Ser manso es ser diestro con la espada, manteniendo el equilibrio adecuado para no usarla y causar un daño innecesario

Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Periodista-Criminólogo-Lingüista

Ser manso no significa estar libre o no sentir emociones, sobre todo aquellas que son intensas como la ira, el odio, el rencor, la rebeldía u oposición y todas aquellas que entendemos no nos hacen ningún bien, y que tratamos de evitar a toda costa (malas), ya que esto es humanamente imposible sino luchar y lograr controlarlas.

La Biblia dice: «Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad». S. Mateo 5:5

El vocablo «Manso» viene de una traducción griega y que realmente significa: «Aquellos que son capaces de usar la espada pero la tienen envainada».

Manso del griego práos, es decir, el equilibrio necesario para ejercer el poder y evitar la dureza. Ver Diccionario Strong 6 ( praotēs ). Praótēs – adecuadamente, templado , mostrando la combinación correcta de fuerza y reserva (suavidad). 4236 / praótēs («fuerza en gentileza») evita durezas innecesarias, pero sin comprometer o ser demasiado lento para usar la fuerza necesaria.

«Ser manso significa miedo a nada»

Para el creyente, 4236 / praótēs(» mansedumbre «) es el fruto ( producto ) del Espíritu Santo (Gálatas 5:23), es decir, nunca es algo realizado humanamente (o simplemente «biológico»).

Se demanda que los creyentes sean mansos y que muestren un espí­ritu de humildad el uno para con el otro (Efe. 4:2; Col 3:12; Tit 3:2).

El apóstol Pablo sobre este tenor dice: «(…) sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones,y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; (…)».

El Señor Jesucristo era manso porque tení­a los infinitos recursos de Dios a su disposición, descrita en estos términos encontrados en Mateo 26: 51:

«Y he aquí, uno de los que estaban con Jesús, extendiendo su mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le cortó su oreja. 52. Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. 53. Oh ¿piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y Él me daría más de doce legiones de ángeles? 54. ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga?

Ser manso es tener el control y el equilibrio sobre las emociones sean estás malas o buenas, para no desbordarse y hacer mal uso del temperamento o carácter contra todos aquellos que demanden con humanidad o violencia alguna razón de parte nuestra. Por tanto, la mansedumbre no es sinónimo de cobardía sino de valentía controlada para evitar escándalos u ofensas.

Para finalizar, aprendamos a ser manso y a ser diestros en el uso de la espada de la Palabra de Dios con la que si se logra vencer al enemigo.

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