Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Periodista~Criminólogo
Cada delito o falta a la norma que se comete en cada sitio del planeta tierra, no sólo afecta al entorno inmediato y al de sus habitantes, producto del impacto que genera la acción criminal, sino que ésta se extiende como una onda expansiva, que deja secuelas irreparables por doquier pasa.

Dios vigila sobre su creación y un día, el cual tiene señalado en su agenda escatológica, cumplirá lo que de antemano tiene anunciado en su Palabra:
Apocalipsis 11:18
«Y las naciones se enfurecieron, y vino tu ira y llegó el tiempo de juzgar a los muertos y de dar la recompensa a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra».
Jehová es Dios, Juez Justo, y conoce que el crimen sólo se paga con retribución de condena para los que no cambian ni se arrepienten de sus malas obras, con las que destruyen la tierra.