Por: Marcos Aurelio Álvarez Pérez
Criminólogo
Gastar energías o hablar más «Ba Be Bi Bo Bu» sobre la corrupción en el país de la S acostada, no vale la pena, al final la trama termina en lo mismo: Mentiras y más expresiones semánticas sin contenidos cruciales para que nadie vaya preso y todos los millones del Estado dejen al pueblo pidiendo limosnas.
Da pena que el presidente Remón Cantera, muriera diciendo: «Ni millones, ni limosnas, queremos justicia», consigna que reposa como texto muerto, en un mármol de la Plaza del Palacio de las Leyes.
Si ese lema lo yuxtaponenos, diría: «Queremos millones, No Justicia, ni limosnas». Así las cosas, ya de antaño, Remón Cantera, pagó con su muerte, el precio de sus palabras, que no sólo era un clamor contra los «Yankee Go Home», sino contra una sociedad que ya se veía teñida y contaminada por la traición con la que se vendió el Canal de Panamá a la potencia del Norte, simplemente por saborear los millones que dejaba tal venta, de manos de la Oligarquía Rancia, que siempre ha hecho con el país de la S acostada, lo que bien le viene en gana.
Esas familias oligarcas son las protagonistas políticas que conducen las riendas de la cosa pública de elecciones a elecciones presidenciales, y que una vez empotrados en el poder estatal, hacen que todos los negocios , que involucran acciones o movimientos económico que van desde el alquiler de bienes inmuebles hasta la compra de una tachuela, queden en los negocios de los amigos o sus socios, aunque aparenten enemistad sociopolítica.
Ya es mejor que Dios haga una intervención Divina en el país, y no una invasión, para que todos los que le mienten queden en evidencias y avergonzados, y el pueblo no los premie más eligiéndoles, que para lo único que sirven es para cometer robos y decir más mentiras; Tratan al pueblo con su semántica sin sentido como analfabetas o ignorantes supinos, cuando pretenden hablar de Justicia basados en un «Ba Be Bi Bo Bu» o sea pura Baba, con lo que se siguen robando los millones y dejan a los pobres sin justicia y sin limosnas.
