Panamá:  tierra de gente buena, ingenua o sometida por la espiral del engaño histórico que se niegan a renunciar

Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez
Periodista y Criminólogo

Hoy, por fin se logra conmemorar como «Duelo Nacional», el 20 de diciembre de 1989, fecha ignominiosa en nuestra vida Republicana.

Con dos gobiernos PRD anteriores al actual, nunca hicieron nada por honrar la sangre derramada producto de la narco dictadura que surgió tras el asesinato cruel del líder Omar Torrijos Herrera, quien trajo el «Proceso Revolucionario del 11 de octubre de 1968», ocasionado por el desorden y la corrupción política del ‘transitismo’, lo que produjo la denominada ‘psicología del enclave’, nota distintiva de la llamada ‘oligarquía antipatria’ conocida históricamente como la Aristocracia del Club Unión o rabiblancos, quienes auparon a través de la Cámara de Comercio, la Cruzada Civilista, engañando al pueblo panameño que apoyó masivamente dicha rebelión civil, para sacar a Noriega del mando del gobierno militar.

Luego, cuando vieron que sus planes de recuperar el poder político y económico, otrora a 1968, era imposible con toques de pailas y banderitas blancas, pidieron la Invasión en 1989; tras ella, con la nueva pseudodemocracia que tenemos, las cosas han resultado peor, en cuanto a la calidad de vida, salud, educación, medicinas, infraestructuras sociales de servicios comunes (sistema viales, luz, agua, hospitales, etc.).

Por algo el General Noriega un día dijo: «Se llevaron a Alí Babá y se quedaron los 40 ladrones… Por eso «Ay de Panamá, les vienen días peores”. ¡Y nadie diga que no lo estamos viviendo!

Nunca un hijo de un rabiblanco ha derramado su sangre en la lucha nacionalista, la cual hay que emprender nuevamente ante el saqueo de nuestras riquezas mineras, que más que cobre están llenas de oro y en el Darién de Petróleo.

Y nadie aduzca que la Invasión a Panamá o Causa Justa fue porque el General Noriega, se había autoproclamado como “Jefe del Gabinete de Guerra”, con poderes extraordinarios y la atribución de tomar decisiones, mientras declaraba la República de Panamá en “estado de guerra contra los EE.UU”. Lo que realmente le ocurrió a Noriega fue que se les salió de las manos a los Estados Unidos, en cuanto al control y tráfico de drogas y armas, quien fue creado por la misma CIA. Y esa coyuntura fue aprovechanda por quienes hoy se erigen como políticos impolutos; en Panamá todo se sabe, basta rebuscar un poco la historia y abrirán los ojos ante el inminente deterioro electoral que se avecina.

Este país, se ha tornado individualista, a ningún grupo social le importa la causa ajena, siempre y cuando a ellos no les afecte; los asuntos de interés nacional o el bien general -común-, ya no son apoyados por ningún líder ni asociación seria, que se autoproclaman defensores de la clase trabajadora; todos se venden por maletines millonarios de dólares y como ejemplo: he allí las Mesas del Diálogo, que se instalaron desde julio de 2022, y han quedado en nada; lo que demuestra que la clase política y empresarial corrupta manda en este país.

Medicinas más caras, una CSS en quiebra que amenaza el alza de la edad de jubilación y las cuotas que se le descuentan a cada trabajador para luego retirarse con la bicoca de 60% del salario devengando que no alcanza ni para acabar de pagar los impagables intereses bancarios de sus casas aún hipotecadas y otra deudas, al final de la vida económicamente activa. Y en ese sentido vemos a una población inerte solo pensando en el Mundial de Fútbol, los Carnavales y toda francachela o parking que los dueños de las licoreras y cervecerías patrocinan como algo para escapar al estrés diario y no saben que es un engaño que tiene inmersa en la anomia social a Panamá.

En fin, todos los factores exógenos criminógenos que hacen que nuestra pobre y alienada sociedad se desestructure más y crezca la inseguridad ciudadana, la delincuencia criolla y organizada, y se adueñen de nuestras riquezas nacionales los emporios extranjeros.

Estamos viviendo una narco dictadura solapada por la partidocracia que patrocina la Oligarquía Criolla manipulando el Tribunal Electoral y la Asamblea Nacional de Diputados, lo mismo que está ocurriendo ahora mismo en el Perú.

Crecí con el Proceso Revolucionario de 1968 y vi los beneficios que el mismo dejó para la clase pobre, que con la oportunidad de poder estudiar pasó a ser la clase media, y con esta dictablanda de delincuentes de cuello blanco la clase media está menguado.

Estamos a tiempo de restaurar nuestra pobre identidad nacional y asegurar un futuro promisorio para nuestras actuales y futuras generaciones, para que no sean deudoras de la impagable deuda externa, por lo cual se privatizan los bienes nacionales.

Hay que desenmascarar a la Apede, la Conep, Cámara de Comercio de Panamá y otras asociaciones que protegen a los empresarios corruptos que suben gobiernos y negocian con el presupuesto del Estado, y llevándose las riquezas nacionales y entregándolas a las multinacionales.

Solo ven por sus egoístas intereses. En 1987 a 1989 les resultó el engaño de la Cruzada Civilista porque requerían del apoyo masivo del pueblo bobo panameño, que si no persevera en esta lucha por reivindicar su identidad y sus riquezas geográficas, volverá a ser víctima y en extremo peor de los Oilgarcas que manipulan a través de la Partidocracia desde antes de 1820 hasta el día de hoy.

Es mi reflexión del 20 de diciembre de 1989-2022.

https://www.redalyc.org/journal/5350/535060648006/html/

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