Los poderes no hacen sabio al hombre

Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Periodista~Criminológo

El precio que se paga por obtener el conocimiento humano ~todas las ciencias~ es uno, más el que se debe pagar por la sabiduría espiritual, la que controla el alma, la mente y el corazón es otra: «La Sangre de Jesucristo Dios».

Un corazón así renovado poseerá lo que dice Santiago, el Apóstol hermano de Jesucristo: «La sabiduría que desciende de lo Alto».

Es por ello, que el mundo está plagado de gente graduada de academias, pero necias en su actuar, quienes se muestran soberbios, vanagloriosos, impetuosos, violentos, es decir, los que trastornan con sus conducta la sana y la buena moral.

Esa sabiduría humana revuelve y confunde al mundo, tiene un precio de muerte y destrucción, por eso sus seguidores se muestran necios y de nada le sirve el precio en las manos, si su corazón no está dispuesto a hacer el bien.

El poder lo da Dios, y todo aquel que ostenta vanidades y soberbias demuestra simplemente que es un NECIO.

Ser sabio de corazón conduce a la paz, a la armonía y construye puentes de edificación para todos.

Dios provee la sabiduría que conduce a la vida eterna y a la paz social

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