La esperanza es positiva para ser resilientes

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Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Periodista- Criminólogo

Según la Biblia la esperanza es aquello que se espera recibir pero que no se ve: «¿Por qué esperar lo que uno ve? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos (…)» Romanos 8:24.

Santo Tomás de Aquino, la define como «virtud infusa que capacita al hombre para tener confianza y plena certeza de conseguir la vida eterna y los medios, tanto sobrenaturales como naturales, necesarios para llegar a ella con ayuda de Dios».

Lo contrario a la esperanza es la desesperación: «Pérdida total de la esperanza», cosa que implica por exceso, la presunción y por otro lado, el temor.

Es pues la Esperanza aquello que dentro de nuestro ser sabemos que no existe materialmente o cosa realizable por nuestros propios medios o recursos, pero que en lo más recóndito del se anhelamos que algún día nos llegue; es algo que está por hacerse, por cumplirse, que depende de la intervención de terceros o directamente de las manos de Dios;  que para su realización requiere la suma de la siguiente formula: Tiempo + Paciencia + Confianza + Ejercitación de un componente que va más allá de los mecanismos neurológicos del pensamiento y la conciencia: Ejercer FE.

La definición bíblica para ese don espíritual es: «Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1).

La fe produce esperanza, y son estas día cualidades del espíritu que nos preparan para enfrentar el destino diario que debemos vivir, con la confianza que siempre ocurrirá lo mejor a favor de todos.

Muchas veces lo esperado nunca llega a tiempo o en el peor de los casos, la gente muere sin recibir lo prometido. Dice la Biblia: «Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra» Hebreos 11: 13.

Increíble, pero la Esperanza tiene una magia, un poder que despierta en el ser humano los mejores sentimientos de optimismo y una actitud correcta frente a la vida. El ser humano se hace resiliente y hasta por eso logra superar los obstáculos. Es por ello, que la vida del cristiano debe estar fundamentada en el andar por fe y «No poner la vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas» 2 Corintios 4:18. Es por ello, que Jesucristo nos insta a poner la mirada en las cosas de los cielos, porque donde está vuestro tesoro, allí estará también el corazón. Mateo 6:21.

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11.

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La esperanza en Jesucristo no avergüenza: «Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado» Romanos 5:5.

Por eso pondré mi mirada en él, como dice el Salmista David: «Alzaré mis ojos a los montes;  ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová,Que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá. El que guarda a Israel» Salmo 121

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