

Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Periodista~Criminológo
Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu rostro? Si bien hicieres, ¿no serás exaltado? Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú señorearás sobre él. Y habló Caín con su hermano Abel. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y le mató. Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Acaso soy yo guarda de mi hermano? Y Él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Génesis 4: 6
En el mundo criminal las malas jugadas, la traición al grupo y voltearse con el dinero del ilícito se paga con la vida o simplemente responde a un mal actuar del ser humano ante aquellos hechos que son objetos de una envidia bizarra, tal cual ocurrió con Caín, quien mató a Abel por su buen actuar, y cuyo testimonio lo dejaba mal parado ante la vista de Dios.

La vida y la dignidad humana es el bien más preciado que tiene el hombre que vive en sociedad. Sin embargo, con ese bien preciado, todo delincuente paga lo que no hace bien en el mundo criminal. Los «Ajustes de Cuentas» no son más que una forma o una medida de control grupal, más que de carácter social.
El «Ajuste de Cuenta» que se produce entre los miembros de una Banda o Pandilla Delincuencial (Crimen Organizado) o entre ellas, es una acción de violencia a su máximo nivel, que se constituye como parte de los valores de una subcultura; un mecanismo de control dentro de la organización criminal, con el único fin de mantener un orden, y un respeto dentro de la jerarquía delictiva. Con esta acción se logra conseguir la lealtad de los miembros a la organización y la fidelidad en el manejo de los negocios, aunque ilícitos, son los negocios que la sostienen financieramente”.

«La muerte impone orden como mecanismo de terror y máxima expresión del lenguaje psicológico de la violencia» MAAP.
El que entra al negocio criminal paga con su vida: El que no puede cumplir como soldado incondicional de la banda criminal, no sólo se expone a morir, sino que también compromete a gente inocente (a morir) dentro de su núcleo familiar o sus entornos de intereses, toda vez, que dentro del crimen organizado hay un viejo aforismo: «No la paga el que la hace, sino el que debe morir para que las cuentas queden pagas”. Así, las muertes son definidas y significadas como asuntos privados, problemas de la calle.

En cada «Ajuste de Cuentas» coexisten dos forma superpuesta, dos sistemas de acción colectiva que interactúan mutuamente, uno compuesto «por la gente que coopera para producir el hecho en cuestión» y el otro, el integrado «por la gente que participa en el drama de la moralidad por la cual *la mala acción* es descubierta y sancionada, ya sea de manera formal y legal, o de manera informal.
Paradójicamente, estas muertes son caracterizadas y definidas por sus protagonistas y traen aparejadas acciones y reacciones por parte de sus miembros, su entorno más cercano y las demás personas residentes en el barrio o líderes de cuello blanco. La más importante está relacionada con la idea de la no intervención del Estado, principalmente de la agencia policial.
Cada miembro del crimen organizado tiene interiorizado en su mente y su conciencia que los problemas de la calle se resuelven en la calle, y que denunciarlos ante la ley y permitir la intervención estatal son interpretadas, en el mejor de los casos, como una muestra de cobardía y, en el peor, como una traición, severamente sancionada al menos en términos discursivos del mundo criminal.
Los asesinos a sueldos, los mutiladores, los que realizan la obra ejecutoriada del «Ajuste de Cuenta» son del pensamiento que la «no denuncia» aparece fuertemente valorada y asociada a «gente con códigos» y su código es: El que traiciona muere.

Conclusión o dictamen
En nuestra opinión somos del criterio que el crimen organizado tiene sus propios mecanismo (Códigos Internos) para mantener el orden y el control en todo asunto que se define como negocio criminal. Sin la imposición de la muerte, tal como sucede con los «Ajustes de Cuentas», sus miembros se descarrilan, formando una nueva organización criminal y como consecuencia la disolución de la organización criminal a la que pertenecían. La muerte opera en la psiquis humana como una novedad de terror cuando menos lo espera y conmueve lo más interno del ser, máxime cuando ésta mengua la vida de gente inocentes, como lo son los familiares más cercanos o gente inocente.