Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Periodista-Criminólogo

Para reducir los índices y combatir la criminalidad y la violencia primero hay que verla y tratarla como un asunto de SALUD Y SEGURIDAD PÚBLICA, con carácter de urgencia nacional. Que salga del primer gabinete que realice el Ejecutivo del próximo gobierno electo, un anteproyecto para crear la primera ley que establezca una «Política Criminológica y Penitenciaria de Estado», que considere tres componentes rectores que abarcarían los factores causales o génesis de la criminalidad, en la cual subyacen serios problemas socioeconómico:
A. Prevención del crimen y la violencia desde la infancia y la juventud, la cual hay que atender desde una óptica integral, pues subyace una problemática que tiene profundas raíces socioeconómicas.

B. Combate frontal contra el crimen y la violencia desde los organismos de seguridad de la mano con la ciudadanía como los primeros garantes de la seguridad personal, familiar y perimetral.

C. Rehabilitación y reinserción social de la gente en conflicto con la ley, que nacen en riesgo social y viven en situaciones de vulnerabilidad; unas por la desintegración familiar, pobreza y miseria, discapacidades sin ser tratadas desde el marco del derecho y personas que por razones de enfermedades mentales, psicóticas y trastornos de la personalidad y otros intoxicados por el consumo de cualquier tipo de drogas han caído víctimas de sus propios problemas conductuales.

Acciones inmediatas en diez pasos a seguir:
1. Trabajar en la prevención temprana en la niñez y la adolescencia desde los hogares y las escuelas, enseñándole los efectos destructivos que deja la criminalidad y la falta de educación. La prioridad del presupuesto estatal: ver la educación temprana como vía para salir de la pobreza, causa principal de la delincuencia. Evitar la deserción escolar.

2. Depurar los estamentos de seguridad, los agentes del Ministerio Público, y los miembros del Sistema de Justicia, limpiándolos de los agentes infiltrados del crimen organizado, que mantienen vínculos de influencia y ostentan cargos de mando muy importantes, quienes entorpecen todas las estrategias de represión, persecución y supresión del crimen y sobre todo el organizado.

3. Trabajar sobre un prontuario estadístico que incluya nombre y alias, barrios, calles y casas, donde viven y se identifique y marque a todos los miembros de las organizaciones criminales de cuellos blanco, bandas y pandillas delincuenciales, sus modus operandis y aplicarles la ley de antipandillas.

4. Trabajar en la prevención de los embarazos precoces, principal causa de nacimientos de niños en riesgo social y que viven en conflicto con la ley.

5. Combatir de tajo la delincuencia o los delitos de cuello blanco y / o delincuencia política que se dedican a hacer negocios sucios con y como agentes de poder desde los cargos del gobierno en alianzas con la empresa privada donde lavan los dineros que se roban del erario público.


6. Invertir en seguridad ciudadana con tecnología de punta: video vigilancia monitoreada en tiempo real, para que cuando ocurran los delitos contra la paz y la seguridad ciudadana, se activen de manera sincronizada las estrategias de persecución, represión y captura de los delincuentes. Activar a los ciudadanos en redes contra el crimen y trabajar sobre una cultura de denuncia de la delincuencia, que el que comete cualquier tipo de delito sepa que tendrá que enfrentar la ley y el orden con certeza del castigo. Pero que el sistema penal garantice protección a los denunciantes, ya que la gente teme denunciar por temor a las represalias de los delincuentes y con ese movil han secuestrado al país para salirse con las suyas: impunes ante la ley.
7. Reducir la venta y consumo de drogas de tipo social entre la juventud y adultos y perseguirla como un delito de riesgo social, con lo que se evitará que la gente transite por las calles ebrias e intoxicadas de drogas que desinhiben a las personas y desatan sus niveles de peligrosidad, y que lleguen a sus hogares violentos y cometan crímenes atroces y lo peor no cumplen como proveedores responsables de sus hogares.


8. Darle oportunidad de educación superior y acceso a empleos digno a los miles de jóvenes que egresan del sistema escolar para que se puedan realizar como personas con capacidades de producción y autonomía de vida y aporten al desarrollo humano y autosustentables del país.

9. Fortalecer a las familias con campañas de valores morales y espirituales para evitar la descomposición familiar, factor causante número dos de las disfunciones y descomposición social.
10. Destinar e invertir en el presupuesto nacional en cuatro rubros importantes destinados a la creación de las estrategias para combatir la criminalidad y atender a la infancia y a la juventud con prioridad de Estado: Educación, Salud, Seguridad y Atención Integral a las Familias principal núcleo de control social contra el crimen.
De no darse estos pasos sencillos, pero atinados contra el flagelo del crimen, se confirmaría que a los gobiernos y a la clase política sólo les interesa que la INDUSTRIA DEL CRIMEN genere muerte, presos y familias destruidas, mientras ellos, los políticos y empresarios ganan grandes dividendos como los principales delincuentes de cuello blanco y que suben al poder gubernamental solo para hacerce del dinero del pueblo.
Esta INDUSTRIA DEL CRIMEN opera como un «Gran Dragón del Crimen». Este Dragón lleva a la cabeza a los delincuentes de cuello blanco que incluye a la clase política y empresarial corrupta (reunidas en círculos de poder económicos) que se valen de la pobreza de los demás, para ellos sobrevivir. En el Cuerpo del Dragón opera la clase adinerada y media que ignora (y otros a sabiendas) que trabajan lavando los dineros del narcotráfico y del que se roban del Estado a través de empresas de papel al mejor estilo de los Panamá Papers.
En la Cola del Dragón van los delincuentes criollos, los desertores del sistema educativo, los hijos de familias desintegradas por la opresión económica a la que son sometidos y todos los que que fracasan del sistema del libre mercado, que con variados modus operandis cometen toda clases de delitos y le hacen los mandados a los grandes mafiosos de Panamá.