Tres tipos de actores detrás del crimen social

Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Periodista~Criminólogo

La Criminalidad para entenderla en su accionar diario, tal como está ocurriendo en Panamá, hay que verla desde el punto de vista de dos macro factores causales que están incidiendo en la descomposición social: El aumento de la densidad demográfica que hace más notoria la incidencia de actos criminales: «el gen de la criminalidad se esparció por todo el país», mientras que el segundo es el debilitamiento que experimenta la justicia: «hay impunidad total, no hay certeza del castigo para quienes cometen delitos contra el patrimonio de la Nación, delincuentes de cuello blanco haciéndose del poder político para robarle al erario público».

Para entender esos dos macro factores causales criminológicos hay que tener presentes a tres clases de actores que se mueven dentro de la densidad demográfica y del debilitamiento de la justicia:

1. Los corruptos o delincuentes de cuello blanco, que suben al poder político para hacerse del dinero del erario público y que no van a las cárceles, ellos gozan de total impunidad, compran la conciencia de los magistrados y jueces, ya que con el nuevo Sistema Penal Acusatorio, pactan las penas y se quedan con gran parte del botín y devuelven un porcentaje a sus amos: El Gobierno que «los investiga»; y los de abajo ven eso como un modelo de referencia para actuar con dolo: “Si lo hace el grande, porqué no lo puede hacer el pequeño”, siendo la cosa así, es cuando los menores de edad, son azuzados por los adultos para cometer cualquier clase de delitos, porque saben que no van a pagar como adulto.

2. Los delincuentes callejeros que son los que integran las bandas y pandillas delincuenciales, que son los que comenten actos criminales, desde sicariatos hasta robos y hurtos y todo tipo de delitos contra la propiedad y la integridad física y patrimonial de los ciudadanos.

3. El tercer grupo es el de los violentos, ciudadanos de a pie, el de la calle, que han hecho de la violencia un estilo de vida, de una subcultura, pasó a ser una manera de vivir, por cualquier cosa reaccionan de manera violenta, para demostrar que ellos son los que controlan e imponen como se deben hacer las cosas, al mejor estilo de la anarquía social de la maní de la ley del talión: ojo por ojo y diente por diente.

Para erradicar la corrupción y la violencia, hay que invertir en la prevención temprana dentro de la niñez y la juventud que son los que pueblan los denominadas zonas rojas o guetos; y que se esparcio el gen de la delincuencia por todo el país.

El Crimen paso de ser un asunto de guerras de pandillas, a un asunto de alcance social de grandes dimensiones, de donde no se escapa nadie. Los hombre pasan del pasó al acto criminal, dejando entrever su temibilidad o peligrosidad sin ningún acto de pudor ni remordimiento de conciencia: «Ser malo o maleante es una diversión»:

«Desde la matriz están desviados los impíos; desde su nacimiento se descarrían los que hablan mentiras» (Salmo 58:3).

Para erradicar el crimen y la violencia que se vive en el país, hay que volver la mirada a Dios y fortalecer la relación espiritual y moral en las familias y los centros escolares, de otra manera ningún freno social, por sabio que parezca ayudaría en nada, pues estamos viviendo una corrupción moral, igual como sucedió en los días de Noé, antes del diluvio (Génesis 6:11).

Deja un comentario