Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez / Periodista~Criminólogo
El el crimen es necesario al cuerpo social, como lo es el resfriado al cuerpo. El refriado te está indicando que el cuerpo carece de algunas vitaminas o algo está funcionando mal, por lo que hay que reforzar el sistema inmunológico. Asimismo, lo es el crimen al cuerpo social, cuando la incidencia de la criminalidad no se puede controlar es porque el resfriado social sobrepaso las defensa o el sistema inmunológico, trayendo una neumonía, estado que nos indica que se está en un situación mortal.
En mi experiencia como Gamín, Pastor Callejero de los Guetos y Criminólogo he observado muchos aspectos que se constituyen en factores generadores de criminalidad. Para detener esa ola de violencia y criminalidad que azota el terruño de Istmeño, comparto estás breves estrategias:
Primero, para rescatar a la juventud que se encuentra en conflicto social y con la ley, la cual nació y seguirá naciendo en riesgo social, la suma que invierta el Estado no debe cuantificarse como tal y verse como un gasto, toda vez que se trata de la mejor inversión que requiere el país para reducir los índices de criminalidad. Sin embargo, esa cuantía económica si se invierte en la prevención temprana, tendremos resultados a corto plazo, es decir en un quinquenio (5 años) dentro de la población infantil de edad de 5 a los 12 años, que vienen creciendo vivenciando el modelo delincuencial que comportan los que ya crecieron viciados por esa espiral de la violencia y el crimen; muchos de esos jóvenes que hoy participan de Barrio Seguro, no tienen conciencia de transmitirle a sus hijos una educación basada en valores morales y espirituales, que son los que fundamentan los controles más esenciales de la sociedad, como lo es el temor a Dios y el respeto a la vida.
El Estado panameño debe iniciar con prontitud una campaña tendiente a concienciar a la adolescente y joven mujer, para que no se deje engañar por los falsos amores, que luego que las dejan embarazadas cantan el coro generalizado: «Ese no es mi hijo». Así se fortalece el nacimiento de generaciones en riesgo social.
Segundo, hay que establecer un sistema de incentivos para el desarrollo humano y sostenible de la gente en crecimiento y en formación (biopsicosocial), que les permita esforzarse y por medio de resultados medibles otorgarles dichos incentivos; ejemplo de ellos becas escolares, bonos sociales para transporte, medicina, comida, gastos escolares y vestidos. Pero todo estos incentivos aparejados de una supervisión a los padres de familias para que estén pendientes de la crianza de sus hijo, y de no cumplir que se les sancione a ellos, porque es su deber velar por la integridad de sus hijos.
En Panamá creo que hay una ley de responsabilidad paternal, la cual hay que revisarla, porque hoy mucho de los jóvenes que delinquen, crecieron sin un papá y una mamá que tuviera responsabilidad paternal, los trajeron al mundo, para que fuera la calle la que los levantara con antivalores, de ahí en adelante, los criaron los abuelos y mucho de ellos, también fueron delincuente y aún lo siguen siendo.
Hay que velar también por el niño y el adolescentes que estudia en las escuela para que no deserten del sistema escolar, mucho de ellos lo hacen porque dentro de las escuelas hay compañeros que vienen con la marca de la violencia de las pandillas
Se trata de una espiral de la violencia y de la criminalidad, que viene de generación a generación y que se seguirá repitiendo: padres delincuentes con hijos adolescentes delincuentes trayendo niños al mundo sin haber alcanzado la edad de madurez psicológica y biológica para tener relaciones sexuales



