia que ignora el origen divino de la capacidad intelectual humana.
3. Las consecuencias del rechazo a la verdad
Texto bíblico: «Por lo cual también los entregó Dios a la inmundicia… a pasiones vergonzosas.»
Relación ética y científica:
La humanidad, al desconectarse del reconocimiento de un propósito trascendente, enfrenta consecuencias no solo espirituales, sino también prácticas y existenciales:
El desequilibrio ambiental: Al ignorar la responsabilidad de cuidar la creación, la humanidad explota los recursos naturales, generando destrucción en vez de armonía.
La desconexión ética: Los avances científicos sin valores generan dilemas como la creación de armas masivas, la manipulación genética irresponsable y la inequidad en el acceso a los beneficios del conocimiento.
4. La materia y el espíritu en armonía
Texto bíblico: «De modo que no tienen excusa.»
Relación con las ciencias:
El universo visible no solo muestra su origen divino, sino que también invita al ser humano a reflexionar sobre su lugar y responsabilidad en la creación.
«La Danza Cósmica: Dios, Materia Oscura y la Creación»
Las partículas y la antimateria: El equilibrio entre materia y antimateria tras el Big Bang refleja un diseño preciso. Esta «danza cósmica» puede entenderse como una expresión de la armonía divina.
La materia oscura y la energía oscura: Elementos aún no comprendidos plenamente por la ciencia, representan lo «invisible» que da sustento a la creación, un paralelo con la fe que ve lo que no es evidente (Hebreos 11:1).
El ser humano: Al igual que el universo, el ser humano está compuesto de materia visible, pero también de un espíritu que busca lo trascendental, demostrando que ambos aspectos están interconectados.
Conclusión: La revelación de Dios en la creación y la ciencia
Romanos 1:19, 22-32 ofrece una profunda conexión entre la fe y las ciencias cosmológicas, llamando al ser humano a contemplar el universo como un testimonio de Dios. A través de la física, la química, la astronomía y la cuántica, vemos cómo lo visible e invisible trabajan en unidad, revelando:
1. Un diseño perfecto que trasciende la casualidad.
2. Un propósito moral y ético para la humanidad en su interacción con la creación.
3. Una responsabilidad de reconocer que el conocimiento científico no contradice la fe, sino que la complementa, testificando del eterno poder y deidad de Dios.
En última instancia, la creación nos invita no solo a observar y entender, sino a vivir en armonía con el universo y con su Creador, pues «en Él vivimos, nos movemos y existimos» (Hechos 17:28).

La conexión entre la fe, el origen del universo y los misterios de la creación encuentra un eco profundo en las Escrituras. En Colosenses 1:15-16, el apóstol Pablo nos presenta al Dios invisible como la fuerza suprema y creadora, esa «antimateria» incomprensible pero más poderosa que el átomo, cuya esencia da origen a todo lo visible e invisible. Asimismo, el apóstol Juan, en San Juan 1:1, enfatiza la preexistencia y encarnación de Cristo, el Verbo divino, quien es la luz y la vida de los hombres.
De esta manera, la fe nos revela que lo creado tiene su plenitud en Jesucristo, el Dios hecho hombre, quien nos invita a ser parte de una nueva creación. Tal como lo expresa Efesios 4:24, estamos llamados a «vestirnos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad». En Cristo, ciencia y fe convergen, iluminando el propósito divino en el universo y en nuestra propia existencia.









Finalmente, el Señor Jesucristo sobre la nueva creación futura donde sus hijos o la raza humana redimida por su sangre irá a mirar dijo:
San Juan 14: 3-4
Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
Por eso el Cosmos está en continua expansión y explosión como al inicio de la pasada creación.
Bibliografía
Libros científicos y geológicos recomendados
1. Cosmología y el origen del universo
Hawking, Stephen. Breve historia del tiempo. Editorial Crítica, 1988.
Krauss, Lawrence M. La física de lo imposible. Editorial Debate, 2010.
2. Física cuántica y partículas fundamentales
Feynman, Richard P. QED: La extraña teoría de la luz y la materia. Princeton University Press, 1985.
Greene, Brian. El universo elegante: Supercuerdas, dimensiones ocultas y la búsqueda de una teoría final. Vintage, 1999.
3. Materia oscura y energía oscura
Rubin, Vera. Dark Matter in the Universe. Scientific American, 1990.
Carroll, Sean. The Particle at the End of the Universe. Dutton Books, 2012.
4. Astronomía y geología del cosmos
Tyson, Neil deGrasse. Astrofísica para personas con prisa. Editorial Planeta, 2017.
Sagan, Carl. Cosmos. Editorial Planeta, 1980.
5. Historia de la Tierra y la creación
Hazen, Robert M. The Story of Earth: The First 4.5 Billion Years. Viking, 2012.
Ward, Peter D. y Brownlee, Donald. Rare Earth: Why Complex Life Is Uncommon in the Universe. Copernicus, 2000.