Para la Perfidia Criminal no vale el argumento de los derechos humanos como defensa

Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Periodista-Criminólogo

«El hombre cargado de la sangre de alguno
Huirá hasta el sepulcro, y nadie le detendrá». Proverbios 28:17

Los derechos humanos son para garantizar la vida y la seguridad de los asociados, no para invocarlos como defensa de delincuentes. Todo criminal con niveles de peligrosidad y temibilidad, merece la cárcel de maxima seguridad, con ello se reduce el riesgo de la criminalidad; la Peligrosidad según Feuerbach «es la cualidad de una persona que hace presumir fundadamente que violará el derecho», término que pasaría a formar parte del Código Penal de Baviera en 1800.

Todo criminal que reincide en su conducta de violar la ley y la integridad física, psicológica, sexual, moral, económica y ciudadana es un pérfido en su delito, máxime si forma parte del crimen organizado, del narcotráfico y su movil final es matar para asegurar su régimen de terror y mantener cautivos a sus víctimas. Rafael Garófalo designó la temibilidad a la perversidad constante y activa del delincuente y la cantidad del mal previsto que hay que temer por parte del mismo delincuente.

Es por ello, que invocar los Derechos Humanos como defensa de los delincuentes con un alto perfil de peligrosidad es un error, ya que ningún criminal piensa en ello cuando víctimiza y deja miseria y dolor en los sobrevivientes.

No solo las balas quitan la vida sino las drogas, y todos aquellos que bajo el manto de la ley y los derechos humanos defienden a delincuentes pérfidos; a esos defensores solo les interesa el dinero que genera la industria del crimen, más que la real rehabilitación y calidad de vida del delincuente dentro del recinto penal.

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