Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Periodista~Criminólogo
Para combatir el crimen, el Estado debe establecer una Política Criminológica orientada primeramente a la prevención temprana, tomando como principal aliado a la ciudadanía (familia, escuela, Iglesia, comunidad y fuerzas sociales) que es la que sabe donde están los componentes de riesgo – readaptación social y capacidad criminal-, temibilidad, estado de peligrosidad, para atender desde los niveles primarios, los indicadores conductuales que van perfilando a los futuros delincuentes (diagnóstico, tratamiento y pronóstico criminológico); segundo depurar la criminalidad de los estamentos de seguridad y judiciales para que se haga un trabajo de persecución y represión del criminal, que termine con la certeza del castigo; y tercero que la ciudadanía rompa con el yugo de su secuestro: miedo a denunciar por las represalias, eso ha fortalecido al mundo criminal.
El miedo es de cobardes, y es cómplice por así decirlo de los delincuentes.
Ninguna mafia dura tanto en su maldad, hasta que el Imperio de la Ley y el Orden se impongan ciudadanamente.