Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez /Periodista-Criminólogo

Los delitos cometidos por adolescentes y jóvenes son ocasionados primero por el modelo social donde viven inmerso desde que nacen hasta que mueren. Nacen para matar o vivir. Al nacer en riesgo social y vivir en conflictos con la ley, sus entornos comunitarios se tornan riesgoso y peligrosos. Su conducta o estilo de vida viene marcada por sus entornos delincuenciales donde el modelo que impera o que presencian es «del juega vivo», «el yo voy a mí» y «nadie está para dejarse» o «soy yo o son ellos» incluyendo familias disfuncionales que viven de la delincuencia como un negocio familiar, algo normal del diario vivir.
Ese modelo se desarrolla por repetición y adaptación criminal. Modelo distorsionado y lleno de antivalores, que riñe con la seguridad social, por ende activa la inseguridad ciudadana.

Un niño, un adolescente y un joven conviviendo en este marco social de delincuencia como modelo de vida, no puede dar lo que no tiene, simplemente da lo que tiene: violencia, corrupción y por ende muerte. Los padres de familia de esos jóvenes no tienen conciencia de transmitirle a sus hijos una educación basada en valores morales y espirituales, que son los que fundamentan los controles más esenciales de la sociedad, como lo es el temor a Dios y el respeto a la vida.

Esto es el resultado de padres de familias que responden a una generación que se hicieron padres antes de alcanzar su madurez biopsicosocial: «Niños cargando niños» aunado al clima de criminalidad en que viven. Estamos frente a una generación de jóvenes delincuentes producto de esa descomposición o disfunción social que se repite en espiral y cada vez se torna más peligrosa y violenta. Esa espiral se llama: «Perfidia Criminal».
La Perfidia Criminal tiene que ver con los niveles de peligrosidad y temibilidad, esa capacidad de daño que son capaces de cometer sin sentir piedad de sus víctimas. La Peligrosidad o temibilidad «es la cualidad de una persona que hace presumir fundadamente que violará el derecho».

Todo criminal que reincide en su conducta de violar la ley y la integridad física, psicológica, sexual, moral, económica y ciudadana es un pérfido en su delito, máxime si forma parte del crimen organizado, del narcotráfico y su movil final es matar para asegurar su régimen de terror y mantener cautivos a sus víctimas. Entonces la temibilidad hace referencia a la perversidad constante y activa del delincuente y la cantidad del mal previsto que hay que temer por parte de ellos.
Los delincuentes o pandilleros juveniles se muestran perverso en su conducta criminal por el dolor que sienten al ser marginado y menospreciados en su dignidad humana. La pandilla es, a la vez, un producto de la ruptura de un orden social y cuando ese desorden no se corrige mueren gente inocentes, que víctimas de familias disfuncionales caen en esta espiral de violencia.

El abandono incluye la omisión de cuidados de salud y la falta de supervisión y protección apropiadas, deserción escolar o poca escolaridad, escasos acceso a empleos
Violencia VS corrupción

La violencia social tiene su raíz de la conformación de las pandillas desde donde se promueve la cultura de la muerte. Entre las pandillas se encuentran, además de los factores de riesgo individuales para los jóvenes, la desintegración social, falta de acceso a los servicios públicos, la pobreza y el hacinamiento. Las pandillas surgen, en parte, ante la incapacidad de la sociedad para abordar las inquietudes de la juventud y relacionarse con los grupos juveniles de alto riesgo, en concreto. Estamos frente a un estado de descomposición social, donde los valores morales y espirituales se han ido cercenando dentro de la familia y de las grandes fallas que se han venido dando y de larga data dentro del sistema educativo para integrar a los jóvenes de los barrios pobres.
Factores estructurales
Una condición estructural asociada a la delincuencia, es una combinación entre factores como la desintegración familiar, las penurias económicas (resultado de desorganización social que se vive), mucho empleo informal, que a las comunidades con recursos económicos bajos se les dificultará más controlar sus finanzas y sus entorno comunitarios y contrarrestar la tentación hacia la delincuencia; Se trata de sobrevivir. Esto factores causales aumentan la deserción escolar, el abandono de los hogares por parte de los padres que ven que no pueden cumplir con su misión de proveedor, la prostitución femenina y masculina, el abandono del hogar por parte de los adolescentes y jóvenes y su posterior ingreso a las bandas y pandillas como hogares de refugios.
La segunda principal condición estructural o factor de delincuencia es la inestabilidad residencial. Las familias pasan más tiempo en los trabajos y las carreteras (tranques vehícular) que en el hogar, eso está conllevando al desorden social en que estamos sumidos.

Finalmente, el consumo de alcohol y sustancias ilicitas es otro factor relacionado con la delincuencia y la alta incidencia de homicidios.
Propuesta de Estado para revertir la espiral de la violencia
1. Invertir en la prevención temprana, es decir, fortalecer el sistema educativo, donde todos sin que nadie se quede atrás, tengan garantizados el acceso a la educación, con servicios, apoyos y recursos para los aprendizajes; que la misma comunidad educativa les facilite su permanencia dentro del proceso.
2. Atención a la primera infancia en los barrios y zonas marginadas o clasificadas como zona rojas.
3. Accesibilidad a los servicios médicos y farmacéuticos que garanticen su estado de salud tanto físico como psicoemocional
4. Comedores y Centros de provisión alimentarias donde adquieran los productos de la canasta básica familiar
5. Invertir en la cultura, recreación y deporte para que se integren a la vida y convivencia social, que conozcan otros modos de vida más allá de los entornos y modelos viciados en los que crecen.

Para reducir los índices de criminalidad hay que devolverle a la niñez y a la juventud sus hogares, sacándole de las calles y dándole identidad de ciudadanos en igualdad de condiciones y derechos humanos.